Cuando descubrimos el embarazo ya debemos estar preparadas para enfrentar los cambios del cuerpo1, el aumento de peso y síntomas muy recurrentes como las náuseas, la necesidad de orinar varias veces al día y la hinchazón en el embarazo, que es tan común especialmente en los últimos meses de gestación.
¿Cuándo ocurre?
La hinchazón o edema2 como la conocen los médicos, normalmente ocurre a partir del final del segundo trimestre, causando sensación de pesadez en las piernas, incomodidad para calzarse zapatos e incluso para usar alianzas, anillos y pulseras.
El edema o hinchazón en el embarazo, como se le llama popularmente, ocurre debido a la retención de líquidos causada principalmente en los miembros inferiores. A medida que el bebé crece, acaba comprimiendo los vasos sanguíneos localizados en la región pélvica, lo que dificulta la correcta circulación de la sangre en las piernas que debe volver al corazón. Debido a esta resistencia en la circulación, las paredes de los vasos sanguíneos se extravasan, provocando la hinchazón en el lugar.
No es un hecho desesperante, ya que el 98% de las mujeres sufren con la hinchazón durante el embarazo, sin embargo, se pueden reducir las probabilidades y disminuir las molestias para que la mujer pueda atravesar esta etapa llevando una vida normal.
¿Qué la causa?
Otro factor que puede contribuir a aumentar la hinchazón en el embarazo es el exceso de calor. Las mujeres que tienen su último trimestre de gestación en épocas muy calurosas, como el verano, terminan sufriendo aún más con la hinchazón en las piernas, pies y manos.
Una hinchazón en el embarazo que merece atención cuando ocurre es la de la región del rostro y las manos. Cuando surge de forma repentina o muy acentuada, debe informarse al obstetra para su verificación, ya que esta hinchazón puede ser señal de preeclampsia y es necesario prestar cuidados más especiales para garantizar que el embarazo llegue a término de forma saludable para la madre y el bebé.
¿Cómo disminuir la hinchazón en el embarazo?
Algunos cuidados, incluso antes de quedar embarazada, son recomendados para que la hinchazón en el embarazo no sea un agravante tan relevante y no termine por imposibilitar la rutina normal de la futura mamá.
Cuidar el cuerpo y la salud durante la fase de búsqueda del embarazo es de suma importancia, pues mujeres con sobrepeso, fumadoras y con una alimentación inadecuada tienden a sufrir aún más con la hinchazón durante esta fase, disminuyendo mucho la circulación sanguínea y, muchas veces, requiriendo cuidados especiales para el caso, además obviamente de un mayor malestar que lo habitual.
Reducción de sal en la comida
Durante el embarazo, lo más indicado por los especialistas es que el consumo de sal en las comidas sea reducido o retirado completamente de las comidas. Al final, la sal es uno de los responsables por la retención de líquidos en el cuerpo, lo que incrementa la hinchazón en piernas y pies3.
La práctica de ejercicios físicos, obviamente aconsejada e indicada por el obstetra, también es una forma de evitar y disminuir la hinchazón. La hidro-gimnasia o las caminatas ligeras son unas de las principales opciones para que las mujeres embarazadas mantengan la buena salud, se preparen para el momento del parto y, aún mejor, puedan mantener el aumento de peso durante el embarazo bien controlado.
Ropa y calzado cómodos
El uso de ropa y calzado más cómodos también ayuda a controlar el malestar, ya que las prendas ajustadas pueden aumentar aún más la hinchazón al dificultar todavía más el flujo sanguíneo.
Los descansos son necesarios principalmente en el tercer trimestre, donde el peso del vientre ya es muy grande. El reposo con las piernas elevadas o incluso con el apoyo de cojines ayuda a que la circulación funcione mejor, disminuyendo la hinchazón.
La ingesta de mucho líquido y una alimentación saludable proporcionarán una mejor calidad de vida durante el embarazo. Claro que las hinchazones son normales en esta fase, pero se recomienda que el obstetra esté informado sobre lo ocurrido para que se realice una evaluación adecuada y, si es necesario, se soliciten exámenes complementarios. Aprovecha las consultas de control prenatal, muestra las zonas más afectadas por la hinchazón en el embarazo y sigue las recomendaciones médicas.
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