La psoriasis es una enfermedad autoinmune, no es contagiosa y afecta la piel. Se manifiesta a través de lesiones de color rojizo que normalmente se descaman en forma de placas. Los principales lugares donde se manifiesta son codos, cuero cabelludo, manos, pies, rodillas, uñas y genitales, y pueden aparecer de forma leve hasta grave, llegando a comprometer la piel de todo el cuerpo. La psoriasis puede darse en embarazadas, bebés y niños de cualquier etnia o género.

¿Cuál es la causa de la psoriasis?

Su verdadera causa aún no ha sido confirmada, pero está relacionada con factores genéticos, psicológicos, inmunológicos e incluso hereditarios. La única confirmación obtenida hasta ahora es que no se trata de una enfermedad contagiosa, por lo tanto, no hay razón para el aislamiento.

Según los estudios, el factor genético parece estar más implicado, ya que la mayoría de los pacientes presentan antecedentes familiares. Si se trata de la madre o el padre, las probabilidades aumentan, y si son ambos, la probabilidad llega al 50% de que el niño nazca con predisposición a desarrollar la enfermedad durante la infancia o la edad adulta. Existen varios tipos de psoriasis y cada uno de ellos requiere un tratamiento diferente.

Tipos de Psoriasis

Psoriasis en placas o vulgar: es el tipo de psoriasis más frecuente y se presenta en forma de lesiones en placas, con diferentes formas y tamaños y de aspecto rojizo. Presenta descamación seca de color blanquecino o plateado y, en su forma más blanca, se extiende por el cuero cabelludo, rodillas y codos. En su forma intensa afecta genitales, parte interna de la boca o incluso todo el cuerpo, provocando gran picor, dolor, grietas y sangrado alrededor de las articulaciones.

Psoriasis gutata: Este es el tipo de psoriasis considerado más común entre niños y jóvenes hasta los 30 años. Normalmente ocurre después de episodios de infecciones de garganta u otras infecciones bacterianas. Se presenta en forma de “gota” con descamación y suele aparecer en la zona del tronco, cuero cabelludo, piernas y brazos.

Psoriasis invertida: Este tipo es más común en personas que sufren de obesidad o sobrepeso. Se presenta como manchas rojizas y aparece en áreas más húmedas y cerradas como genitales, ingles, axilas, cuello y debajo de los senos.

Psoriasis ungueal: Este es el tipo que afecta los dedos y las uñas, tanto de las manos como de los pies. Se presenta de forma amarillenta, en escamas, y en las uñas afecta su crecimiento, lo que provoca que crezcan de forma desigual y gruesa. Se vuelven amarillentas, quebradizas y, en algunos casos, llegan a debilitarse tanto que se desprenden con facilidad.

Psoriasis pustulosa: Considerada una forma rara, la pustulosa puede presentarse solo en pies y manos o en toda la extensión del cuerpo. Aparece primero como manchas rojas y después se forman ampollas con pus en su interior. Provoca picazón intensa, fiebre, fatiga y pueden desaparecer y reaparecer con el paso de los días.

Psoriasis eritrodérmica: El tipo más raro e intenso de la enfermedad, la psoriasis eritrodérmica afecta alrededor del 75% del cuerpo con manchas y picor intenso. Normalmente ocurre por la falta de tratamiento de otros tipos de psoriasis, quemaduras o infecciones.

Psoriasis artrópata: Artrópata o artritis psoriásica puede presentarse junto a cualquiera de las formas de los otros tipos mencionados anteriormente, pero se caracteriza por los fuertes dolores que afectan las articulaciones, pudiendo incluso causar rigidez.

Psoriasis palmo-plantar: Uno de los tipos más comunes de la enfermedad produce fisuras en toda la palma de las manos y la planta de los pies.

En todos los tipos y formas de la enfermedad, el paciente enfrenta, además de las molestias ocasionadas por los síntomas, todo tipo de prejuicio debido a las lesiones tan visibles en la piel. Cualquiera de los tipos de enfermedad puede aparecer durante el embarazo, en la infancia o en la adolescencia, y es indispensable el tratamiento para su control. Factores como el estrés se apuntan como uno de los desencadenantes principales de los síntomas, ya que afectan al sistema inmunológico.

¿Cómo tratar la Psoriasis en Embarazadas y Bebés?

Sabemos que durante el embarazo no es recomendable utilizar diversos medicamentos ya que pueden afectar el desarrollo fetal. Por eso, si ya tienes el diagnóstico de psoriasis y estás en tratamiento y buscando quedarte embarazada, es fundamental que lo informes a tu médico para revisar tu tratamiento y si los medicamentos utilizados presentan riesgos.

Para quienes reciben el diagnóstico ya estando embarazadas, no hay motivo de preocupación. La enfermedad no supone riesgo de aborto y mucho menos afecta el desarrollo fetal. Incluso es posible que la enfermedad se mantenga controlada durante el embarazo, ya que las hormonas, que se encuentran muy activas en este periodo, son capaces de combatir y proteger de algunas infecciones. Pero si estás pasando por un momento de mucho estrés o nerviosismo, puede manifestarse, ya que tiene una fuerte relación emocional.

Es importante mencionar que no existe riesgo de contagio, pero, dado que es una enfermedad con fuerte componente genético, el bebé puede nacer con una mayor predisposición a desarrollarla en el futuro. La única preocupación son los medicamentos que deben ser recetados específicamente para embarazadas, por lo tanto, informado el dermatólogo, es posible que cambie o suspenda el uso, incluso los de uso externo como pomadas y lociones.

El uso de estos productos puede entrar en el torrente sanguíneo y ser tóxico, afectando al bebé. Tratamientos más leves como baños de sol frecuentes, hidratación indicada para el embarazo, uso de ropa cómoda y de algodón y realizar actividades que mantengan lejos el estrés son una excelente manera de prevenir y combatir la psoriasis durante el embarazo.

En el caso de los bebés que han heredado la enfermedad de la familia, aunque las probabilidades de mostrar síntomas antes de los 2 años sean mínimas, es bueno que los padres estén atentos. Normalmente los bebés y niños presentan los síntomas más acentuados en el cuero cabelludo, rodillas, manos, pies, codos y genitales, especialmente en la zona del pañal. El tipo más común de psoriasis en la infancia es la Gutata, donde aparecen pequeñas manchas en forma de gotas que se descaman. También están asociadas a infecciones bacterianas, surgiendo después del tratamiento.

Tratamiento de la Psoriasis en Bebés

En la gran mayoría de los casos, el tratamiento de la psoriasis en bebés es a base de cremas o fototerapia en casos más graves. En algunos casos, solo con la exposición diaria de tan solo 15 minutos al sol de la mañana o de la tarde, es suficiente para obtener los rayos UV y reducir la inflamación de la piel. Es de suma importancia que el bebé reciba el tratamiento adecuado y que los padres conozcan profundamente la enfermedad, ya que deberán realizar el tratamiento durante toda la vida.

Muchos niños en edad escolar terminan enfrentando dificultades para relacionarse y acabar desarrollando problemas psicológicos debido a comentarios crueles, juicios y hasta prejuicios. Lo ideal es que los padres hablen con los profesores y expliquen la situación para que así pueda darse a conocer a toda la clase y evitar situaciones vergonzosas. Además del tratamiento con el dermatólogo, se recomienda el acompañamiento de un psicólogo o terapeuta que ayude al niño a manejar mejor ciertas situaciones.

El tratamiento de la psoriasis tanto en bebés, niños como en adultos tiene como objetivo controlar la enfermedad y ofrecer una mejor calidad de vida. Seguir el tratamiento adecuado y tener un acompañamiento con especialistas marcará la diferencia, ya que prevenir es mucho mejor que curar.

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Foto: Heykerriann