En cuanto comienza la fase de descubrimiento de los hijos alrededor del primer año de vida, los padres están realmente alerta a todo tipo de movimiento, desarrollo y nuevos aprendizajes. Principalmente si ya tienen un hijo mayor, la comparación de la evolución de uno con otro acaba siendo inevitable y es ahí donde surgen gran parte de las preocupaciones de padres y madres.

Algunas son sin fundamento alguno, pero otras merecen una mayor atención y deben ser observadas, y cualquier tipo de sospecha debe ser comunicada al pediatra. Algunas señales de retraso son realmente una alerta de que algo no va bien, y pueden deberse a diversos motivos, siendo uno de ellos el autismo. El autismo es un trastorno del desarrollo que normalmente se nota en los primeros años de vida del niño. Por lo general, se percibe la diferencia en la interacción social del niño con otras personas, y en la forma de actuar en situaciones de alegría y ansiedad, presentando señales muy comunes del autismo.

La enfermedad es hereditaria y también puede ocurrir por alguna predisposición genética de los padres, aunque aún no hay nada científicamente comprobado. El autismo afecta directamente el procesamiento cerebral, dificultando el aprendizaje y el perfeccionamiento de ciertas habilidades, y afecta principalmente a los niños. Existen varios tipos de autismo, cada uno distingue sus niveles de dificultad, entre ellos están el espectro autista ASD, el Síndrome de Asperger y el PDD-NOS (Trastorno generalizado del desarrollo no especificado de otra manera).

Señales del Autismo y Cómo Conviven con las Demás Personas

Las primeras señales observadas por padres y médicos son la falta de expresión y comunicación de estos niños. El hecho de que hagan actos y movimientos repetitivos también llama mucho la atención, además de gestos con manos y pies que se vuelven síntomas muy característicos del autismo. Muchos autistas presentan reacciones diferentes cuando se exponen a algún tipo de luz, sonido e incluso algún contacto, como por ejemplo, un abrazo. Un gesto que es tan común y utilizado por el ser humano y que demuestra cariño, puede ser motivo de mucho estrés para algunos autistas. Por tratarse de una enfermedad que no es perceptible ni considerada una discapacidad física, acaba siendo bastante complicado para las personas alrededor, especialmente para los desconocidos, entender su comportamiento.

Los autistas tienden a tener dificultad en responder preguntas y seguir recomendaciones e instrucciones. Les cuesta mantener una conversación y desarrollarse en un tema y, cuando se expresan, hablan solo de asuntos de su propio interés. Otros simplemente no logran hablar, viéndose imposibilitados de desarrollar el habla. Uno de los puntos en que más se acentúa el autismo es el hecho de que no logran interactuar con otros niños y no les gusta compartir actividades. Incluso si tienen el deseo de jugar con los demás, no saben cómo hacerlo. Tienen mucha dificultad en conocer nuevas personas y tener contacto con ellas, síntomas muy típicos de autistas, los cuales definen a niños que viven dentro de su propio mundo.

Movimientos repetitivos, principalmente el de mover el cuerpo hacia adelante y hacia atrás, son señales muy evidentes de autismo. Pueden pasar largos períodos caminando en círculos con los brazos apretados sobre el cuerpo y haciendo movimientos con los brazos sin motivo aparente.

Autismo
Los niños autistas tienen dificultad para interactuar con otros niños

Para poder convivir con una persona autista se requiere mucha paciencia y, por encima de todo, mucho cariño. El estímulo es esencial, especialmente cuando se nota el interés en un tema específico. Esta actividad, juego o tema puede utilizarse más o profundizarse en actividades que le hagan abrirse más y, quién sabe, ¡encontrar amigos con los mismos gustos e intereses?

Encuentra maneras de ayudarle a comunicarse con más facilidad; si le gusta mostrar situaciones a través de dibujos, incentívalo a dibujar; si le gustan los sonidos de un instrumento musical, apóyalo en ello. En momentos de estrés, retira al niño del lugar y llévalo a un sitio más reservado y tranquilo, donde pueda tranquilizarse. El acompañamiento de profesores, psicoterapeutas junto con la familia es esencial para un mejor desarrollo de un niño con autismo. Cada uno tiene su ritmo de desarrollo, y no se debe exigir una evolución. Felicítale cada vez que logre hacer algo diferente y celebra con él cada nuevo descubrimiento. Con el tiempo se adaptará y logrará comunicarse cada vez mejor con el mundo, cada uno a su manera.

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Foto: Camp ASCCA