Durante todas las visitas de control prenatal, tu obstetra realizará la medición de tu presión arterial y la registrará en tu cartilla creando un historial de tu presión. Este procedimiento será y deberá ser realizado para el control, ya que si se detecta presión alta durante el embarazo los cuidados deberán ser redoblados hasta el momento del parto.
Control de la Presión
Cuando la presión supera los 140/90 mmHg, especialmente si la mujer nunca ha tenido hipertensión antes, el médico debe estar atento y realizar un seguimiento más estrecho, principalmente si la mujer ya está al final del segundo trimestre1.
La presión se mide de dos formas, la presión sistólica y la diastólica. Durante el embarazo, la presión que será cuidadosamente vigilada es la diastólica, que es el número más bajo de la presión. Si la presión se mantiene elevada más de dos veces en la misma semana, los cuidados deberán ser intensificados.
La preocupación sobre la presión alta durante el embarazo se debe a un problema muy grave que puede causar daños serios, e incluso fatales, tanto para la gestante como para su bebé. Este problema se llama preeclampsia y hace que la proteína del cuerpo sea eliminada a través de la orina.
El examen que diagnosticará la preeclampsia2 es el análisis de orina, que tu obstetra debe solicitar en cuanto surja la sospecha. Se confirma si se encuentra proteína en la muestra de orina y tus visitas al médico deberán aumentar para un control más riguroso de la presión arterial, además de exámenes más frecuentes para el seguimiento. Es común que las mujeres que sufren de presión alta en el embarazo se quejen de dolores intensos de cabeza y en la nuca, visión borrosa con puntos brillantes e hinchazón en todo el cuerpo, especialmente en las piernas y pies.
Importante: Las gestantes que ya padecen hipertensión deben tener seguimiento y tratamiento con el médico cardiólogo durante el embarazo para que no se agrave la hipertensión y no se perjudique la salud del bebé.
¿Qué hacer para Controlar la Presión Alta en el Embarazo?
Tu médico indicará una dieta equilibrada, evitando comidas saladas y condimentos fuertes; lo recomendable son alimentos ricos en ácido fólico y magnesio que ayudan al trabajo de los vasos dilatadores. Además de mejorar la alimentación, es esencial la ingesta de mucho líquido. Claro que esto por sí solo no será suficiente para reducir la presión alta en el embarazo, pero ayudará a controlarla, ya que la sal es uno de los principales responsables por el aumento de la presión en cualquier etapa de la vida.
Se recomienda el reposo absoluto y evitar en lo posible preocupaciones y estrés, que hacen que la presión aumente aún más. Si todas las indicaciones del médico no resultan en la disminución y control de la presión alta, él podrá recomendar el uso de medicamentos antihipertensivos3.
Las mujeres ya hipertensas antes del embarazo tienden a experimentar un agravamiento drástico durante la gestación y deben tener un seguimiento aún más riguroso, no solo por parte del obstetra sino también del cardiólogo. El control del aumento de peso y de la alimentación deberá ser aún más estricto, y muchas veces el fármaco que ya se toma deberá ser cambiado por otro que no cause perjuicios durante el embarazo. ¡Habla con tu obstetra sobre cuál es el más adecuado!
Normalmente, las mujeres que deciden quedar embarazadas más tarde son un grupo de riesgo importante para la presión alta en el embarazo. La mayoría lleva una vida agitada y estresante por la rutina laboral, por lo que también suelen esperar tanto tiempo antes de decidirse a embarazarse, esperando alcanzar su estabilidad profesional. Alrededor del 14% de las mujeres a partir de los 40 años presentan presión alta durante el embarazo, y por eso se la considera una gestación más delicada por los médicos.
Riesgos en el Embarazo
Cuando la presión alta no puede ser controlada y reducida mediante la alimentación y los medicamentos, el parto debe ser anticipado lo antes posible, ya que debido a la presión alta tanto el bebé como la madre corren serios riesgos de muerte.
De hecho, el 75% de los óbitos por presión arterial elevada se producen debido a la preeclampsia. Por lo tanto, debe ser tratada con mucha atención y responsabilidad no solo por parte médica sino también por la madre, quien debe ser consciente de la situación real.
Ver también: Hipertensión y Embarazo – Lucy
Foto: Bettina Neuefeind







