Pocas sensaciones son tan desagradables como ese dolor que permanece en nuestra boca durante varios días, dificultando el momento de comer e incluso de hablar en algunas situaciones. Pero, ¿cómo curarse de las famosas aftas? ¿Por qué aparecen en definitiva? ¿Hay alguna forma de evitar que salgan? En el texto de hoy abordaremos todas las cuestiones relacionadas con este tema para que puedas resolver todas tus dudas. Así que, si tienes curiosidad por saber más sobre el tema, ¡sigue leyendo!
¿Qué es una Afta?
Antes que nada, es importante entender qué es, de hecho, una afta. En definición, una afta es un tipo de lesión que puede encontrarse en varias partes de la boca, como en la cara interna de las mejillas, en la garganta, en las encías o incluso en la lengua1. Se caracterizan por una cubierta blanca y húmeda, que normalmente causa bastante dolor cuando se toca o cuando la boca realiza algún movimiento en esa zona. Cuando aparece una herida de este tipo en nuestra boca, nuestro mayor deseo es siempre que desaparezca lo más rápido posible. Esto, en realidad, ocurre con la mayoría de las aftas, que permanecen como máximo dos semanas. Sin embargo, en algunos casos más graves, algunos tipos de afta pueden persistir en la boca de una persona durante más de un mes. Es importante resaltar que las aftas no tienen nada que ver con las heridas causadas por el virus del herpes, que es una enfermedad totalmente diferente, que tiene otras causas, otros síntomas y otros tipos de tratamiento.
Causas de la Afta
Hablar sobre las causas de la afta puede ser complicado. Esto se debe a que la comunidad médica nunca llegó a un acuerdo definitivo sobre qué causa realmente este problema2. Aun así, es un hecho que algunos factores contribuyen a que aparezcan con más facilidad. Algunos de ellos son:
- Golpes en la boca
- Heridas por accidentes al cepillarse los dientes o usar hilo dental
- Deficiencia de vitamina B12
- Baja inmunidad
- Enfermedades inflamatorias en el sistema digestivo
- Inestabilidad emocional
¿Cómo tratar una Afta?
Es muy común ver a personas buscando curas milagrosas para que una afta se cure rápidamente. El uso de sal o bicarbonato de sodio sobre las aftas son solo algunos ejemplos de medidas que la gente suele tomar y que, además de no tener ningún efecto, pueden acabar irritando aún más las lesiones. Además, el hecho de buscar una cura rápida puede acabar provocando una mayor interferencia en las heridas, lo que puede hacer que tarden aún más en cicatrizar. Es importante saber que las aftas suelen curarse solas en un periodo de dos semanas, en promedio. Sin embargo, es posible tomar algunas medidas3 para aliviar los dolores que causan, como hacer enjuagues con propóleo, por ejemplo. Si sientes mucho dolor y buscas ayuda médica, el médico puede recetar algún medicamento para ayudar al alivio de los síntomas y para una cicatrización más rápida de las aftas. Pero, como ya mencionamos, lo más común y recomendable es no interferir en las lesiones y dejar que se curen por sí solas.
Factores de Riesgo
Como dijimos anteriormente, no existe una causa específica para la aparición de las aftas, sino algunos factores que facilitan que aparezcan. Pero además, existen otros factores que deben ser tenidos en cuenta y que pueden servir de alerta para que una persona prevenga las aftas. Algunos de los principales factores de riesgo son:
- Beber refrescos en exceso
- Consumir alimentos ácidos en exceso
- Predisposición genética
- Falta de vitamina B12
- Trastornos inmunológicos
- Enfermedades psicológicas como depresión o ansiedad
- Mala higiene bucal
- Estrés excesivo
- Enfermedades gastrointestinales
¿Cómo prevenir las Aftas?
Debido a que no existe una causa específica, la prevención de las aftas también es difícil de precisar. Aun así, podemos señalar algunas actitudes que puedes tomar para evitar que este tipo de problema aparezca, principalmente si te encuentras en el grupo de riesgo. Adoptar una dieta más rica en vitamina B12 y que evite el debilitamiento del sistema inmunológico, por ejemplo, puede ser una excelente alternativa para la prevención. Además, tratar posibles problemas gástricos que tengas también ayuda mucho. Otras actitudes que puedes tomar tienen que ver con los cuidados para no formar heridas en la boca, especialmente en el momento del cepillado. Está claro que estas medidas no garantizan que no te afecten las aftas, pero sin duda dificultarán su aparición. Aunque no es un problema grave, a nadie le gusta tener una afta. Por eso es importante entender qué son, cómo realizar un tratamiento adecuado y, sobre todo, cómo prevenir su aparición. También es importante recordar que este tipo de problema puede ser solo un signo de enfermedades más graves que aún no sabes que tienes, especialmente en lo que se refiere al sistema gástrico. Por eso, si tienes aftas con mucha frecuencia, es importante consultar con un médico para que te realicen todos los exámenes y así tengas la seguridad de que tu salud está realmente en orden. Recuerda: nada es poco importante cuando se trata de tu salud.








