No sé exactamente en qué momento de la vida me autodenominé «intentante», creo que fue sucediendo de manera natural. El hecho es que ser intentante estaba en mi destino y, entre altibajos, superé todas las dificultades. ¡No las superé sola! Como intentante, descubrí y gané tantas cosas positivas, más que negativas, por supuesto, y hoy llevo todos los malos momentos como un aprendizaje en mi vida. Aprendí que ser ansiosa me hacía mal. Hoy sé que las cosas suceden cuando están listas y determinadas por una fuerza mayor. Si eres una persona de fe, sabes que Dios tiene un propósito en la vida de cada uno y que cuando es el momento, ocurre sin mayores esfuerzos, incluso con la ansiedad estorbando. Todo lo que podamos hacer para dar una ayudita a la naturaleza es, por supuesto, muy válido, pero el mejor y mayor consejo que puedo dar a todas las intentantes que buscan este pequeño manual de supervivencia es:
¡No se preocupen, porque si es para ti, llegará!
Disfruta mucho de tu pareja, el amor de tu vida. Estoy segura de que si desean un fruto de esa unión, es porque se aman, y esa es la mejor parte de los intentos, querida intentante: entregarte en cuerpo y alma a tu pareja, sin la preocupación de estar o no fértil en ese momento.
¡Qué venga el positivo! ¡Que lleguen muchos positivos, si así lo deseas! ¡Tantos como quieras, tantos como Dios te mande! Si quieres ser madre, debes saber que es una batalla. Cada día en la vida de una madre es un día único. Ver crecer a tu hijo no tiene precio y realmente lo recomiendo, para todas las mujeres. Ser madre es lo mejor que le puede pasar a una mujer y, para quien desea conocer el amor verdadero, ¡ten un hijo! Ya sea un hijo gestado en tu vientre o uno del corazón, al final el amor es el mismo, de eso estoy segura.
¡Vivan las intentantes y sus ansiedades fuera de lugar! ¡Salven los test de embarazo que pueden aliviar esa ansiedad (al menos un poco) y un viva a todos los buenos médicos ginecólogos o especialistas en fertilidad que ayudan, y mucho, en este camino.
Un viva a todas las mujeres guerreras y luchadoras, que incluso con tantos problemas de infertilidad, nunca se rinden ni se dejan vencer. Un viva a todas las guerreras con endometriosis, ovarios poliquísticos o cualquier otra enfermedad que dificulte el embarazo. Apoyo mucho a cada una de mis lectoras, que son mucho más que eso, son verdaderas amigas que he ganado a lo largo de este tiempo de blog. Unas se van, otras llegan, pero siempre con la misma esperanza en el corazón, ¡la esperanza de convertirse en madre! ¡Ánimo y vamos a hacer bebés bien hermosos para poblar este mundo de Dios!
¡Besos fértiles!
Patricia Amorim





