Uno de los grandes hitos del desarrollo infantil es el habla. Obviamente es uno de los pasos más esperados por los padres, que no ven la hora de escuchar esa vocecita llamar a papá y mamá y descubrir el mundo a través de las palabras. Pero es un momento que debe ser esperado con paciencia, aunque sea una tarea casi imposible. Al fin y al cabo, cada bebé tiene su propio tiempo de desarrollo y aprendizaje y va a ocurrir a lo largo de los dos primeros años de vida, en algunos casos extendiéndose un poco más. Para los bebés y niños que presentan dificultades en el habla, existe una especialidad médica que puede ayudarles: la fonoaudiología infantil.
Cuando se detecta alguna dificultad en el aprendizaje, en la pronunciación de las palabras o cualquier otra dificultad en el desarrollo del lenguaje, se debe consultar a un especialista en fonoaudiología infantil. La especialidad tiene como objetivo evaluar y estudiar métodos de prevención y terapia para resolver dificultades en el desarrollo de la comunicación en general. Se evalúan la audición, la voz, la deglución y la comunicación oral y escrita, que son puntos fundamentales en el desarrollo infantil. Por medio de diferentes técnicas, es posible detectar en qué etapa de desarrollo está el bebé o el niño, iniciando así el tratamiento fonoaudiológico adecuado que va a estimular los puntos débiles identificados en la evaluación.
Un hecho que no está muy claro para los padres en general es que la falta de coordinación respiratoria también puede ser motivo de dificultades en el desarrollo del habla de los niños. Los bebés y niños que respiran por la boca de manera inadecuada tienden a presentar retraso en el proceso de aprendizaje y desarrollo. El problema puede corregirse y mejorar mucho a través de ejercicios fonoaudiológicos, por eso cuanto antes se busque la ayuda de un especialista, más rápido se verán los resultados positivos. La fonoaudiología infantil también es de gran ayuda en el desarrollo de niños con síndrome de Down, parálisis infantil y cerebral, psicosis infantil, niños con problemas respiratorios como el asma, durante el tratamiento del cáncer de laringe, personas con discapacidad auditiva y también para niños que nacen con fisura labio-palatina, entre otros problemas de salud que pueden causar daños en la comunicación.
Fases del Desarrollo del Habla
Nada más nacer, el bebé ya muestra su primera forma de lenguaje, el llanto. Cada etapa estará marcada por un tipo diferente de comunicación y desarrollo, que debe ser respetado. Los bebés aprenden poco a poco a utilizar las palabras para describir lo que quieren, desean y sienten a medida que su desarrollo emocional, mental y conductual va madurando. Recordando que los bebés son muy observadores y prestan atención incluso a la lectura labial para aprender la pronunciación de las sílabas, además de observar cómo y cuándo se usan ciertas palabras para comunicarse.
El habla está directamente relacionada con la audición del bebé, que aprenderá a absorber los sonidos y las palabras escuchando y componiendo frases a partir de quienes le rodean. Sin embargo, en los primeros meses, su principal medio de comunicación será el llanto. Cuando tenga hambre llorará, cuando tenga el pañal sucio también, y si algo le molesta o tiene sueño, seguramente llorará. ¿Pero cómo identificar la causa de tantos llantos? Y créeme, los padres conseguimos identificar un llanto de queja de uno de hambre, por ejemplo. No hay nada mejor que el tiempo para lograr esta conexión con nuestros hijos y saber, incluso sin que digan una sola palabra, qué están sintiendo y necesitando en ese momento. Desde el primer hasta el tercer mes de vida, esta será la principal forma de comunicación.
Al llegar al 4º mes de vida, te sorprenderán con la pronunciación de algunos sonidos como babá, mamá, Tetê, Dadá y papá. Obviamente los padres relacionan el momento con las primeras palabras pronunciadas por el hijo, asegurando que ya llaman a papá o a mamá. Pero en realidad, se trata de una etapa de descubrimiento del bebé, donde se da cuenta de que tiene lengua, paladar y puede hacer sonidos con las cuerdas vocales. Y cuando logra hacer un nuevo sonido, créeme, es una diversión que servirá como estímulo para seguir intentando nuevos sonidos.
De los 6 a los 9 meses de vida, los sonidos que antes parecían una conversación de locos o más conocida como «bebés» empiezan a ser más claros, y algunas veces ocurren por coincidencia, quedando cada vez más definidos. En esta etapa, hablar con el bebé siempre que sea posible, especialmente de frente para que observe tus labios moverse y escuche el sonido, es fundamental. Cantar y contar historias también son formas valiosas de ayudarle en el desarrollo del habla. Al cumplir el primer año de vida, de los 12 a los 17 meses, el bebé tendrá cada vez más conciencia de la comunicación y de la importancia de las palabras. Incluso ya podrá referirse a algunas cosas que le interesan y llamar a los padres. Algunos bebés en esta etapa ya logran comunicarse de forma precisa, con un vocabulario amplio. Sin embargo, este desarrollo se considera precoz para esta edad.
De los 18 meses hasta completar los 2 años de vida, es el momento de mayor memorización de palabras del bebé. Puede aprender diariamente cerca de 10 palabras nuevas al día. Por eso, es el momento de tener más cuidado con lo que se dice cerca del pequeño, ya que puede repetir todo lo que escuche en casa. Esta es la fase en la que ya puede formar pequeñas frases, como “es mío”, “dame”, “yo quiero”. De 2 a 3 años de edad, el perfeccionamiento diario de las sílabas y palabras es constante, junto con la formación de frases más largas, que incluso permiten participar en un diálogo. El principal desafío en esta etapa es el tono de voz, que será difícil de modular para encontrar el volumen adecuado. Naturalmente, llamarás la atención de tu hijo para que hable más bajo.
Los padres no ven la hora de que sus hijos hablen, y es en esa época cuando acaban recordando lo bueno que es el silencio, jeje. En la etapa de los 3 años se convierten en auténticos parlanchines y les gusta contar con detalles todo lo que viven y cada nuevo descubrimiento de su día. Si tu hijo no presenta el desarrollo esperado y notas alguna dificultad importante, habla con el pediatra encargado de su seguimiento. Se evaluará si es necesario el acompañamiento de un fonoaudiólogo infantil o si el retraso es normal para la edad.
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Fotos: João Vicente








