Ahhh, las delicias y amarguras de la vida de una chiflada que ama las pruebas de farmacia! Son pequeños placeres y grandes emociones que llevan a una mujer que desea mucho embarazarse a volverse ADICTA a este tipo de producto. Afortunadamente están disponibles en las farmacias y tan al alcance de tantas mujeres que buscan ansiosas y deseosas el milagro de la vida. ¿Conoces a alguien así? ¡Yo conozco y muy bien! ¡Yo misma…

Recordando mis días de buscadora (activa porque nunca dejé de serlo), revivo todas las emociones que sentía al hacerme una prueba después del retraso o incluso antes. El temblor extremo que sentía al abrir la cajita, al sacar la tira de la prueba del paquetito… ¡La adrenalina era absurda! ¿Parece cosa de gente loca, verdad? Pero para mí era como una esperanza perdida que se renovaba en una simple tira de papel. Esa podría ser capaz de realizar un sueño tan esperado, ¡el positivo!

Con casi 4 años de intentos consecutivos (en total fueron 7 años), ya había perdido la cuenta de cuántas pruebas había comprado, hechas en días que incluso sabía que era imposible obtener mi positivo. Apenas pasaban 6 días desde mi día más fértil y ahí estaba yo sufriendo, pensando que podría calmar un poco la curiosidad, aunque fuera sólo un poco, para saber si el ciclo había funcionado. Por más que controlaba mi temperatura basal, había días en que la ansiedad no me dejaba en paz. La comezón era inevitable y así que el ciclo no salía bien, sabía que tarde o temprano volvería a fastidiar.

Incluso con el negativo en la mano, la maldita esperanza me hacía ver la famosa línea del positivo. No era posible, ¡allí había una línea!. Me negaba a creer que el ciclo no me había traído lo que esperaba. Y cuando por fin llegaba la menstruación, venía también la tan cruel decepción. En ese momento me culpaba, me autoflagelaba y le preguntaba a Dios y al universo por qué me estaba pasando eso. ¿Qué había hecho para no poder quedar embarazada, si era lo que más quería? Pero al final, lograba calmarme y comenzar todo de nuevo.

En el momento en que la esperanza del positivo me rondaba, pasaba horas analizando las pruebas que hacía. Además de guardarlas en orden por fecha, aún me daba el trabajo de sacar fotos y más fotos para compartir la curiosidad y la esperanza con otras buscadoras. Algunas tan positivas y optimistas como yo era, veían igual que yo la segunda línea, aunque no estuviera realmente allí. Quizás, era el deseo loco por una nueva emoción ese día. Mujeres desconocidas (personalmente) y tan unidas… Observa lo curioso que es el mundo de las buscadoras, apegarse simplemente por tener historias parecidas, por estar en un momento similar al de la otra. Compadecerse ante el sentimiento de tristeza y escuchar o leer las palabras tan sufridas de una mujer en la fase de búsqueda:

No fue esta vez, perdí el ciclo…

¿Qué Aprendió la Chiflada de las Pruebas de Farmacia?

El hecho es que la chiflada de las pruebas de farmacia, como mi querido marido me apodó cariñosamente (sí, él sabía casi todas mis peripecias “testísticas”), ¡acabó convirtiéndome en una experta en el tema! Imagínense que ya he pasado por todo tipo de situaciones con pruebas de farmacia. Línea fantasma, línea marrón, prueba borrosa con dos líneas, prueba borrosa sin línea, sólo la línea de prueba visible, sólo la de control, línea horizontal, vertical e incluso líneas punteadas. Hay tantas opciones de líneas que terminó convirtiéndose en un pasatiempo analizarlas junto a tantas amigas que hice siendo buscadoras. Así nació una galería de pruebas de embarazo aquí en TF.

Llegué a la conclusión de que no siempre la mejor prueba es la más cara. Y que la marca no siempre dice mucho. Lo mejor son las pruebas que transmiten credibilidad por su calidad y porque no presentan defecto constantemente como tantas (famosas) marcas ahí fuera. Y lo más importante de todo lo que aprendí es cuándo debes empezar a hacer las pruebas. La gran mayoría de los sentimientos negativos que tuve en esa época, vinieron precisamente de las frustraciones por tantos negativos en la vida. El problema no está en hacerse una prueba u otra, el problema es hacérsela en el momento equivocado. Así que querida amiga buscadora, tú que leíste mi desahogo hasta aquí, debes saber que el mejor momento para hacer la prueba es después del retraso REALMENTE.

Aun así, si una amiga tuya obtuvo un positivo antes del retraso, es mejor pensar que cada cuerpo es un mundo con organismos completamente diferentes y que reaccionan de una forma distinta ante el estímulo hormonal del embarazo. Es posible que a tu organismo le tome algunos días más para la implantación o para que suba el HCG. Así que, aunque hayas hecho la prueba antes del retraso y hayas tenido un negativo frustrante y aterrador, espera unos días más y repite. Sin embargo, procura no depositar todas tus esperanzas para evitar mayores tristezas. Las heridas surgen cuando una se siente débil por temer no lograrlo nunca, pero es tan normal… La inseguridad puede aparecerle a cualquiera, más aún en una etapa tan sensible como es la de desear mucho un bebé. ¿Qué aprendí en todos mis días como buscadora? ¡Desea mucho, pero dosifica tu esperanza para no provocar un terremoto de emociones contrarias a tus expectativas!

Vive un día a la vez…

Ver también: Peripecias de una Master Buscadora – Intentando Quedar Embarazada

Fotos: Cedidas por lectoras