Cuando soñamos mucho con el embarazo, nos imaginamos que todo sucederá de forma natural: el positivo, el transcurso y también el nacimiento. Tenemos una visión romántica, por qué no decir incluso poética, de la maternidad y especialmente del momento del parto. Sin embargo, cuando el embarazo ya es una realidad concreta y presente en la vida de la mujer, el miedo al parto puede aparecer para arruinar ese momento tan hermoso.

El miedo al parto puede venir acompañado de mucha inseguridad, pesadillas e incluso crisis de pánico y ansiedad en casos más profundos. ¿El motivo? Miedo a que algo salga mal en el momento del parto. Miedo a sentir dolor, miedo a no poder tener el parto que se desea, miedo a que le pase algo al bebé, miedo a morir… El miedo a lo desconocido realmente puede asustar a la mujer.

Aun sabiendo lo que puede suceder (o al menos teniendo una idea del procedimiento), el miedo sigue existiendo. Para las mamás que ya han pasado por un parto, el miedo es menor que la primera vez, pero sigue estando presente. A pesar de saber que es un momento de alegría y felicidad por traer a la vida un gran amor, temer los contratiempos es normal. Sin embargo, si el miedo al parto está molestando hasta tal punto que solo se tienen pensamientos sobre cosas malas que puedan ocurrir, la gestante puede tener un gran problema entre manos. Digamos que el miedo es normal, pero aquel que te impide hacer las cosas normales del día a día, no es saludable. Un estudio reciente mostró que las mujeres con un miedo exagerado al parto pueden desarrollar depresión posparto, por eso cuanto antes se trate este trastorno de miedo, mejor.

Pero, ¿cómo evitar que este miedo se apodere y no te deje disfrutar del momento? ¿Existe algún secreto para disfrutar el embarazo sin que la inseguridad de que algo malo pueda ocurrir interfiera en el desarrollo de la gestación e incluso el día del parto?

¿Cómo lidiar con el miedo al parto?

La mayor arma que una persona puede tener contra algún tipo de miedo a una situación nueva es el conocimiento. Por eso, hablar de tus miedos con el médico es muy importante. Ver cómo se realizarán los procedimientos, tanto para el parto normal como para las cesáreas o cualquier otro tipo de procedimiento realizado antes o después del nacimiento. Aclarar las dudas sobre la anestesia, hablar sobre lo que se podrá o no sentir y también sobre los acontecimientos después del parto, hará que te sientas más segura y sin duda reducirá el miedo al parto.

Recuerdo que cuando era joven y no sabía nada sobre el parto, no me imaginaba en un parto con dificultades, pero sí existía cierta inquietud. Miedo de lo que podría vivir, de cómo sería, si sería capaz… Aunque el parto fue bueno, no sentí dolor y el procedimiento fue bastante tranquilo, la segunda vez, realmente confieso que el miedo se apoderó de mí. Aun sabiendo lo que iba a pasar, de algún modo me preocupaba por miedo a varias cosas:

Miedo a morir: como había tenido un parto por cesárea, sentí algunas molestias normales de la anestesia. Estas me hicieron pensar dos veces en tener otro parto como el primero, aunque hubiera sido bueno. La falta de aire que sentí tras la aplicación de la anestesia no se iba de mi cabeza. El trauma del nacimiento prematuro de mi primera hija también me perseguía. Miedo de que ocurriera de nuevo la rotura de bolsa y que el parto fuera apresurado como antes.

Miedo a los cortes: Me sentía capaz de ser madre, pero el miedo al parto también me traía otra molestia, miedo a no estar a la altura en el momento clave. El nacimiento en sí es muy hermoso, pero para quien pasa por procedimientos invasivos como la cesárea, sí que hay un miedo adicional. Al fin y al cabo, son 7 capas de corte. ¿Sería la recuperación buena? ¿Tendría algún tipo de alergia o problema con los medicamentos? En fin, eran tantas cosas en qué pensar…

¿Cómo resolví esos miedos? Precisamente hablando con un médico que me derivó a una psicóloga. Ese período fue bastante intenso en mi vida, confieso que me sentía frágil y vulnerable frente a los acontecimientos futuros y si no hubiera tenido ayuda profesional, no habría conseguido llegar al momento del parto con la tranquilidad que tuve. Exponer mis miedos al médico y a la psicóloga me hizo mucho bien. Ellos me hicieron ver que el miedo es normal en el ser humano, pero en todo lo que vamos a hacer, no podemos dejarnos vencer por él. Aprendí que el miedo es un factor importante en la vida de una persona, pero no debemos permitir que se convierta en un elemento limitador. ¡Vivir la vida con miedo, vivir el momento del embarazo con miedo, hace que se pierda toda la belleza! Recuerda que estás generando una nueva vida, y que el bebé siente todo lo que estamos sintiendo. Transmitirle seguridad a él y a todos los que te rodean es muy importante.

Escuchar lo que otros tienen que decir también es importante, pero tenemos que filtrar lo que es o no bueno para nosotros. Siempre está esa tía lejana que viene a contar que la vecina de la amiga de la tía de su comadre que murió en el parto, o que tal fulanita tuvo problemas en el parto normal, o que tuvieron que abrir de nuevo la cirugía por alguna infección. Cosas malas pueden pasar, pero hay que concentrar las energías en las mejores posibilidades y eliminar esos comentarios. Debemos saber que lo que les pasa a otras personas es por fatalidad y cada caso es único.

Tuve que sentirlo en carne propia para poder recibir algo de ayuda y ser más feliz en el momento más increíble de mi vida. Recomiendo que le cuentes a tu médico lo que te está incomodando, habla con personas agradables sobre su experiencia de parto, lee relatos en sitios interesantes como Famivita Contenidos rs. Seguramente eso te dará mayor tranquilidad para afrontar el miedo al parto. Recuerda que todos somos de carne y hueso y un poco de miedo es natural. Simplemente no dejes que tome el control de tu vida, si sientes que te está perjudicando, pide ayuda, no es ninguna vergüenza.

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Foto: Corelinn