Lidiar con niños también significa aprender a enfrentar ciertas situaciones que nunca imaginaste que existían. En cada nueva etapa de la infancia, se descubren cosas nuevas sobre los hijos y surgen nuevos retos para manejar miedos, manías y berrinches. El miedo al baño, por ejemplo, es uno de los más comunes y puede ocurrir en niños de todas las edades. Pero, aunque parezca solo una fase, puede suceder que ese miedo se transforme en algo más serio, requiriendo incluso tratamiento médico en los casos más graves. Pero ¿cómo saber si este es el caso de tu hijo? Vamos a hablar más a fondo sobre la ablutofobia (miedo al baño), sus causas y las consecuencias que puede traer.
¿Qué es la Ablutofobia?
La ablutofobia es el nombre que se le da al pavor o miedo al baño, muy común en los niños, pero que también ocurre en adultos, sobre todo en mujeres. La ablutofobia es un estado patológico, es decir, es cuando este miedo se convierte en un caso médico, interfiriendo en la vida del niño y de las personas a su alrededor, siendo necesario tratamiento para poder volver a llevar una vida normal. Ciertas tareas como lavar el pelo o incluso lavarse las manos, por ejemplo, acaban volviéndose muy difíciles o imposibles cuando una persona tiene ablutofobia, lo que puede desencadenar una serie de otros problemas.
Causas del Miedo al Baño
Existen diversas causas para que un niño desarrolle miedo a bañarse. Traumas como un ahogamiento o una experiencia muy desagradable con el agua pueden hacer que ese miedo crezca cada vez más, especialmente si los padres dejan que se intensifique. Las películas de terror también pueden hacer que el niño desarrolle ese miedo al baño, incluso hay relatos de personas que llegaron a tener ablutofobia después de ver la película Psicosis, de Alfred Hitchcock, de 1960. Ciertas enfermedades psicológicas como el TOC (trastorno obsesivo compulsivo) pueden acabar desencadenando la ablutofobia también. En ese caso, es necesario tratar primero la enfermedad base para poder alcanzar la cura.
Consecuencias del Miedo al Baño
En general, la sociedad no suele aceptar bien a las personas que no se bañan. Por eso, es necesario mencionar primero las consecuencias sociales y psicológicas que la ablutofobia puede implicar. La infancia es una etapa donde los niños están aprendiendo poco a poco a relacionarse con otros y a convivir en grupo, un niño que se bañe poco o que no se bañe, termina siendo aislado de los demás, lo que puede afectar fuertemente su formación psicológica. Esto también puede afectar de cierta manera a los padres, ya que son los responsables directos de mantener a su hijo limpio y aseado. También están las consecuencias físicas, ya que un cuerpo sin baño es un cuerpo con muchas más probabilidades de tener bacterias que pueden transformarse en varios tipos de enfermedades. Por eso es mucho más probable que un niño que no se baña, se enferme más. 
Tratamiento Para el Miedo al Baño
El tratamiento de este tipo de enfermedad debe realizarse con un terapeuta especializado que sepa cómo tratar este tipo de problema. Él aclara sobre la irracionalidad de ese miedo y las consecuencias que este problema puede traer para la persona. Por supuesto, este tipo de conversación se hace bajo la mirada de un especialista, es decir, de nada sirve que cualquier persona intente aclarar al niño que el miedo al baño es una tontería, pues un terapeuta sabe el lenguaje apropiado que se debe usar, además de técnicas para lograr la confianza de su paciente y así poder abordar temas más profundos como este.
¿Cómo Ayudar a tu Hijo a Superar el Miedo al Baño?
Aunque la ablutofobia sea una realidad, no siempre el miedo al baño es una patología. De hecho, solo se considera una enfermedad cuando el problema empieza a afectar la vida del niño y la familia y persiste durante aproximadamente 6 meses. Hay casos de niños a los que no les gusta bañarse, quizás por motivos similares a los que causan la ablutofobia, pero con un impacto menor y que pueden ser resueltos por los padres. Los padres deben prestar atención si el problema persiste e intentar mostrar a sus hijos que el baño es un momento de placer y limpieza, en el que es posible relajarse y descansar. Bañarse con los hijos puede ser una buena técnica y también puede ayudar al niño a superar su miedo.
¿Cómo Bañar a un Bebé?
El baño debe ser un momento placentero y de relajación para un bebé. Por eso, hay algunos consejos que puedes seguir sobre cómo bañar a un bebé que pueden ayudar a transformar esa actividad que puede ser difícil en un buen momento. Para bañar a un bebé, lo ideal es que el agua esté tibia y quieta, es decir, nada de ducha. Se debe frotar delicadamente el cuerpo del bebé, haciendo que se sienta bien y relajado con el contacto. Utiliza solo productos (champús y jabones) específicos para bebés o autorizados por dermatólogos para que el bebé no sufra ningún tipo de alergia.
ATENCIÓN: Bajo ninguna circunstancia dejes al bebé solo a la hora del baño. Cualquier tipo de distracción puede tener consecuencias graves, como un ahogamiento.
El miedo al baño puede ser algo muy serio y puede requerir una atención especial de una madre, un padre o incluso de un médico especializado para que el niño supere esa fobia, pero también es importante recordar que no todos los casos de miedo al baño son necesariamente casos clínicos que requieran tratamiento. Muchas veces podemos lidiar con estos pequeños problemas, comunes en muchos niños, simplemente siguiendo algunos pasos y relacionándonos mejor con nuestros hijos. Por eso, no te desesperes si tu hijo tiene miedo al baño, lo más probable es que sea solo una fase y que tú puedas ayudarle a superarlo con relativa facilidad. Sin embargo, si este problema se prolonga por mucho tiempo, busca ayuda y no te desesperes, seguramente existen diversas maneras de hacer que ese problema sea solo pasajero y no interfiera en la vida de tu hijo. Consulta también: Baño en Cubo – ¿Cuándo empezar? Foto: Kyle Flood







