Al recibir un diagnóstico, no siempre entendemos qué significa y cuáles impactos tendrá esta nueva condición en nuestra vida. Cuando esto sucede durante el embarazo – un momento ya de muchas dudas e incertidumbres – la tendencia es que todo esto se intensifique.
Para ayudar a comprender lo que significa tener presión alta en el embarazo y qué cuidados deben tomarse, preparamos este artículo. Aquí encontrarás todo lo que tú y tu familia necesitáis saber sobre el tema y cómo actuar.
- Trastornos Hipertensivos en el Embarazo
- Factores de Riesgo y Prevención
- Síntomas
- Diagnóstico
- Control y Conductas Médicas
- Cuidados que debes tener
- Riesgos y Consecuencias
- Acceso a la Salud y Mortalidad Materna en Brasil
- Interrupción del Embarazo
Trastornos Hipertensivos en el Embarazo
Como su propio nombre lo indica, los trastornos hipertensivos en el embarazo son alteraciones de la salud causadas por un aumento de la presión arterial (PA) de la gestante. No todo problema de presión tiene origen antes del embarazo; de este modo, es posible que una mujer que nunca presentó hipertensión la desarrolle durante la gestación.

Existen diferentes tipos de trastornos hipertensivos, cada uno con características propias y distintos grados de gravedad.
- Hipertensión Arterial: presencia de presión arterial sistólica mayor o igual a 140 mmHg y/o presión arterial diastólica mayor o igual a 90 mmHg.
Cuando el corazón bombea la sangre por nuestro cuerpo realiza dos tipos de movimientos: uno de contracción y otro de relajación. Estos movimientos se llaman sístole y diástole. Al medir la presión, el primer valor será el de la sístole, es decir, cuando el músculo se contrae, y el segundo valor será el de la diástole, cuando los vasos se relajan para dejar pasar la sangre.
- Hipertensión Gestacional: es la hipertensión arterial que aparece por primera vez después de la semana 20 de gestación, sin acompañarse de ningún síntoma o alteración de laboratorio que caracterice la preeclampsia.
- Preeclampsia leve: se define por Hipertensión Arterial identificada por primera vez después de la semana 20 de gestación asociada a proteinuria (presencia de proteínas en la orina, en una cantidad superior a lo normal), pudiendo estar sobrepuesta a otro estado hipertensivo.
- Preeclampsia Grave (PEG): se define por el diagnóstico de preeclampsia asociada a complicaciones materno-fetales lo suficientemente graves como para que exista riesgo inminente de compromiso materno-fetal.
- Eclampsia: es la aparición de convulsiones generalizadas en una gestante con preeclampsia. Estas convulsiones no son causadas por una enfermedad neurológica no relacionada con la gestación. Las convulsiones pueden ocurrir en el período preparto, durante el parto y en el posparto.
- Síndrome de HELLP: un síndrome que causa diversas alteraciones que, si no se controlan, pueden llevar a complicaciones graves tanto para la madre como para el bebé. Suele ocurrir en el tercer trimestre del embarazo, aunque también puede manifestarse en los trimestres iniciales e incluso en el posparto. Las alteraciones causadas por el síndrome de HELLP son: hemólisis (fragmentación de las células sanguíneas), enzimas hepáticas elevadas y plaquetas bajas.
¿De dónde surgen?
A lo largo de los años, surgieron muchas teorías para intentar explicar las causas de la hipertensión gestacional; pero, lamentablemente, a pesar de los esfuerzos y avances científicos, aún no existe una respuesta definitiva. Estudios recientes apuntan a una teoría que atribuye las causas de estos problemas a una combinación de factores genéticos e inmunológicos. La principal hipótesis es que se deben a anomalías en la placenta que ocurren al inicio del embarazo, aunque sus efectos solo se perciben a partir de la semana 20.
Para entender un poco mejor lo que ocurre, hay que hablar del momento en que las células que formarán la placenta se unen al útero. Es en ese momento donde se cree que ocurren los eventos que causan los síndromes hipertensivos.
La placentación se inicia al principio del proceso de desarrollo fetal, cuando la placenta aún no está completamente formada y es solo un conjunto de células llamadas trofoblastos. Más o menos entre la semana 6 y la 10 del embarazo ocurre un evento llamado invasión trofoblástica, que es cuando las células que formarán la placenta se unan al útero, haciendo que las arterias espirales de la madre se modifiquen.
Cuando esa unión ocurre y los trofoblastos alcanzan las arterias espirales, éstas pasan por un proceso de remodelación. En ese proceso, la composición de su pared se modifica y se expanden para que más sangre (de la madre y del bebé) pueda pasar por ahí.
Los problemas de hipertensión se presentan cuando, por algún motivo, estas arterias no se dilatan lo suficiente, quedando con un diámetro menor del necesario. Esto hace que el vaso transporte menos sangre de la que debería, lo que acaba sobrecargando el sistema circulatorio de la madre y haciendo que la presión arterial aumente.

Esta mala formación de las arterias trae una serie de consecuencias, ya que perjudica el transporte de nutrientes, oxígeno y la producción de hormonas. Este mal funcionamiento termina generando una serie de consecuencias fisiológicas que serán más tarde identificadas y consideradas síntomas, como el aumento de la presión arterial y la proteinuria.
Factores de Riesgo y Prevención
Aunque no podemos hablar de la prevención de los síndromes hipertensivos, a lo largo de los años se identificaron algunos factores de riesgo. De esta forma, podemos mantener una mirada más atenta a los síntomas y señales, con el fin de identificar, diagnosticar e iniciar las medidas de control lo antes posible.
Los factores de riesgo pueden ser intrínsecos y extrínsecos, es decir, “internos” y “externos”.
Externos (extrínsecos)
- Madre y hermanas con antecedente de síndromes hipertensivos
- Hipertensión
- Diabetes Mellitus
- Condición socio-económica-cultural
- Obesidad
- Estado psicológico
Internos (intrínsecos)
- Primer embarazo
- Embarazo gemelar
- Macrosomía fetal
- Polihidramnios
- Embarazo ectópico avanzado
- Isoinmunización Rh
Conocer estos factores no evitará ni resolverá un síndrome hipertensivo, pero sin duda nos ayuda a estar alertas desde el principio para actuar en el momento oportuno.
Reducir la sal en la dieta de embarazadas con el único objetivo de prevenir la preeclampsia NO ESTÁ RECOMENDADO por la Organización Mundial de la Salud. No obstante, el consumo prudente de sal en la alimentación sigue siendo recomendable por cuestiones generales de salud.
Síntomas
Mucha gente dice que la hipertensión es silenciosa, pero eso no es del todo cierto. Existen una serie de síntomas que pueden indicar problemas de presión arterial. Si presentas cualquiera de estos síntomas, busca atención médica de inmediato. Cuanto antes se identifique la causa y empiece el tratamiento, menos riesgos correrán tú y tu bebé.

Presta atención a estos síntomas:
- Dolor de cabeza
- Náuseas y vómitos
- Dolores en la boca del estómago
- Alteraciones en la visión (visión borrosa, oscura, pérdida de visión o ver puntos brillantes)
- Presión en la nuca
- Dificultad para respirar y/o falta de aire
Diagnóstico
Debido al carácter “silencioso” de la enfermedad en los primeros meses, el diagnóstico de los síndromes hipertensivos solo puede confirmarse efectivamente a partir de las 20 semanas de gestación. Es decir, antes de ese período solo se puede sospechar.
El diagnóstico para cada síndrome hipertensivo se realiza de acuerdo con ciertos criterios clínicos, tales como presión arterial, nivel de proteinuria, hematíes, leucocitos, etc.
Para establecer un diagnóstico definitivo, es necesario que el médico responsable de tu control prenatal solicite los exámenes necesarios para identificar qué tipo de síndrome hipertensivo tienes.

Uno de los recursos más importantes en el diagnóstico es la medición de la presión arterial. Debe realizarse en todas las consultas de control prenatal, preferiblemente por un miembro del equipo de enfermería. Si los valores son superiores a 140 mmHg para la sistólica y/o 90 mmHg para la diastólica se deben solicitar más exámenes.
Exámenes normalmente solicitados para el diagnóstico
- Relación proteinuria/creatininuria o proteinuria en tira reactiva
- Oximetría de pulso
- Hemograma
- Creatinina
- Plaquetas
- Transaminasa glutámico oxaloacética (TGO) o DH
Control y Conductas Médicas
Lo que se hará para controlar un cuadro de síndrome hipertensivo dependerá de muchos detalles relativos a la atención, historia clínica, alergias, edad gestacional, entre muchos otros factores específicos de cada gestante.
Normalmente, el control de la preeclampsia se realiza con pequeñas dosis diarias de aspirina y suplementación de calcio, ambos en baja dosis. Además, deben solicitarse exámenes complementarios de manera regular para evaluar la evolución del cuadro de la gestante.
Si tu obstetra no ha solicitado o prescrito estos medicamentos de control después de tu diagnóstico, pregúntale al respecto. Es importante entender por qué no has iniciado el tratamiento.
IMPORTANTE: Nunca, bajo ninguna circunstancia, decidas iniciar cualquier tipo de tratamiento con medicamentos sin el acompañamiento o indicación de un profesional capacitado y habilitado.
Cuidados que debes tener
Tras recibir el diagnóstico e iniciar tu tratamiento, es muy importante que tomes algunos cuidados para asegurar que todo el proceso sea seguro y tranquilo. Aunque sea un embarazo considerado de alto riesgo, es más que posible que todo salga bien y que tú y tu bebé permanezcáis sanos.
Una de las cosas más importantes es realizar el control de la presión, es decir, un control diario de tu presión arterial, para lo cual necesitarás adquirir un tensiómetro electrónico y realizar mediciones al menos tres veces al día.
CONSEJO – Apunta los valores, la fecha y el horario de las mediciones de presión, así proporcionas a tu equipo de control prenatal información valiosa para comprender y determinar las mejores conductas.
Evita comprar un modelo de tensiómetro que se coloque en la muñeca. Normalmente presentan errores en los valores. Prefiere los que tienen el manguito en el brazo. Si al realizar una medición los valores están por encima de lo recomendado, espera 15 minutos y vuelve a medir. Si los valores se mantienen, busca atención médica.
Riesgos y Consecuencias
Hasta ahora hablamos de los aspectos clínicos y cuidados que debes tener si eres diagnosticada con cualquier síndrome hipertensivo; sin embargo, muchas veces no tenemos idea del significado real de tener una determinada condición.
Los síndromes hipertensivos están entre las tres principales causas de muerte materna en el mundo, y son la principal responsable en Brasil. Por este motivo, es importante hablar de los riesgos y consecuencias no solo de padecer, sino también de no tratar adecuadamente cualquiera de ellos.
Riesgos para la madre
- Hemorragia
- Convulsiones
- Daño a órganos como hígado, riñones y cerebro
- Desprendimiento prematuro de placenta
- Muerte
Riesgos para el bebé
- Prematuridad
- Restricción de crecimiento
- Displasia broncopulmonar
- Daño neurológico
- Muerte
Acceso a la Salud y Mortalidad Materna en Brasil
Como mencionamos antes, los síndromes hipertensivos son la causa principal de mortalidad materna en Brasil. La mayoría de estas muertes ocurre en mujeres que viven en lugares donde el acceso a la salud es más difícil y precario, como áreas rurales, aldeas, estados y municipios más pobres. De acuerdo con la Organización Panamericana de la Salud, la mayoría de esas muertes derivadas de problemas durante el embarazo y el puerperio podría evitarse con cuidados de salud adecuados. Una atención prenatal de calidad es fundamental para identificar, monitorear y tratar de controlar los factores fisiológicos que pueden convertir un momento tan especial como el embarazo en un riesgo.
Aunque sea un problema predominante en áreas más vulnerables, cualquier gestante puede ser víctima de un control prenatal de baja calidad. Por eso es fundamental que participes activamente en tu control prenatal, buscando información, preguntando y, si es posible, consultando a diferentes profesionales. Cuantas más personas estén implicadas en tu cuidado, menor será la posibilidad de que se pasen por alto detalles importantes.
Interrupción del Embarazo
Como todo en la vida, el embarazo tiene varias relaciones de pros y contras, riesgos y beneficios. En una situación gestacional normal, lo mejor es esperar el inicio espontáneo del trabajo de parto; al fin y al cabo, este es el único verdadero indicador de que el bebé está listo para nacer.
En embarazos de alto riesgo las cosas no funcionan igual, ya que, por razones fisiológicas, llega un punto en el que los riesgos de continuar con el embarazo superan los beneficios. Cuando llega ese momento, lo mejor es inducir el nacimiento del bebé, pues (en el caso de los síndromes hipertensivos) el nacimiento es la única forma de solucionar el problema.

Inducción del Parto
Existen dos maneras de finalizar un embarazo: una de ellas es realizando una inducción del trabajo de parto y la otra es realizando una cirugía.
En el proceso llamado inducción del parto, el equipo médico ayudará al cuerpo de la madre a iniciar el trabajo de parto. Los protocolos de inducción variarán según cada paciente, pues existen restricciones para determinados métodos y condiciones.
En casos de preeclampsia, preeclampsia grave, eclampsia y síndrome de HELLP el objetivo principal es siempre llegar a las 37 semanas, es decir, cuando el bebé ya no se considera prematuro. Así, en los casos en que todo marcha bien, a la gestante se le inducirá el parto al llegar a esta edad gestacional.
Desafortunadamente, no todos los embarazos evolucionan bien y muchas veces es necesario interrumpir la gestación antes de las 37 semanas, ya que los riesgos de mantener el embarazo superan los beneficios.
En los casos en que el embarazo está entre las semanas 33 y 36 y existen cuadros hipertensivos sin control, la mujer deberá ser hospitalizada en una unidad hospitalaria con UCI Neonatal, donde se evaluará la conducta a seguir junto con el equipo. En estos casos, el objetivo más importante es mantener el embarazo el mayor tiempo posible hasta llegar a término (37 semanas). Si la gestante presenta preeclampsia grave u otra forma más severa, el embarazo deberá interrumpirse, dada la alta probabilidad de muerte tanto de la madre como del bebé si continúa.
Vía de Parto
La Federación Brasileña de Ginecología y Obstetricia (FEBRASGO) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomiendan que en los casos de preeclampsia se dé preferencia al parto vaginal, pues es la alternativa que ofrece menos riesgos y presenta numerosos beneficios tanto para la madre como para el bebé.
Muchas personas creen que el parto normal es peligroso y arriesgado cuando en realidad es la opción más segura, ya que, en la mayoría de los casos, no requiere procedimientos invasivos como cortes, anestesia u otras intervenciones. Además, la recuperación es mucho más rápida y tranquila.
Cesárea
La cesárea es una cirugía que salva miles de vidas cada día; sin embargo, nunca debe ser la primera opción.
Según la OMS, Brasil es el segundo país del mundo con el mayor porcentaje de nacimientos por cesárea, con índices de aproximadamente 55%. La recomendación es que las tasas no superen el 10%. A pesar de ser un procedimiento muy común, ten siempre en cuenta que la cesárea es una cirugía mayor y que, por tanto, implica riesgos para la madre y el bebé.
Cuando la mujer presenta un cuadro de hipertensión gestacional, muchas veces grave y descontrolado, someterla a una cirugía mayor es extremadamente arriesgado y está contraindicado. En algunas situaciones, la cesárea será la mejor opción, pero no deberías considerarla como tu única alternativa solo por padecer hipertensión.
Investiga, estudia e infórmate; una elección solo es verdaderamente una elección cuando conocemos todas nuestras opciones con los pros y contras de cada una. ¡No dejes que otras personas decidan qué es lo mejor para ti y tu bebé!







