Decisión difícil, ¿verdad? Tradición antigua de la iglesia católica, “la entrega” de un hijo a padrinos elegidos para realizar el bautismo ocurre desde tiempos antiguos1. Sin embargo, el dilema de cómo elegir los padrinos de bautismo es y siempre será algo muy difícil y de gran responsabilidad. Quizás la decisión más difícil que vayas a tomar en relación a tu hijo.
La Decisión
Normalmente, la decisión es tomada de común acuerdo por la pareja, donde se señalan a los familiares más cercanos, amigos y personas con mayor afinidad y en quienes se cree que la buena relación y convivencia permanecerán para siempre, además de, por supuesto, buscar la atención y los cuidados que serán dados al niño.
¿Qué es un Padrino?
Ser padrino de un niño no debe ser solo un estatus, sino también una responsabilidad de cuidar, amar, estar presente y ser como “segundos padres”. Independientemente de cuestiones religiosas, la elección de padrinos es una decisión muy seria y debe ser encarada con seriedad tanto por los padres como por los padrinos cuando aceptan apadrinar a ese niño.
No es simplemente participar en el ritual de bautismo, mojar la cabeza del niño, recibir un certificado de bautismo, tomarse una foto y adiós. La responsabilidad de los padrinos va mucho más allá de eso; es acompañar la vida del niño hasta la etapa adulta, instruir, aconsejar y dar buenos ejemplos, igual que sus padres.
Desafortunadamente, no siempre la elección es acertada y como el futuro solo a Dios pertenece, muchos padres con el tiempo pueden llegar a arrepentirse de sus elecciones equivocadas. Por eso es bueno detenerse a pensar, reflexionar sobre todas las situaciones y ver si realmente ese vínculo es lo suficientemente sólido para entregar una responsabilidad así a la persona indicada y si con el tiempo esa “afinidad” no terminará.
Un buen ejemplo es la elección de una pareja de novios, donde el hombre es amigo de la pareja y la mujer se volvió amiga como resultado de esa relación. ¿Y si ese noviazgo termina?
¿La mujer continuará firme con su responsabilidad de madrina? ¿O la afinidad y el vínculo terminarán junto con su relación con el padrino? Por eso, poner en la balanza todas las cuestiones, incluso imaginando el futuro, ¡siempre es el mejor camino!
¿Qué es Ser Madrina?
Ser madrina es recibir un cargo de responsabilidad donde tu papel es tan importante como el de los padres. Es estar presente, participar en el día a día del niño, así como en fechas especiales y significativas para el crecimiento del ahijado. Y cuando eso no ocurre y la madrina está ausente, ¡la frustración es segura!
Inevitablemente, llega el arrepentimiento por la elección y entonces, ¿cómo hablar con la persona e informarle tu insatisfacción? El amor es un sentimiento que debe ser dado sin exigirlo, sin condiciones y de manera espontánea. Una buena madrina conoce los gustos de su ahijado, lo que le gusta comer, con qué le gusta jugar y qué le parece divertido.
Relación Ahijado y Madrina
Para conocer mejor a tu ahijado, nada mejor que crear momentos particulares para estar y vivir situaciones con el pequeño, sea una simple comida o un paseo al parque. Momentos que pueden parecer simples a los ojos de cualquier persona, pero pueden marcar una gran diferencia en la relación, además de registrar recuerdos inolvidables en la memoria del niño.
Se debe establecer una forma de educación del niño y la madrina no solo debe respetarla sino también mantener el método utilizado; eso marca toda la diferencia en la relación de todos. Ser madrina no significa que debas mimar y consentir todos los gustos del niño, claro que complacer con regalos especiales y paseos divertidos siempre es esperado ansiosamente por los pequeños, pero no se debe malcriar al niño y hacer todo lo contrario a lo que recomiendan los padres en casa.
Una Buena Madrina
Ser una buena madrina es trabajar en conjunto con la madre en todo lo que respecta al niño. Ver la emoción en los ojos de la madrina y el padrino al presenciar los primeros pasos, las primeras palabras y cada nuevo logro, hace que los padres tengan total certeza de que hicieron la elección correcta y que no podrían haber confiado esta función a una persona mejor. Ser padrinos es amar al ahijado como si fuera tu propio hijo y dedicarse en cuerpo y alma por esa vida que fue puesta en tus manos.
Ver también: Chá de Apresentação – Modernizando o Primeiro Encontro
Foto: Archivo Personal TF







