Un Positivo Más Que Esperado
Mi querida amiga y compañera de intentos,
me escuchó muchas veces, y viceversa, durante este camino de dos mujeres buscando embarazo. Seguí de cerca tu positivo y lloré de alegría al ver el sueño de esta querida amiga cumplido.
¡Positivo, dos líneas! El sueño más esperado de la vida de cualquier mujer. Esperar, esperar y esperar – ese fue y aún es el lema de la vida. Así esperé durante largos cuatro años y obtuve mi milagro.
Me llamo Fernanda, me casé con 23 años y nunca me imaginé madre, ni siquiera quería pensar en eso. Un buen día, Dios despertó el reloj biológico y nació el deseo. Suelo decir que en ese momento nació una nueva mamá, porque esperar el momento del positivo ya me convertía en madre, madre de una semilla plantada en el corazón.
A los 15 años ya fui diagnosticada con ovarios poliquísticos. Desde entonces sufrí, y aún sufro, con ciclos larguísimos, irregulares y sin ovulación. Sin ovulación no hay embarazo, y fui tras esa bendita ovulación durante todos esos años.
Primero, la médica que me atendió —a pesar de que la quiero— me dijo de entrada: “Voy a derivarte a un especialista, porque será difícil quedar embarazada.” Pero confieso que cuando entré al consultorio del especialista me sentí mal, una gran tristeza, y busqué otra opinión. Así conocí a mi médico, el Dr. Amadeu Carvalho Jr., ginecólogo, obstetra, psicólogo privado que para mí se ha convertido en un gran amigo.
Me hice exámenes, tuve frustraciones y ciclos larguísimos y sin ninguna señal de ovulación, ya que me tomo la temperatura basal y tengo todo anotado. Sé que casi no ovulé, en cuatro años solo fueron dos veces —ese fenómeno sucedió. Me hice todos los exámenes, lo revisamos todo, inductores, ¡todo en vano! Ni con ellos ovulaba regularmente. Ahí decidimos pasar a algo un poco más agresivo: las inyecciones. Hice todo el proceso de una inseminación, monitoreé con ecografía y descubrí que mis decepciones apenas comenzaban. Recibí una lluvia de hormonas y ¡solo apareció un folículo! Digamos que fue tal como dice el dicho “Medio a medias”. Ahí me pusieron la HCG para madurar y romper, ¡por fin ovulé, uhh!
Ni sabía yo que mi pesadilla acababa de empezar, largos 14 días, hasta que finalmente vi la segunda línea tan ansiada —¡Positivo! No me contuve, no lo creía, fue entonces cuando días después empecé a sangrar. Más tarde, con una ecografía, descubrí que ya no tenía bebé. Es una de las peores sensaciones que he experimentado en la vida. Mi mundo se desmoronó aún más. Probablemente, ese bebé hubiera nacido en mayo de 2011 y por eso durante algunos segundos no quise volver a celebrar el Día de la Madre.
Finalmente terminó 2010, empezó 2011 y yo aún más ansiosa y decidida. No había un solo día en que no pensara en eso, al despertar, al acostarme y hasta soñando. Cuando sangré en marzo, decidí que ese sería mi último mes de intentos. Yo ya había decidido no sufrir más, mi marido ya no soportaba verme llorar siempre. Agendé una ecografía a la mitad del ciclo con mucha fe, porque en un examen anterior mis ovarios estaban dormidos y la probabilidad de un embarazo era solo del 3%. Sentía que algo distinto pasaba, sentía que Dios me daría mi milagro, él me guiaba, oramos y allá fuimos.
Llegó el tan esperado día 14 y ahí estaba mi tan soñado folículo que ni con las inyecciones había quedado tan bonito. Por fin rompió y 11 días después de todo eso, logré ver la tan soñada segunda línea de nuevo. ¡Era invisible, solo Patricia y yo la veíamos! Me hice un análisis de sangre y se confirmó: ¡POSITIVO! Llegó mi tiempo de cantar y Samuel está aquí. Dios nos hizo un gran milagro para nuestra alegría. Recuerdo bien que, en ese ciclo, repetí una ecografía para saber si ese folículo tan bonito había roto, porque nunca supe lo que era un cuerpo lúteo en la vida, y el médico dijo: “Mira, habla con tu médico y dile que no hubo embarazo. Si llegaras siquiera a quedar embarazada, tu endometrio no sostendría a tu bebé y tampoco hay folículos remanentes para el próximo ciclo.” Sin embargo, ¡Samuel está aquí!
Testimonio de Fernanda de Jorge, madre de Samuel de dos años, portadora de ovarios poliquísticos que intentó embarazarse durante largos e interminables cuatro años.
¡Muchas Historias en la Búsqueda de Ser Madre!
Me llamo Alessandra Nunes, mujer, esposa, madre, profesional y bloguera en mis ratos libres. Siempre he sido de planificar y organizar todo, sobre todo mis sueños y objetivos. Me casé y mi marido ya pensaba en hijos, yo no tenía la misma prisa. Quería avanzar en mi carrera, lograr una buena estabilidad financiera, un piso mejor. Y así, creo que como la mayoría de las mujeres, pensaba que el sueño de ser madre podía esperar un poco más, al fin y al cabo, pensaba que sería fácil quedar embarazada.
En 2005, finalmente decidimos tener nuestro primer hijo, muchísima ilusión, pero desafortunadamente las cosas no salieron como planeé. Los meses pasaban y yo no quedaba embarazada, fue ahí cuando empecé a sospechar que algo podía estar mal. Mi doctora siempre decía que solo era cuestión de esperar, pero yo no quería esperar. No sabía hacerlo, ser pasiva y simplemente esperar por algo que no sucedía y no sabía por qué. Cambié de doctora y descubrí que ni siquiera estaba ovulando, que había perdido varios meses de intentos inútilmente. Bueno, entonces tomé una decisión, investigaría sobre el tema, entendería cómo funcionaba mi cuerpo y la concepción, por qué tardaba tanto en lograrlo, qué podía estar dificultando, en fin, por qué no lograba ser madre. Tras muchos exámenes, tratamientos e intentos, descubrí que tenía endometriosis. Algunos tratamientos más y finalmente, más de dos años después, conseguí mi tan soñado positivo. Tuve un embarazo tranquilo y muy deseado, pero el parto fue bastante complicado y luego sufrí una depresión posparto, algo que nunca imaginé que me pasaría. Fueron algunos años de tratamiento para superarla.
Cuando creía que ya había pasado por casi todo en relación a la maternidad, decidimos tener nuestro segundo hijo, me embaracé de nuevo. Esta vez fue en el primer intento, era un niño. Pero lamentablemente, de nuevo, las cosas no salieron como planeé, perdí a mi bebé a los 6 meses de embarazo. Es una experiencia que no se puede describir y que me hizo cambiar mucho mi manera de ver la vida. La maternidad ya de por sí te cambia, pero la pérdida de un hijo te da la vuelta, es indescriptible. Ahora volví nuevamente a intentar, como ya ha pasado más de un año de intentos, empecé con las investigaciones de fertilidad y tengo sospecha de obstrucción tubárica bilateral. En los próximos días, allí voy otra vez para hacerme un examen, bastante temido por muchas que buscan embarazo, la histerosalpingografía, que dependiendo del resultado, todavía puede hacerme recurrir a una fecundación in vitro.
De todo ese camino nació De la Fertilidad a la Maternidad, mi vía de escape para compartir y cambiar experiencias sobre todo esto, porque ¡no estoy sola en esta búsqueda! El sueño de ser madre y vivir la maternidad es el sueño de muchas de nosotras. Lo que puedo decirte a ti, que lees mi testimonio: lucha, porque ¡todo valdrá la pena!
Alessandra Nunes, madre de Giovana de 6 años, portadora de endometriosis, tardó más de dos años en conseguir quedarse embarazada.





