Ah, cuando ese deseo aparece con fuerza, no hay quien consiga ignorar la picazón en el útero. Ser madre es increíble, el sentimiento que envuelve esa etapa de la vida es realmente muy intenso. Creo que por eso, por escuchar a tantas personas decir que el amor de madre es el más fuerte e intenso que se puede sentir, tenemos esa voluntad de conocer ese amor arrollador del que tantas hablan. Va más allá del instinto de perpetuar nuestra sangre en la tierra, es realmente una necesidad de ver un pedacito de nosotras mismas andando por ahí, tener la extensión de tu corazón fuera del cuerpo y verlo sonreír, caminar y ser amado por otras personas.
La picazón en el útero puede llegar y aparecer en cualquier momento. No depende de la edad, de la condición financiera, en fin, de cualquier motivo que pueda ser un impedimento para que el embarazo ocurra en esa fase. A veces no es el momento adecuado a nuestros ojos, el dinero puede estar corto, el marido (pareja) no quiere hijos en ese momento, estás estudiando en la universidad, desempleada, problemas familiares o incluso, de salud. Cuando llega el deseo, no hay quien lo saque de nuestra cabeza, ni mucho menos del corazón, del alma… Movemos cielo y tierra para convencer al marido, mejorar la situación financiera, la salud y hasta, somos capaces de locuras para vivir la maternidad. ¿Quién de las buscadoras impulsivas nunca se ha hecho una prueba 15 días antes de la llegada de la menstruación? ¡Fácil es decir que hay que tener calma!
Cuando comienzan los intentos, parece que estamos en una etapa de guerra. Guerra con nuestros cuerpos, nuestros ciclos menstruales, nuestras hormonas y para detectar la ovulación. Algunas veces pensamos que todo ese deseo que sentimos, nos va a hacer explotar de tanta ansiedad, de ganas y de deseo de dar vida a un nuevo ser. Hasta parece que ese deseo nos hace olvidar el resto del mundo… Para algunas, ese deseo de ser madre acaba perjudicando la relación con el marido, con las actividades del día a día, con el trabajo, etc.
Yo misma he dejado de hacer tantas cosas, solo pensando en esa picazón que no me dejaba dormir, y mira que era día y noche pensando en tener un bebé, en sentir a mi hijo crecer dentro de mí. ¡Me olvidaba de vivir! Dormía y despertaba soñando con mi positivo, solo sentía la picazón en el útero y veía líneas en los tests donde no había, me frustraba, lloraba, pataleaba… ¿Será que nunca iba a conseguir quedarme embarazada?
Señor… Esperar era una tortura.
Por eso, hoy sé lo que siente una mujer que desea cumplir el sueño de ser madre, y me identifico, me solidarizo, apoyo, consuelo, comprendo… No juzgo, intento orientar, pero con los pies en la tierra, siempre. Entonces, ¿cómo lidiar con ese deseo tan intenso?
A veces me encontraba tan tensa, tan preocupada con lo que podía pasar en el futuro, que no disfrutaba el momento. Dejaba de hacer el amor con mi querido marido por placer, lo evitaba para tenerlo solo en los días fértiles. Pensaba que así aumentaría su deseo y, de esa forma, quedaría embarazada más fácilmente. Dejaba de lado las responsabilidades por sumergirme en el mundo de webs y foros de busqueda de embarazo, me impedía vivir la vida normalmente por un deseo que no dependía solo de mí (únicamente y exclusivamente) para realizarse. No era solo mi responsabilidad quedarme embarazada, después de todo, Dios sabe de todas las cosas y, en el momento oportuno, enviaría mi gran milagro. Creo que esa negligencia con nuestras vidas es un problema general para las buscadoras, aunque tu picazón en el útero sea leve, no tan intensa como para otras mujeres, acaba afectándonos de una forma u otra, en diferentes momentos de la vida.
Lo ideal es vivir un día a la vez, pensar sí en el periodo fértil, pero no vivir en función de él, ni para él, y siempre tener relaciones con placer. Parece un mantra molesto: tranquilízate, todo a su tiempo, cálmate que llegará, no pienses en eso que te llegará tu momento… Pero sinceramente, por más molesto que sea oírlo, venga de quien venga, es la más pura verdad. A veces, el mismo médico nos alerta de posibles problemas, como el peso por ejemplo, y cerramos los ojos, los oídos y el corazón a esa advertencia.
“Mis exámenes están perfectos, no es el peso lo que va a molestar”. ¿Quién dijo que no?
Escuchar la realidad es desagradable para muchas mujeres y creo que, como lo sabemos, incluso inconscientemente seguimos exigiéndonos, no aceptamos ni admitimos oír, venga de quien venga, esas palabras. Pero amiga que buscas ser madre, si deseas tanto serlo como yo lo deseé un día, debes saber que es lo mejor que puedes hacer. Esperar con paciencia y hacer nuestra parte. Buscar un buen médico que te acompañe, realizar exámenes, tratamientos si es necesario, pedirle a tu pareja (marido) que también se revise, al fin y al cabo el hijo es 50% de cada uno. Escucha los consejos de quienes te quieren bien (a los entrometidos y chismosos yo no les haría caso), de tu médico de confianza… Abre la mente y tu corazón, y no dejes que el deseo te ciegue. Disfruta de la deliciosa picazón del útero, pero con los pies en la tierra y la mente abierta, siempre. Haz de tu menstruación un nuevo comienzo, una nueva oportunidad. Afronta con positividad el deseo de ser madre y todo acabará bien.
No cae una hoja del árbol si Dios no lo permite…
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