Se habla mucho sobre el vínculo de la madre con el bebé desde los primeros minutos tras el nacimiento, ¿verdad? Hoy vamos a hablar de un fenómeno descubierto por la neurociencia llamado imprinting: el amor a primera vista. Percibido primero en animales a través de los estudios del científico austríaco y naturalista Konrad Lorenz sobre el proceso por el cual un animal recién nacido reconoce a su madre, este fenómeno es todavía más hermoso en los seres humanos. Minutos después del nacimiento, cuando el bebé es expuesto visualmente a las madres, ya muestra su preferencia por el rostro de ella y, sin duda, esa preferencia se refuerza aún más por los lazos adquiridos durante la vida uterina.
El imprinting comprueba la gran importancia de los primeros momentos de la madre con el bebé. Algunos estudiosos llaman a estos primeros minutos “periodo crítico” – donde el bebé desarrolla cierto apego a la madre. Otro estudioso del desarrollo infantil que describe bien este contacto fue John Bowlby, psicólogo inglés que creó la teoría del apego. En esta teoría, él afirma que la relación entre el bebé y la madre no se desarrolla solo por la alimentación, sino principalmente por el sentimiento de seguridad. ¡Es lo que dice Frederick Leboyer! El bebé se alimenta de leche, pero necesita cariño para vivir. ¡El amor también es alimento! La leche alimenta el cuerpo y el cariño el alma.
Además de la lactancia durante la primera hora, tan importante para la salud del bebé, cada vez notamos más lo fundamental que es el contacto, el calor corporal, el olor y la mirada de la madre para el desarrollo del niño, especialmente en los primeros años de vida – una etapa de formación y estructuración de la personalidad y el comportamiento infantil. Este contacto es beneficioso tanto para el bebé como para la madre. El olor de su cría hace que la madre libere oxitocina, lo que le produce placer y transmite ese placer en forma de amor al bebé. ¡El imprinting en los seres humanos es la mirada fija del recién nacido a los ojos de su madre! Un vínculo sólido comienza a construirse desde la concepción y rápidamente evoluciona hacia un comportamiento de gran apego. Bowlby cita cinco criterios de este comportamiento: mamar, llorar, mirar, sonreír y aferrarse a la madre. Desde que son bebés, podemos observar estas actitudes en los recién nacidos y notar que son formas de estar cerca de la madre, de buscarla.
La relación madre e hijo siempre ha sido inexplicable y creo que, incluso si la ciencia intenta ayudarnos a descubrir los motivos de este amor tan enigmático, solo el corazón de una madre lo puede entender. Sea por el imprinting, el apego o cualquier otra explicación, por ellos somos capaces de todo. Nos transformamos, mejoramos, lloramos, cambiamos por completo nuestra vida y, aun así, todo se compensa con la sonrisa de un hijo.
Texto arriba por Michele Melão de Maternitycoach.com.br
Imprinting, ¡mi primera vez!
Me acuerdo perfectamente de la primera vez que vi a mis hijos… creo que para todas las mujeres ese primer contacto con el bebé es muy fuerte. Tras esperar largos 9 meses por el nacimiento, cuando por fin nos vemos sin ninguna pantalla de por medio en ese encuentro, es tan verdadero, tan intenso que marca esta etapa. Con Joana fue poco el tiempo en que la vi, todo fue muy rápido, pero el amor fue tan intenso como las otras veces. Me enamoré profundamente de esos ojos marrones desde la primera vez que la vi. Con Dudu fue tan divertido… ¡Salió de la barriga haciendo travesuras! Nada más sacarlo, hizo caca. Pero en cuanto la doctora me lo trajo, sabía que era lo mejor que podía pasarme.
Melissa fue la mezcla del padre y la madre, porque por primera vez Marcos pudo participar en el nacimiento de un hijo, y para él fue tan emocionante como para mí. Aunque no tuviera la cuestión hormonal para un imprinting, el nacimiento lo impactó tanto como a mí. Quedar embarazada es una experiencia que toda mujer debería experimentar, encontrar a tu hijo por primera vez es realmente emocionante. Con Joana fue un contacto súper rápido y aun así fue amor a primera vista. Supe lo que era el imprinting hace poco, pero ya lo conocía antes de saber que ese era el nombre que llevaba. De hecho, acunar al bebé en el pecho es una forma muy fuerte de imprinting, la lactancia favorece que ocurra aún más profundamente.
Patricia Amorim
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Foto: japeye, Martin Gommel







