El otro día estaba recordando mi primer embarazo, fue un momento muy bonito pero, como siempre he sido una persona ansiosa y, por supuesto, durante el embarazo no podría ser diferente. Me acordaba de cuando estaba embarazada de Joana, tenía unos 21 años y prácticamente acababa de casarme. Vivía lejos de mi madre, a la que estoy muy unida, y de toda mi familia; en algún momento la ansiedad en el embarazo iba a aparecer y así fue. Recuerdo que desde muy pronto ya pensaba en la bolsa de maternidad, en cómo sería el parto y eso ya en el segundo trimestre. La ansiedad en el embarazo me hacía pensar que quería tener al bebé antes de tiempo. Aunque no tenía ningún tipo de experiencia con niños quería ver la barriga crecer, quería tener al bebé, quería, quería… eso me hizo mucho daño y ni siquiera tenía idea de ello.
Entré en un proceso de ansiedad en el embarazo que me hacía mal, todo lo que quería era que pasaran rápido los 9 meses de gestación, ¡quería que todo volara! ¿Pero por qué? ¡Estar embarazada era lo que más deseaba! De alguna forma es natural que esto ocurra, pero pensamientos negativos pasaban por mi cabeza, tenía pesadillas terribles y la sensación de que me iba a ahogar. Llegué a despertar a mi marido en medio de la noche porque simplemente no podía dormir del miedo, ¿miedo? ¿Miedo a qué? Miedo de que mi hija naciera con alguna deformidad, miedo de no ser capaz de cuidar del bebé después del parto, miedo al parto, miedo de estar en casa sola y ponerme de parto… ¡Tenía miedo hasta de mi propia sombra!
Llegué a un punto en que el médico tuvo que intervenir y me recomendó que acudiera al psicólogo, quien me tranquilizó diciéndome que todo eso era normal. Era un problema por el que pasaban muchas gestantes, ese temido estadio de ansiedad en el embarazo que aparece en una forma más leve incluso antes de que empiece la gestación. Pero ¿qué hacer en estos casos de ansiedad en el embarazo? Gran parte del tratamiento de la ansiedad en el embarazo es terapéutico, un psicólogo es el mejor amigo de la embarazada en los casos más leves de ansiedad. Confieso que el simple hecho de tener con quién desahogarme, alguien que entendiera mis neurosis de embarazada, me reconfortaba ¡y mucho! Ella me escuchaba y con todo el cariño del mundo me explicaba, me orientaba y yo empecé a sentirme mejor. Mira, si no fuera por ese tratamiento con terapia, no sé qué habría sido de mí en el parto de Joana, ya que hubo algunas complicaciones, puedes ver el relato del parto de Joana aquí.
Cómo diagnosticar y tratar la ansiedad durante el embarazo
Algunos casos más graves de ansiedad en el embarazo tienen que ser tratados con medicación. El médico valorará el beneficio x riesgo de los antidepresivos y ansiolíticos (raramente) para ayudar a la embarazada en esta etapa. La decisión de tratar con medicamentos más fuertes como fluoxetina y derivados debe ser tomada conjuntamente entre el ginecólogo que acompaña a la gestante y también un psiquiatra. Hay indicios de que una ansiedad extrema en el embarazo puede traer perjuicios como restricción del crecimiento del bebé si no se trata a tiempo, ya que la descarga de adrenalina puede terminar interfiriendo en su crecimiento. Dicen los mayores “Desear el nacimiento prematuro es como llamarlo”, no sé si tiene que ver, pero eso es lo que me pasó, ¡deseaba tanto que ella naciera antes de tiempo que eso fue lo que sucedió! Tuve un parto prematuro, a las 35 semanas, y lleno de sufrimiento tanto para ella como para mí.

Con los otros embarazos fue diferente, en el segundo particularmente me sentía tranquila y todo fue muy calmado. En el tercer embarazo fue más preocupante por la ansiedad que sentía, no igual que la primera vez, pero aún así estaba ahí. Creo que fue por estar con la tensión alta y riesgo de preeclampsia. Mi presión no era la mejor pero no sabía si era por la ansiedad o si era algo fisiológico. Tal vez una cosa llevaba a la otra, yo me sentía mal y entonces la presión subía, quizá fuese eso. Lo cierto es que logré pasar el embarazo sin tener que tomar ningún medicamento para la ansiedad pero aun así mi humor variaba mucho. Parecía una persona bipolar, de hecho ¡las embarazadas somos así! Culpa de la montaña rusa hormonal.
La ansiedad en el embarazo es muy común, pero ¿cómo saber cuándo la ansiedad está empezando a sobrepasar los límites aceptables? Corresponde a la gestante prestar atención a los síntomas:
- Agitación sin motivo aparente
- Sudoración
- Temblor
- Hormigueo
- Pérdida de control
- Llanto extremo
- Pensamientos negativos que son una amenaza inminente
Cuando todos o tres de estos síntomas aparecen más de una vez al mes, es señal de que algo no va bien. Los sueños son comunes, pero si llega al punto de molestarte lo mejor es buscar un psicólogo para hablar del asunto. ¿Qué es lo que te inquieta en el embarazo? ¿Cuáles son tus miedos? Seguramente un psicólogo te ayudará a eliminar de tu cabeza esos miedos infundados que a menudo nos persiguen durante el embarazo. Solo quien pasa por una crisis de ansiedad en la gestación sabe lo que es y cómo se siente. Los maridos de embarazadas conviven de cerca con la ansiedad y en ese momento delicado tienen que ser conscientes de que no es fácil, tanto desde el punto de vista hormonal como psicológico, y el apoyo es fundamental. ¡La ansiedad en el embarazo no es ninguna tontería!
Fui una embarazada ansiosa y lo digo con toda la experiencia que tuve, no niegues tu situación, pedir ayuda es lo mejor cuando nos sentimos frágiles. El embarazo es una etapa muy hermosa, debe vivirse plenamente, pero como todo lo que es nuevo y desconocido puede traer algunos miedos que se pueden salir de control.
¡Haz que tu médico sea tu mejor amigo en el embarazo!
Ver también: Del test positivo al relato de parto de Melissa – Riesgo de Preeclampsia
Fotos: Archivo Personal







