A lo largo de la vida, existen miles de posibilidades de enfermedades y problemas de salud que pueden afectarnos sin ninguna explicación. Sin embargo, el conocimiento nos permite buscar alternativas de tratamiento o incluso formas de prevención. Por eso hoy hablaremos sobre un síndrome poco conocido, llamado parálisis de Bell.

¿Qué es la Parálisis de Bell?

La parálisis de Bell es una forma de parálisis facial resultante de daño o traumatismo en los nervios faciales. Es una condición que causa debilidad temporal o ausencia de movimientos en algunos músculos del rostro. Puede ocurrir cuando el nervio que controla los músculos faciales se inflama, hincha o comprime. La condición afecta solo uno de los nervios faciales y un lado de la cara, aunque, en casos raros, puede afectar ambos lados. Esto hace que el lado afectado parezca caído o se vuelva rígido. Las personas con parálisis de Bell pueden tener dificultad para sonreír o cerrar el ojo del lado afectado. En la mayoría de los casos, desaparece tras unas semanas y, aunque puede ocurrir a cualquier edad, es más común entre personas de 16 a 60 años.

Motivo del Nombre Síndrome de Bell

La parálisis de Bell recibe su nombre debido a Charles Bell, un cirujano y también anatomista escocés del siglo XIX que describió el funcionamiento del nervio facial y su relación con la patología.

Causas de la Parálisis de Bell

Cada lado del rostro humano tiene un nervio. El nervio facial (o séptimo nervio como se le conoce) sale del cerebro y atraviesa un pequeño túnel en el cráneo justo debajo de la oreja. Son estos nervios faciales los que controlan los músculos de ambos lados de la cara, permitiendo que los movimientos de abrir y cerrar los ojos, parpadear y las expresiones faciales, como sonreír y fruncir el ceño, se realicen. Además, el nervio facial lleva impulsos nerviosos a las glándulas lagrimales, las glándulas salivales y también interviene en las sensaciones gustativas de la lengua. Cuando ocurre la parálisis de Bell, la función del nervio facial se ve interrumpida, ocasionando la interrupción de los mensajes que el cerebro envía a los músculos faciales. Esta interrupción resulta en debilidad facial o parálisis. No se conoce la causa exacta de la parálisis de Bell, pero muchos investigadores médicos creen que es probable que su aparición sea desencadenada por infecciones virales. Esto se debe a que estas infecciones provocan hinchazón y compresión comprometiendo el funcionamiento del nervio facial.

Principales Virus Relacionados con la Parálisis de Bell

Los siguientes virus están comúnmente asociados a la parálisis de Bell:

  • Herpes labial y herpes genital
  • VIH, que daña el sistema inmunológico
  • Varicela y herpes zóster
  • Mononucleosis (Epstein-Barr)
  • Infecciones por citomegalovirus
  • Enfermedades respiratorias causadas por adenovirus
  • Rubéola
  • Gripe (influenza B)
  • Síndrome mano-pie-boca.
  • Enfermedad de Lyme, que es una infección bacteriana transmitida por garrapatas infectadas

Síntomas de la Parálisis de Bell

Los síntomas de la parálisis de Bell pueden desarrollarse de una a dos semanas después de una infección de oído o incluso en los ojos. Suele ser súbita, y la mayoría de las veces alcanza su pico máximo en 48 horas, provocando una distorsión facial significativa. Los efectos de la debilidad varían, dependiendo de si el nervio está parcial o totalmente afectado. Los signos y síntomas de la parálisis de Bell incluyen:

  • Caída del párpado y de la comisura de la boca
  • Dificultad para mantener la saliva dentro de la boca
  • Dificultad para comer y beber
  • Incapacidad para hacer expresiones faciales, como sonreír o fruncir el ceño
  • Debilidad facial, solo un lado se mueve
  • Espasmos musculares en la cara
  • Mareos
  • Ojo y boca secos
  • Dolor de cabeza
  • Sensibilidad al sonido
  • Dificultad para hablar
  • Pérdida de la capacidad de sentir el sabor de los alimentos
  • Malestar en la zona de la mandíbula y detrás de la oreja

Factores de Riesgo para la Parálisis de Bell

El riesgo de desarrollar parálisis de Bell aumenta si existen las siguientes condiciones:

  • Embarazo
  • Diabetes
  • Infección pulmonar
  • Infección renal
  • Antecedentes familiares de parálisis

¿Cómo se Diagnostica la Parálisis de Bell?

El diagnóstico de la parálisis de Bell se basa en la presentación clínica, preguntas sobre los síntomas, desde cuándo comenzaron a aparecer, observación de la apariencia facial distorsionada y la incapacidad de mover músculos en el lado afectado de la cara, descartando otras posibles causas de parálisis facial. No existe una prueba de laboratorio específica para confirmar el diagnóstico de la enfermedad. Por lo general, el médico realizará una prueba llamada electromiografía (EMG) que puede confirmar la presencia de daño nervioso, determinar la gravedad y la extensión de la debilidad en los músculos faciales. En la mayoría de los casos, esta debilidad es limitada a un lado del rostro o, ocasionalmente, aislada en la frente, el párpado o la boca. Los análisis de sangre pueden ser útiles a veces para diagnosticar otros problemas concurrentes, como la diabetes o la presencia de una infección bacteriana o viral. Una imagen por resonancia magnética (RM) o tomografía computarizada (TC) puede descartar otras causas de presión sobre el nervio facial.

Enfermedades que Pueden Confundirse con la Parálisis de Bell

La parálisis de Bell es una causa común de parálisis facial. Otras causas menos frecuentes derivadas de otras condiciones que dañan o afectan el nervio facial pueden ser: un traumatismo craneal, sarcoidosis, enfermedad de Lyme, tumores en el oído, tumores en la glándula parótida y tumores cerebrales. Además, algunas personas que sufren un ictus pueden desarrollar debilidad facial. Sin embargo, estas condiciones generalmente se asocian a otros síntomas, lo que ayuda a diferenciar los diagnósticos. Algunos de estos síntomas son:

  • En caso de ictus, es probable que otros músculos además de los faciales también estén afectados, como el brazo o la pierna
  • En caso de tumor, los síntomas suelen desarrollarse lentamente (a lo largo de semanas o meses), mientras que la parálisis de Bell es súbita, generalmente “de la noche a la mañana”
  • Condiciones como la sarcoidosis y la enfermedad de Lyme tienden a causar otros síntomas además de parálisis nerviosas
  • En particular, la parálisis de Bell es poco común en niños menores de 10 años. Otras condiciones deben ser cuidadosamente descartadas en niños que desarrollan debilidad facial.

¿Cómo se Trata la Parálisis de Bell?

La parálisis de Bell afecta a cada individuo de manera diferente. Algunos casos son leves y no requieren tratamiento, ya que los síntomas suelen disminuir por sí solos en un plazo de 2 semanas. En otros, el tratamiento puede incluir medicamentos y otras opciones terapéuticas. Si se detecta una infección como causa de la Parálisis de Bell, el tratamiento enfocado puede resolver el problema. Estudios recientes han demostrado que los esteroides son efectivos en el tratamiento de la parálisis. Los siguientes tratamientos pueden ayudar en la recuperación.

Medicamentos

Medicamentos corticosteroides, que reducen la inflamación y la hinchazón. Medicamentos antivirales o antibacterianos, utilizados para combatir infecciones virales por herpes, también pueden aportar algún beneficio para reducir el curso de la enfermedad. Analgésicos, que pueden aliviar el dolor leve. Lubricantes en gotas para los ojos, como colirios, pomadas o geles, también son eficaces. Debido a las posibles interacciones entre medicamentos, las personas que toman medicamentos recetados deben consultar siempre al médico antes de tomar cualquier medicamento sin receta.

Tratamiento en el Hogar

Otro factor importante en el tratamiento es la protección ocular. La parálisis de Bell puede interrumpir la capacidad natural de parpadear o cerrar los ojos, dejándolos expuestos a irritación y sequedad. Por tanto, mantener el ojo húmedo y protegerlo de residuos y lesiones, especialmente por la noche, es muy importante.

  • Poner una toalla caliente y húmeda sobre el rostro puede aliviar el dolor
  • Masajes faciales
  • Terapias como la acupuntura pueden proporcionar una posible mejoría en la función y el dolor del nervio facial.

Fisioterapia

Los músculos paralizados por la condición pueden encogerse y atrofiarse, provocando contracturas permanentes. Los fisioterapeutas pueden ayudar enseñando ejercicios y masajes para que los músculos faciales se recuperen o para evitar esta complicación.

Posibles Complicaciones de la Parálisis de Bell

La mayoría de las personas que tienen un episodio de parálisis de Bell se recuperarán completamente sin complicaciones. Sin embargo, pueden producirse complicaciones en casos más graves de parálisis de Bell. Estas incluyen lo siguiente:

  • Daños irreversibles en el nervio facial
  • Contracción involuntaria de los músculos: es la condición en la que mover una parte del cuerpo provoca que otra se mueva involuntariamente. Por ejemplo, el ojo puede cerrarse cuando sonríes.
  • Sequedad excesiva en el ojo, lo que puede llevar a infecciones oculares, úlceras o incluso ceguera.

¿Existe Cirugía para la Parálisis de Bell?

En general, la cirugía de descompresión (aliviar la presión sobre el nervio) para la parálisis de Bell es controvertida y rara vez se recomienda. En raras ocasiones, puede ser necesaria una cirugía estética o reconstructiva para reducir deformidades y corregir algún daño, como un párpado que no se cierra completamente o una sonrisa torcida.

¿La Parálisis de Bell Tiene Cura?

Sí, la parálisis tiene cura. El pronóstico para los individuos con parálisis de Bell generalmente es muy bueno. El alcance del daño nervioso determina el nivel de recuperación. La mejoría es gradual y los tiempos de recuperación varían. Con o sin tratamiento, la mayoría de las personas comienza a mejorar en las 2 semanas posteriores al inicio de los síntomas y la mayoría se recupera por completo, recuperando la función normal en un plazo de 3 a 6 meses. Para algunos, sin embargo, los síntomas pueden durar más tiempo. En algunos casos, los síntomas pueden no desaparecer completamente. En raras ocasiones, el trastorno puede repetirse en el mismo lado o en el lado opuesto de la cara.

Prevención

Como se desconocen las causas de la parálisis de Bell, no existen formas de prevenir la enfermedad. Sin embargo, se están realizando investigaciones sobre trastornos cerebrales y del sistema nervioso, incluida la parálisis de Bell. Estas investigaciones se centran en aumentar la comprensión de cómo funciona el sistema nervioso y qué provoca que se vea alterado en una situación determinada, llevando a la disfunción. Aprender más acerca de las circunstancias que llevan al daño nervioso y las condiciones que causan lesiones a los nervios. El conocimiento obtenido a partir de estas investigaciones puede ayudar a los científicos a encontrar la causa definitiva de la parálisis de Bell, llevando al descubrimiento de nuevos tratamientos efectivos para el trastorno. Se busca el desarrollo de métodos para reparar nervios dañados y restaurar el uso total y la fuerza en las áreas lesionadas, así como encontrar formas de evitar daños y lesiones en los nervios.

¿Cuándo Buscar Ayuda?

Llame inmediatamente al médico si presenta signos de parálisis de Bell. Un tratamiento rápido puede ayudar a acelerar el tiempo de recuperación y prevenir cualquier complicación. Véase también: Parálisis cerebral infantil Fotos: Patrick J. Lynch