Durante los muchos años en los que estuve intentando quedar embarazada, en ningún médico al que acudí se me indicó hacer la prueba postcoital. Creo que actualmente se habla más de esta prueba. Pero, aun así, menos de lo que se debería. La prueba postcoital diagnostica algo que muchas personas ni siquiera imaginan que pueda ocurrir: una hostilidad del moco cervical con los espermatozoides.
¿Sabías que el moco ayuda en la fecundación? El moco tiene un papel fundamental en el embarazo. Con las condiciones adecuadas y la viscosidad correcta, alimenta y ayuda a que el espermatozoide llegue sano hasta la trompa, donde fecundará el óvulo1. Además, el uso de geles lubricantes aliados de la fertilidad ayudan a mejorar la humedad vaginal, actuando como el moco al llevar los espermatozoides con más facilidad hasta los óvulos, equilibrando el pH vaginal y haciendo el ambiente más propicio para su supervivencia. Este es el caso del FamiGel, ya probado y recomendado por muchas mujeres que lograron su positivo. Puedes conocer más sobre el FamiGel aquí en este enlace.
Si el moco es inadecuado, el esperma tendrá menos posibilidades de sobrevivir en el ambiente vaginal y puede acabar muriendo. En algunas situaciones, el moco puede ser más espeso de lo adecuado e impedir que el espermatozoide consiga deslizarse y llegar al útero2.
A muchos parejas se les sugiere hacer ciertos exámenes para saber si son fértiles o no, como el espermograma3, análisis hormonales, histerosalpingografía4 y otros.
Sin embargo, la prueba postcoital suele quedar fuera. Algunos casos de infertilidad no evidente en parejas jóvenes y saludables ni siquiera llegan a ser investigados con este simple examen, y ahí es donde reside el peligro.
¿Cómo se Realiza la Prueba Postcoital?
La prueba postcoital se realiza mediante la recolección del material de la vagina después de una relación sexual, en un período determinado tras la relación. Ese material recogido en la prueba postcoital mostrará cuántos espermatozoides están vivos y si se mueven bien.
Si el hombre ya se ha realizado el espermograma, será más fácil detectar alteraciones en su muestra y, así, comprobar si la razón de la dificultad para embarazarse es el ambiente de la flora vaginal de la mujer.

Algunos factores que contribuyen a que el ambiente vaginal se vuelva inapropiado para el esperma son, en su gran mayoría, el pH vaginal ácido y bacilos alterados, que hacen que el moco sea inapropiado para el desplazamiento del esperma hacia la trompa.
Realizar esta prueba postcoital puede ser un problema, ya que son pocos los laboratorios que la hacen. Normalmente, la prueba se realiza 48 horas después de la relación sexual, y el número de espermatozoides vivos indicará si el moco vaginal es o no hostil para el espermatozoide.
El laboratorio evalúa no solo la cantidad de espermatozoides vivos y móviles, sino también el color del moco. Así, el moco debe ser lo más transparente posible para estar sano. Si el color del moco varía, puede haber alguna alteración o acidez.
Para realizar la prueba, es necesario que la mujer esté en el período fértil y que la pareja haya estado en abstinencia sexual al menos 3 días. Esto permitirá recolectar una cantidad suficiente de material para la evaluación.
Es necesario no levantarse de la cama durante al menos 1 hora después de la relación y elevar la pelvis para evitar la pérdida de semen. Tras ese periodo, se debe usar una compresa hasta el momento de la recolección del material que se va a analizar.
Para obtener un resultado satisfactorio desde el punto de vista reproductivo, al menos 5 espermatozoides deben estar vivos en progresión lineal, es decir, nadando en dirección a la trompa para fecundar el óvulo. Este análisis se realiza mediante super microscopios.
Algunos laboratorios consideran satisfactorio un test que muestre más de 10 unidades en progresión lineal. Entonces, tener una prueba postcoital favorable puede ser aún más complejo. Por eso, se complementa la prueba postcoital con el espermograma para estar seguro de dónde proviene el problema.
A pesar de ser confiable, como cualquier otro examen, existen márgenes de error provocadas por una mala cronometraje del tiempo de recolección del material o por la calidad específica del moco en ese ciclo.
Por ello, es importante combinar la prueba postcoital con otros exámenes para asegurarse de que el problema está relacionado con esto y, siempre que sea posible, hacer la prueba en varios ciclos. A veces, solo los cambios hormonales de la mujer ya son suficientes para provocar una alteración del pH vaginal, un estado transitorio que puede corregirse solo con el tiempo. En otras ocasiones, existen formas de sortear el moco hostil mediante inseminación artificial, si fuera el caso y la pareja pudiera hacerlo.
La inseminación artificial elimina la parte en la que los espermatozoides tendrían que atravesar el moco hostil y lleva el material masculino hasta las trompas, donde los espermatozoides pueden llevar a cabo el embarazo de manera más sencilla.
De manera alternativa, existen trucos para ayudar a que el moco sea más adecuado, como los geles aliados y baños de asiento con vinagre o bicarbonato. En cualquier caso, si tu infertilidad no es aparente y aún no te has hecho la prueba postcoital, habla con tu ginecólogo ¡y manos a la obra!
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