¡De repente ese grito y ahí viene el llanto! Los niños sanos no paran y los accidentes con niños pueden ocurrir en cualquier momento. ¡El otro día me llevé un buen susto! Melissa se cayó desde lo alto del sofá donde saltaba (influencia de su hermano jeje) y ahí empezó el llanto. Por supuesto que una caída así nos preocupa, al fin y al cabo, no fue un tropezón cualquiera. Los accidentes con niños son comunes, a veces pesa la conciencia de madre, pero en situaciones como las que ya me han pasado, basta con un parpadeo para que ocurra, aunque estés tomando todas las precauciones y vigilando todo el tiempo.

No me olvido del peor susto que tuve con uno de mis hijos, que fue un atragantamiento de mi hija mayor. Confieso que quedé traumatizada por un tiempo, y hasta hoy me viene a la cabeza ese momento. Quien no conoce a mi hijo piensa que exagero, pero es que él no para, vive saltando de aquí para allá. Hoy tiene 7 años y cuando se cae, se cae de verdad. Un día, en una de esas aventuras de canguro, se cayó de boca en el filo de la escalera, se cortó la encía y también dentro de la boca. Por suerte no se rompió el diente ni sufrió ninguna fractura y ni siquiera necesitó puntos, pero hay casos en los que sí es necesario.

¿Cuándo Buscar Ayuda Médica?

Las caídas de los niños deben ser vigiladas después de ocurrir y existen algunos aspectos que se deben tener en cuenta y observar cuando suceden.

  • Señales de conmoción como vómitos y somnolencia excesiva
  • Pérdida de conciencia (desmayo)
  • Quejas de mareo
  • Sospecha de fractura
  • Comprobar si el bebé o niño está sangrando y si hay cortes
  • En casos más graves, comprobar si el niño está respirando
  • Falta de reacción (apatía) aunque el niño esté respirando

Hay casos en los que es necesario llevar al hospital, ¡y si es para tranquilizarte mamá, hazlo! Normalmente las caídas de los niños son simples, solo tenemos que estar atentos y ante cualquier señal de alteración, llevarlo al hospital es una buena idea. Dicen por ahí que el niño no debe dormir después de una caída, pero esto aplica porque es mucho más fácil observar cualquier cambio neurológico que pueda tener, la observación debe ser de 24 horas. Si se duerme, obsérvalo y trata de hablarle, si reacciona no hay problema.

¡Chichón! ¡Eso sí que asusta! Cuidados inmediatos después de la caída pueden ayudar a que no aparezca o al menos sea más pequeño. Una compresa fría, bolsa de hielo o, como hacía mi madre, una cuchara sobre el chichón puede aliviarlo. Pero debes saber que el chichón no es tan grave como puede parecer. Si la caída del niño resulta en un diente roto, hay formas de pegar la parte rota, solo debes poner el diente roto en leche y llevarlo inmediatamente al dentista. Si el bebé se cae de la cama, que es uno de los accidentes más comunes, si el bebé actúa normalmente solo obsérvalo, si parece ser más serio que eso, lo ideal es que un médico pueda revisar a tu hijo.

Recuerda mamá, los accidentes con niños pasan, los sustos no se acaban y si tu hijo es del tipo travieso como los míos, por más que aumentes los cuidados, ¡siempre habrá algún susto! El secreto es tratar de mantener la calma para poder cuidar lo mejor posible del pequeñito.

¡Besos y hasta luego!

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Foto: Christian Ostrosky