La sinequia vaginal1 es una pequeña adherencia en los labios menores, y aunque parezca increíble, es un hecho frecuente que afecta en promedio al 5% de las niñas de entre 3 meses y 10 años de edad. Normalmente la propia madre, durante los cambios de pañal, nota que hay algo diferente en los genitales, pero también puede ser detectado en las consultas rutinarias con el pediatra.

Se observa una adherencia, es decir, los labios menores de la vulva “pegados” y aún no se conoce la causa por la que esto ocurre, incluso cuando la niña ha nacido con su genital sin ningún problema. Lo que sí afirman los especialistas es que el problema se debe a la baja producción de estrógenos, lo que dificulta especialmente la cicatrización local.

El roce con el pañal o con una simple braguita, la higiene inadecuada, dermatitis2 en la zona e incluso traumatismos pueden provocar alguna pequeña lesión o herida que, debido a la baja cicatrización por la falta de la hormona, termina generando la adherencia y se produce la sinequia vaginal. No hay reportes de que la sinequia vaginal cause una adherencia total de la vagina, cerrando completamente el orificio; en todos los casos se preserva el pequeño orificio para el paso de la orina. Sin embargo, puede ser motivo de infecciones urinarias, irritación y picor o incluso que se observe residuo de orina en la braguita o en el pañal, que quedan alojados en rincones de la adherencia y pueden causar mal olor en la zona.

¿Cómo tratar la sinequia vaginal?

El tratamiento es sencillo, pero debe realizarse de forma rigurosa y con seguimiento médico para lograr el resultado esperado. Se indica el uso de pomadas y cremas a base de la hormona en baja producción, el estrógeno. El uso correcto y bajo indicación de la pomada hará que los labios se separen naturalmente y el problema se solucione. Recordando que, al tratarse de una pomada basada en hormonas, debe administrarse con mucho cuidado, pues su mal uso o uso excesivo puede provocar una pubertad precoz, haciendo que aparezca vello genital en la niña y oscurecimiento de la zona3.

Si la pomada se utiliza menos tiempo de lo indicado por el pediatra, aunque el problema de la sinequia vaginal se solucione, puede volver a aparecer, por lo tanto la dosis y la cantidad de días de uso deben respetarse rigurosamente. En casos muy extremos, donde la salud de la niña esté en riesgo, se aconseja la realización de una cirugía. Pero solo en casos severos, ya que en la mayoría de los casos después de la cirugía, el traumatismo se incrementa aún más y se forma una sinequia vaginal con cicatriz, más gruesa y evidente.

Obviamente, sea cual sea el tratamiento, debe ser realizado bajo la indicación del pediatra o especialista consultado, quien evaluará el caso e indicará el mejor tratamiento en cada situación. Aprovechamos para alertar que los ginecólogos no solo atienden a mujeres y adolescentes con vida sexual activa, este tipo de especialista puede ser consultado por niñas desde una edad temprana.

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Foto: Mateus André, Eline Luz