El glaucoma infantil es una de las principales causas de ceguera en la infancia, siendo responsable en el 20% de los casos. Cuando se detecta de forma precoz, existen grandes posibilidades de tratamiento y reversión del cuadro. Pero, lamentablemente, la mayoría de los padres dejan pasar los síntomas desapercibidos, lo que termina resultando en ceguera total. En investigaciones realizadas por el Consejo Brasileño de Oftalmología, de cada 10 mil bebés al menos 1 padece glaucoma congénito. Por lo tanto, es muy importante que los padres estén atentos a cualquier señal y síntoma diferente en la salud ocular de sus hijos, incluso cuando se trate de señales difíciles de percibir.

¿Cuál es la Causa del Glaucoma?

Su causa es hereditaria, y en su mayoría está relacionada con matrimonios entre familiares. El glaucoma es una enfermedad ocular que ocurre por el aumento de los niveles de presión intraocular. Esta presión provoca lesiones serias en el nervio óptico, que es el responsable de enviar información nerviosa al cerebro; si no se controla rápidamente, puede comprometer totalmente la visión en poco tiempo.

IMPORTANTE: A través de la prueba del reflejo rojo, que es obligatoria en todos los recién nacidos, es posible diagnosticar el glaucoma infantil de manera precoz. El examen debe realizarse hasta que el bebé cumpla su primer mes de vida. El diagnóstico temprano marcará toda la diferencia en el tratamiento y en la calidad de vida de la niña o el niño.

La presión ocurre porque el espacio de drenaje del humor acuoso del ojo deja de funcionar, haciendo que el líquido se acumule dentro del ojo. Este paso se ve interrumpido por una pequeña membrana que puede aparecer en uno o ambos ojos. Este fenómeno está relacionado con el 80% de los casos, que normalmente ocurren en personas de más edad, mayores de 40 años, pero también puede ocurrir en la infancia. Es esta acumulación de líquido la que genera la elevada presión intraocular.

Síntomas del Glaucoma Infantil

Aunque se consideran señales difíciles de identificar para los padres, es de extrema importancia estar atentos a los cambios de comportamiento relacionados con la salud de nuestros hijos. Los signos de glaucoma infantil pueden empezar a surgir en los primeros meses de vida, antes incluso de que se desarrolle completamente la visión del bebé. Si el glaucoma no se trata precozmente, puede interrumpir el desarrollo visual y llevar al bebé a una ceguera irreversible. Un consejo valioso de un especialista en oftalmología infantil es que los padres presten atención a las primeras fotos del bebé. Durante las fotos, se dispara el flash y en la imagen la pupila de los ojos aparece de color rojizo, esa es la imagen considerada normal. Pero cuando los ojos aparecen en tonos blanquecinos o amarillentos en la imagen, puede ser una señal de la enfermedad y es importante estar alerta y consultar al pediatra.

El Signo Más Común

El síntoma más común y evidente está relacionado con la coloración de los ojos. Normalmente, los bebés con glaucoma infantil pierden el brillo de los ojos, mostrando la córnea más opaca, blanquecina o en tonos azulados. Los síntomas asociados son lagrimeo excesivo, fotofobia e irritabilidad ocular. Otro factor relevante es el tamaño de los ojos. Los bebés y niños con glaucoma tienden a tener los ojos de mayor tamaño que el considerado normal para su edad, y puede percibirse con un poco de atención. Lo que puede parecer “encantador” para algunas personas, para los médicos puede ser un signo de glaucoma en una niña o niño con ojos grandes. Vale recordar que el primer examen ocular debe realizarse antes de que el bebé cumpla el primer mes de vida, la prueba del reflejo rojo. A través del reflejo rojo, la retina del ojo del bebé es analizada. Si se nota alguna alteración, se puede solicitar un mapeo de retina junto con la dilatación de la pupila y también la medición de la presión ocular.

¿Cómo se Trata?

Lamentablemente, no existe una forma de evitar que el glaucoma infantil ocurra, pero estar atento a cualquier alteración ocular y acudir pronto al oftalmólogo es la mejor forma de prevención. Como los bebés generalmente no tienen su visión totalmente desarrollada en los primeros meses, es prácticamente imposible detectar problemas para ver en ese período. Muchos padres solo logran diagnosticar el glaucoma cuando la niña o el niño se queja de molestias y, tristemente, ya está en una etapa avanzada. Cuando se detecta la enfermedad, es necesaria una intervención quirúrgica para que el líquido acumulado sea drenado y se reduzca la presión intraocular. Sin embargo, antes de la cirugía, el tratamiento consiste en colirios tópicos que ayudan a controlar la presión antes de realizar el drenaje. Seguir el tratamiento adecuado, además del seguimiento con el oftalmólogo pediátrico, aumentará las posibilidades de recuperación plena. Consulta también: Braille – Las Palabras en las Yemas de los Dedos Foto: Tania VDB