Para las parejas que ya han tenido hijos o para quienes aún no desean tenerlos, así como para quienes no tienen una relación seria y llevan una vida sexual activa. La preocupación por los métodos anticonceptivos es algo constante en la vida de los seres humanos y puede acarrear trastornos muy graves debido a sus efectos secundarios.
Existen tantas opciones de métodos anticonceptivos y tantas marcas y fabricantes que es posible probar hasta encontrar el que mejor se adapte. Pero no todas las mujeres logran encontrar uno satisfactorio que les permita llevar una vida normal utilizando el método. El método más utilizado en todo el mundo es la anticoncepción oral, que es considerado de fácil acceso, fácil de usar y además seguro en su acción. Sin embargo, tiene una extensa lista de efectos secundarios que en el 90% de las mujeres se manifiestan de manera poco agradable, como hinchazón, fuertes dolores de cabeza, aumento de peso, náuseas y la temida pérdida de libido, que es la principal queja en las consultas ginecológicas. Otra gran preocupación son los altos riesgos de desarrollar trombosis venosa, principalmente en mujeres que padecen otros problemas como diabetes, hipertensión arterial e incluso colesterol alto.
La segunda opción para quienes no se adaptan a los anticonceptivos orales es la inyección anticonceptiva. Su método consiste en la combinación de estrógeno y progesterona y proporciona una acción de larga duración. Hay opción de método mensual o trimestral y debe aplicarse solamente en la zona de los glúteos. Para las inyecciones trimestrales la ventaja es la ausencia de la menstruación durante el período. Su función es similar a la del medicamento oral, ya que suspende la producción de óvulos y reduce el moco y el grosor endometrial, disminuyendo el flujo menstrual. Sus efectos secundarios son intensos dolores de cabeza, acné, aumento de peso, hinchazón, mareos, alteraciones en el estado de ánimo y disminución de la densidad mineral ósea.
La tercera alternativa muy utilizada entre las parejas es el preservativo. El preservativo actúa como una barrera para los espermatozoides, está hecho de látex o poliuretano, y además de impedir el contacto del esperma con el útero, también es eficaz en la protección contra enfermedades de transmisión sexual. No existen efectos secundarios, ya que su método no entra en el torrente sanguíneo ni altera los niveles hormonales. Algunas personas pueden presentar alergia al material del preservativo, así como al aceite espermicida utilizado.
Para quienes no se han adaptado a otros métodos, existe también el implante anticonceptivo. Es una pequeña cápsula hecha de etonogestrel que mide alrededor de 4 cm de largo y 2 mm de diámetro. Su método de uso es mediante su aplicación bajo la piel con la ayuda de un aplicador desechable proporcionado por el propio ginecólogo. Con su uso, se impide la producción de óvulos y se altera la secreción cervical, dificultando la entrada y supervivencia de los espermatozoides. Sin embargo, sus efectos secundarios no son tan agradables y son bastante similares a los del uso oral. Pueden aparecer fuertes dolores de cabeza, dolor en la zona de la aplicación, acné, aumento del flujo menstrual, dolor en los senos, aumento de peso, disminución de la libido, alteraciones en el estado de ánimo y náuseas.
Otro método muy utilizado por las mujeres es el DIU (Dispositivo intrauterino) o SIU (sistema intrauterino), que como sus nombres indican son métodos que se introducen en el útero. Su colocación debe ser realizada por el médico obstetra y su eficacia es prolongada, garantizando tranquilidad durante un promedio de 5 a 10 años. Los métodos impiden que los espermatozoides entren en contacto con el óvulo y en el caso del SIU incluso ayuda a reducir el flujo menstrual. Sus efectos secundarios incluyen cólicos menstruales, especialmente en los primeros meses de uso, y en el caso del DIU, aumento en la frecuencia y el flujo menstrual.
También como opción de método anticonceptivo, el parche o también conocido como «patch» es un adhesivo que debe pegarse en la piel y permanecer durante 1 semana. El parche está compuesto por dos hormonas, estrógeno y progestágeno, que se liberan al torrente sanguíneo durante un periodo de 7 días, debiendo ser reemplazado por uno nuevo. Tras completar tres semanas de uso, debe hacerse una pausa de una semana. El parche puede colocarse en diversas partes del cuerpo como el brazo, abdomen, espalda o glúteos. Sus efectos secundarios se consideran mínimos, como dolor de cabeza, náuseas y cólicos menstruales leves.
No muy utilizado y poco conocido entre las mujeres, el Anillo vaginal es un pequeño anillo flexible que contiene etonogestrel y etinilestradiol. El método consiste en introducir el anillo en la vagina en forma de 8 el 5.º día del ciclo menstrual, debiendo permanecer en el mismo lugar durante 21 días. Tras este periodo, debe retirarse para una pausa de 7 días e introducirse un nuevo anillo. Su acción, debido a la liberación de hormonas, es la inhibición de la ovulación. Sus efectos secundarios incluyen sangrado intermenstrual, fuertes dolores de cabeza, aumento de peso, vaginitis, leucorrea y es común que el anillo se desplace o salga con facilidad.
Vea también: Quedar Embarazada Tomando Anticonceptivos – ¿Puede suceder?
Fotos: Paille,Thomas Weidenhaupt, Sexinfo







