La natación en sí es considerada una de las mejores actividades físicas para la embarazada, pero debe practicarse en una intensidad que varíe de leve a moderada. Además, la natación durante el embarazo ofrece un menor riesgo de impacto en el cuerpo en comparación con la hidroginésica1. Lo ideal es que la mujer esté en condiciones de salud adecuadas para la práctica del ejercicio y que cuente con el acompañamiento de un profesional capacitado que oriente en la realización de la actividad física. El embarazo generalmente causa en la mujer una sensación de fatiga, resultado de los cambios hormonales que se producen. Principalmente en días más calurosos, la embarazada puede sentirse aún más indispuesta. Por eso, la natación para gestantes suele ser recomendada, porque además de ayudar en la salud de la mujer y del bebé, también puede proporcionar mayor disposición en el día a día.

Natación para el Control de Peso

La embarazada puede hacer natación también como un recurso para la mantenimiento del peso, lo que también disminuye los riesgos de desarrollo de enfermedades originadas por el sobrepeso como: hipertensión arterial, problemas cardiovasculares, desequilibrio en los niveles de colesterol en sangre, entre otras2. Otro beneficio de practicar natación durante el embarazo es que favorece un buen parto natural, ya que se trata de un ejercicio completo que trabaja varios grupos musculares del cuerpo al mismo tiempo, incluida la región pélvica.

Conozca Qué Cambia en la Natación para Gestantes

Generalmente el profesional deberá tener experiencia en la aplicación de la actividad física a gestantes, pues deben tomarse algunos cuidados como: Precaución con el alto impacto – Los ejercicios no deben tener duración prolongada y es necesario tener cuidado con los cambios bruscos de dirección dentro del agua. Estiramiento – Sigue siendo importante para la práctica de cualquier actividad física, pero en el caso de la embarazada, no debe realizarse hasta el límite de la resistencia. Equilibrio – La evolución de la actividad física debe ocurrir de manera lenta, incluso en caso de gestantes que ya tenían el hábito de ejercitarse, es necesario actuar con cautela. Cuidado con algunos movimientos – Las flexiones y extensiones articulares pueden llevar a laxitud ligamentaria. Cuidado al entrar y salir de la piscina – La embarazada debe reeducarse en relación a su comportamiento en el agua, la entrada y salida de la piscina debe hacerse por la escalera, el hábito de saltar directamente al agua puede perjudicar en el embarazo. Síntomas durante o después de la actividad – Si la embarazada se siente mal durante la actividad debe comunicarlo inmediatamente al instructor y suspender el ejercicio, así como debe informar al médico cualquier otro síntoma que surja después de la actividad.

IMPORTANTE: Saltar directamente en la piscina o zambullidas sin orientación deben evitarse en el embarazo, ya que pueden generar un fuerte impacto.

En la Piscina o en el Mar – Entienda los Cuidados Durante la Gestación

Todo lo que se realice durante el embarazo debe hacerse con conciencia y precaución. La embarazada puede nadar siempre que esté debidamente orientada por un educador físico, ya sea en práctica de natación o hidroginástica. ¿Pero qué ocurre cuando no se trata de la práctica del ejercicio? Principalmente en temporadas de calor, en que es común que las personas acudan a playas y clubes, es importante que la mujer embarazada esté siempre atenta en relación a la salud del bebé y su propia salud. Sobre el baño en el mar – La recomendación es la misma que para la práctica de natación. No se debe saltar directamente al agua ni explorar la profundidad del mar, ya que las olas fuertes provocan impacto. Otra recomendación de los especialistas es que la gestante no se sitúe de frente al mar en contacto directo con las olas, sino de espaldas, evitando el impacto directo sobre el vientre. Lo ideal sería que la mujer esperase a que pasara el primer trimestre del embarazo para una experiencia en el mar. Baño de piscina – La misma orientación que respecto a la natación vale para el baño de piscina, los movimientos deben ser moderados y es importante que la mujer use siempre el sentido común para evitar problemas. La embarazada puede nadar en la piscina, pero debe tener cuidado con los movimientos y conocer sus propios límites. También se recomienda evitar largos períodos dentro del agua. Juegos en el agua – Especialmente en los casos en que la mujer ya tenga otro hijo y quiera jugar en el agua, es importante tener precaución. Algunas actividades generan gran impacto, por lo tanto, la orden del sentido común es la más importante para seguir estrictamente.

Beneficios de la Práctica de la Natación en el Embarazo

Los ejercicios acuáticos son los que menos provocan impacto en las articulaciones, lo que significa que el riesgo de lesión es muy bajo. El agua provoca sensación de ligereza, lo que hace que la persona se sienta ágil y logre moverse con precisión; por eso, la embarazada consigue moverse mejor sintiéndose menos cansada, lo que ayuda, incluso, en el mantenimiento del peso durante el embarazo3. Nadar ayuda a relajarse y favorece una mejor noche de sueño, lo que significa que en el embarazo, la práctica de la natación contribuye a reducir considerablemente los síntomas de malestar. Los dolores, especialmente en la región lumbar, disminuyen después de un tiempo practicando natación. No se debe entrar en la piscina en ayunas ni justo después de comer, ya que esto puede causar indigestión y dificultar la práctica de la actividad física. Lo ideal es que el desayuno o la última comida antes de la actividad se haya realizado al menos 1 hora antes del ejercicio. Además de la natación, es importante que la mujer también intercale otras actividades físicas moderadas en su rutina, como es el caso de caminar, pero vale recordar la importancia de los cuidados con la hidratación: la gestante debe llevar consigo una botella de agua y preocuparse por reponer los líquidos perdidos durante los ejercicios físicos. Muchas gestantes suelen afirmar que después de empezar a practicar natación se sienten mucho más enérgicas y con menos síntomas de malestar, por eso, si la mujer quiere tener un embarazo más tranquilo, considerar la práctica de actividades físicas acuáticas está altamente recomendado. Vea también: Ejercicios en el Embarazo – ¿Cuáles Puedo Hacer? Foto: Adrian Pignstone