¿Quién nunca ha escuchado esa frase al cargar a un bebé en brazos: ¡no le beses que le puede dar sapito!? Mucha gente ni siquiera imagina de qué se trata y lo confunden con los sarpullidos que suelen aparecer en algunas zonas del cuerpo del bebé, como en el rostro y en otras partes más cálidas del cuerpo1.
¿Qué es el sapito?
El sapito es una pequeña infección ocasionada por un hongo llamado cándida albicans2 que afecta principalmente a los bebés hasta los 6 meses de vida debido a su baja inmunidad y resistencia corporal, cuando están propensos a adquirir diversas infecciones.
También conocida como candidiasis oral, aparece como pequeñas manchas blancas en la boca, que pueden confundirse fácilmente con restos de leche. Suelen aparecer en la lengua, en el interior de las mejillas y en el paladar.
Al contrario de lo que muchos afirman, el beso no es un transmisor del sapito. Salvo que el niño sea besado en la boca y la bacteria se transmita de esa manera. Otras formas de contraer la infección es por el uso de objetos mal lavados, como chupetes y biberones.
Cuidados y Prevención
Por eso se recomienda una higiene completa de estos objetos antes de dárselos al bebé. Los biberones deben ser debidamente higienizados después de la alimentación del niño y los chupetes deben hervirse regularmente, especialmente luego de caerse al suelo, lo cual es algo muy común.
Los cubiertos también requieren cuidados, sobre todo las cucharas de goma y plásticas adecuadas para la alimentación infantil. Solo agua y detergente no realizan una limpieza adecuada de estos objetos, siendo recomendable el uso de agua hirviendo para una mejor higienización.
Otra forma de contagio del sapito es en el momento del parto. Si la mujer está sufriendo de candidiasis vaginal y no es tratada adecuadamente durante el prenatal. Los hongos pueden ser transmitidos al bebé al pasar por el canal vaginal de la madre.
Otra razón por la cual el sapito puede aparecer, incluso con más frecuencia en bebés ya mayores, es tras el uso de antibióticos. Como se trata de un medicamento que altera la flora bucal, se favorece la proliferación y el crecimiento de hongos ya existentes en la zona de la boca.
Molestias del Sapito
El sapito no es una infección peligrosa, el único problema aparece a la hora de la alimentación. Como las manchitas blancas son dolorosas, acaban provocando incomodidad al ingerir los alimentos, lo que puede ocasionar deshidratación especialmente en bebés que todavía son amamantados. Normalmente se recomienda un analgésico para disminuir el dolor y facilitar la alimentación.
¿Cómo tratar el sapito?
El tratamiento del sapito es relativamente fácil3. Se realiza a base de pomadas antifúngicas como el miconazol y la nistatina, que deben aplicarse en toda la zona afectada de la boca, el interior de las mejillas y especialmente en la lengua.
En algunos casos, el sapito puede extenderse hacia dentro de la garganta del bebé, llegando hasta el esófago. En estos casos, se indicarán antifúngicos por vía oral además de la medicación analgésica, que será fundamental para aliviar el dolor y las molestias al ingerir alimentos, incluso líquidos.
Bebés que Lactan al Pecho
En el caso de bebés que lactan, puede recomendarse el uso de la pomada antifúngica en el pezón de la madre, de esta forma se evita que el hongo se transmita de uno a otro. Si el bebé presenta fiebre superior a 38 grados, se recomienda volver al pediatra, ya que es señal de que la infección se está agravando.
En general, el sapito es muy molesto, pero pasa rápido. Por lo tanto, una buena dosis de paciencia y mucho cariño, además de un tratamiento adecuado, serán suficientes para afrontar esta molestia.
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Foto: Steven & Courtney Johnso, danielpeinado.photo
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