Un testimonio más de una futura mamá que durante mucho tiempo tuvo miedo y, digamos, resistencia a convertirse en madre, a veces por miedo al embarazo, miedo al dolor del parto, miedo a simplemente no poder cuidar de un bebé, miedo a no volver a tener el cuerpo de antes del embarazo… son varias las razones que pueden llevar a este pensamiento. Pero con mucho amor y cariño se convenció de que tener este don es lo mejor que podemos tener en la vida. Recordando que ella usó un pseudónimo para no identificarse. ¡Envía también tu historia! Siéntete libre de hacerlo…
Ser madre,
Vaya, ni siquiera sé cómo deciros esto, pero esa frase «ser madre» ¡me asustaba muchísimo! Desde mi adolescencia veía a mis amigas quedarse embarazadas, dejar de estudiar, de ir a fiestas e incluso tener dificultades para volver a relacionarse. Siempre oía de ellas que un hijo ata, que un hijo estorba, que un hijo quita la libertad a una mujer, entre otras cosas que solo me hacían parar y pensar… «¿De verdad ser madre es tan complicado?»
Sin embargo, todo cambió cuando conocí a mi esposo, él me hizo ver que ser madre sin planificación era lo que hacía que la vida de una mujer se pusiera patas arriba. Me mostró que siguiendo etapas como el noviazgo, compromiso, compra de la casa propia, el primer coche de la pareja y el matrimonio, todo eso daría la estabilidad emocional y financiera suficiente para que una pareja pudiera tener un hijo.
Cuando solo estábamos saliendo y yo me retrasaba en tomar la píldora anticonceptiva, ¡me ponía neurótica! Corría a una farmacia y tomaba la «bomba» de la píldora del día siguiente. ¡Vaya, no os imagináis lo angustiada que me sentía! Sólo me tranquilizaba cuando llegaba la menstruación. Y hoy, soy la persona más feliz del mundo porque Dios me dio el mejor y mayor regalo que alguien puede recibir: ¡un hijo!
Cuando encontramos a la persona adecuada, ser madre es una delicia. Aprendí que un hijo no ata, que un hijo no estorba, basta con saber el momento adecuado para que tu corazón pueda vivir fuera del cuerpo, porque realmente, tener un hijo es tener el corazón fuera del cuerpo y esa sensación es única e indescriptible. Hoy ya no me imagino mi vida sin este regalo bendecido dentro de mí y no veo la hora de conocerlo y tenerlo en mis brazos dentro de unos meses. Ser madre es la experiencia más profunda y feliz que una mujer puede tener.
Nota de la autora: Gracias querida amiga «Fernanda», me encantó tu testimonio y estoy segura de que va a inspirar a mujeres que, como tú, puedan pensar con un poco más de cariño en este paso tan gratificante en la vida de una persona.
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