Ah, esa ansiedad a la hora de quedarse embarazada. Entonces, ¿cómo controlar esa ansiedad para conseguir quedar embarazada con más tranquilidad? Ya lo dije en un post sobre mi vida de “intentante”, que lo intenté durante mucho tiempo, aún me considero una intentante y en este mundo de las que buscan el embarazo lo que más veía era el mundo embarazado a nuestro alrededor mientras intentábamos quedar embarazadas. ¿Pero sabes cómo controlar la ansiedad? El Día de la Lectora hablé con la psicóloga Natália Melleiro y ella dio consejos sobre cómo controlar la ansiedad en el momento de buscar el embarazo.
«¡Meses… años de intentos y nada sucede!
El médico afirma que todo está bien con la pareja. Pruebas, ok. Controlas la ovulación, la temperatura basal, los tests de ovulación, el moco cervical, todo está bien, relaciones el día exacto, aparecen síntomas, se renuevan esperanzas y… ¡NADA! Llega «la visita mensual» y la frustración es total. En medio de todo esto, empiezan las presiones de las familias y de los amigos por un bebé, al fin y al cabo, ya lleváis tiempo casados y ya se os pasó la hora de tener un embarazo. Y, en ese momento, sientes que la villana de tu historia eres tú misma, al final, eres tú quien no se queda embarazada. Entre tantos “consejos” y opiniones, surge uno que te hace reflexionar: «¡Tu ansiedad te está perjudicando!» Ahí viene la pregunta: ¿Cómo lograr que sea diferente? ¿Qué debo hacer para estar menos ansiosa? ¿Será que controlando mi ansiedad, las cosas serán más fáciles?»
El deseo desesperado de quedar embarazada hace que la gran mayoría de mujeres alteren sus rutinas, sus prioridades, sus pensamientos y, principalmente, cambien su forma de sentir y de ver el mundo. ¿Exageración? Para nada. Quien ha pasado por esto sabe bien de lo que hablo. Es imposible pensar en otra cosa. Las barrigas aparecen por todas partes, los bebés en todos lados. El mundo decide embarazarse, y con mucha facilidad. Pasas horas y horas buscando consejos para quedar embarazada, el día de la ovulación tu marido no puede «fallar», la prima pesada se quedó embarazada…
En fin, ¡el mundo realmente parece estar en tu contra! Lo que dejamos de notar es que, al cambiar la rutina, trayendo los intentos de embarazo al primer plano de tu vida, dejas de ser prioridad y pasas a un segundo plano dentro de ti misma. ¡Definitivamente, eso no es nada bueno! La ansiedad te dominó y, inevitablemente, sus consecuencias terminan perjudicándote de forma imperceptible. Esa tal «ansiedad» descontrola tus hormonas y no es casualidad que muchas mujeres pasen a tener ciclos irregulares después de decidir quedar embarazadas.
La ansiedad también altera el PH vaginal, haciendo la vagina más ácida. Una vagina ácida mata los espermatozoides y si ellos no pueden fecundar el óvulo, no hay resultado. Si por casualidad, los espermatozoides logran esquivar la acidez vaginal y el estado de tensión corporal (nos ponemos tensas, liberamos adrenalina) y consiguen fertilizar el óvulo, la dichosa ansiedad puede incluso impedir que el embarazo progrese. Podemos pasar horas y horas discutiendo aquí los perjuicios de la ansiedad en la vida de una mujer que quiere quedar embarazada. Las barreras que crea la ansiedad van mucho más allá de lo emocional; también desencadena reacciones físicas y hormonales. Por lo tanto, ahora mismo tú eres tu principal enemigo, tu mayor obstáculo. ¡En resumen, no es el mundo el que está en tu contra!
Mandarte a beber zumo de maracuyá no va a resolver tu problema. Hablar es fácil, todo el mundo opina. Aprender a controlar las emociones es lo complicado. No podemos cambiar tu historia, ni tus sentimientos, pero sí podemos mostrarte algunos caminos más fáciles con unos sencillos consejos:
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Evita contar que estáis buscando un embarazo, porque si la gente lo sabe, va a preguntar y eso acaba siendo una fuente más de presión.
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Evita pensamientos negativos como “todo el mundo se embaraza, menos yo”, “creo que nunca lo voy a conseguir”, “voy a rendirme”.
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Busca un hobby, hacer alguna actividad regular ayuda a distraer la mente y pasar un rato agradable haciendo lo que te gusta. Realizar actividades ayuda a relajarte, un masaje terapéutico, un buen libro, charlar con amigos, bailar, un paseo por el centro comercial, …
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Ponte como prioridad. Reserva tiempo para ti, cuídate, cuida de la mujer que vive dentro de ti.
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Estate de cuerpo, alma y mente con tu pareja, entrégate al momento, preocúpate por el resto después.
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¡Enamoraos sin compromiso!
Ya sé, es muy difícil no ligar una cosa con la otra, pero hay que intentarlo. “Enamorar” se refiere a pasear juntos, disfrutar de una peli, viajar, y en fin disfrutar más de la relación que puede verse muy afectada por toda esta presión.
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Habla con tu pareja, comparte este momento, escucha lo que siente, utilicen esto para unirse más aún, porque esta fase no es solo de la mujer, es de la pareja. Cuanto más se fortalezcan, más fácil será pasar por esto.
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Habla con tu médico sobre fitoterápicos para el control de la ansiedad.
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Intenta evitar situaciones de estrés y reducir las que ya existen en tu día a día.
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Haz ejercicio, la actividad física libera endorfinas que causan sensación de bienestar y alegría. Además de ser bueno para la salud, ayuda a aliviar las tensiones y el estrés.
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Aprende a respirar mejor, respira hondo, de esa manera de llenar los pulmones inspirando por la nariz y soltando el aire con ganas por la boca, ayuda mucho, sobre todo en esos momentos de crisis, cuando no consigues relajarte de ninguna forma.
Aliméntate bien, de manera saludable, evitando mucho azúcar, frituras y cafeína. En esta etapa también puede ser bueno cuidar la alimentación, ya que estos alimentos, además de contribuir al aumento de peso, nos ponen más nerviosas. Hacer consultas regulares con el médico y exponer tus dudas siempre es importante. Sentirse bien acompañada también es fundamental en estos momentos.
No es fácil, ¡lo sabemos! Pero es necesario para que las cosas fluyan de la forma más natural posible. ¡Haz tu parte y permite que la naturaleza haga la suya! ¡Suerte!»
Dra Natália Melleiro Sampaio Psicóloga – CRP: 06/114345 Correo electrónico de contacto: [email protected]
Ver también: Peripecias de una master «Entrenante» – intentando quedar embarazada
Foto: Rosa Pomar







