Todo sucedió de manera natural. Me convertí en buscadora del tercer hijo porque todavía tenía mucho amor en mi corazón para dar. Aunque ya tenía dos grandes amores en la vida, necesitaba cerrar este ciclo de una forma en la que me sintiera completa, realizada, y deseaba muchísimo que la experiencia de la maternidad realmente valiera la pena y fuera la experiencia completa que mi corazón pedía.

Al principio, pensaba que era una verdadera locura mía, me preguntaba si podría con tres niños, si todo no se volvería una verdadera locura… Al final de todas las dudas, decidí dejar que Dios resolviera por mí. Si estaba destinado para mí ser madre de tres niños, él me enviaría mi angelito y punto. Aunque no fue exactamente así, las cosas sucedieron en el momento que debían y, como las otras veces, el positivo llegó para sorprenderme. Como buscadora del tercer hijo, no todos sabían, pero aun así sufría con los comentarios de alguien que se enterara o al menos sospechara de mis intenciones. ¿Y cuando ocurrió el embarazo? ¡Cayeron los comentarios como:

– ¿Estás loca?! – ¡Tres hijos te van a volver loquita! – ¡Vaya, sí que eres valiente, eh? – ¿Quieres poblar el mundo tú sola? – ¿No tenéis televisión en casa?

Lo que escuché en este embarazo superó todos los comentarios del segundo, en el que prácticamente nos sugerían a uno de los dos (yo o mi marido) hacernos algún tipo de esterilización como vasectomía1 o ligadura de trompas2. Lo que más escuchaba era:¿Te vas a operar? ¿Tu marido se va a operar? ¿Ya basta, no? ¡Dos está perfecto! Ya para mi marido, los comentarios eran más suaves y servían para engordar su ego de gran macho reproductor que era, después de todo, ¡a los 37 años dejaba embarazada a su mujer por cuarta vez! Buscar el tercer hijo puede verse como una completa locura, ¡créeme! Mantener las tentativas en secreto puede ser la mejor opción para dejar de oír opiniones indeseadas.

¿Pero cómo es tener el tercer hijo en la práctica?

El tercer hijo es como el segundo, con la diferencia de que estamos más preparadas psicológica, mental y físicamente para enfrentar, además de los comentarios indeseados, la maratón que es tener más de un niño en casa. ¡La madurez de una madre con tres hijos es excepcional! Ya sabemos qué esperar del embarazo, de nuestro cuerpo y también cómo lidiar con las dificultades, problemas y dolores que trae la maternidad como cuando se enferman.

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Con el tercer hijo aprendí que una madre tiene un corazón más grande de lo que dicen por ahí. Si el corazón de madre es grande, se vuelve aún más con tanto cariño que se recibe de tres niños. Mi casa se volvió un auténtico caos y mis días llenos de compañía, nunca más estuve sola. También aprendí que soy más fuerte de lo que pensaba y mucho más capaz de lo que creía. Ser madre de tres me hizo ver la vida de forma diferente y percibir las dificultades, pero también las alegrías que trae consigo una familia grande. Todo se vive con más intensidad y ahora que todos son un poco más grandes que hace dos años, por fin tengo tiempo de darme cuenta que no consigo recordar cómo era antes de tener este verdadero caos organizado en la vida. La casa con tres hijos está aún más llena de alegría y no me arrepiento en absoluto de haber tomado esta decisión y agradezco a Dios por haber atendido el pedido de mi corazón.

Si tu tercer hijo está llegando sin que siquiera lo hayas planeado, debes saber que vendrá lleno de tanto amor y cariño que se convertirá en el mayor logro de tu vida. Vendrá a completar un ciclo y ¡hará tu vida más acelerada, más loca y aún más feliz! Recibe esa vida con mucho amor, te lo devolverá en cuanto sientas los primeros movimientos y mucho más, después de su nacimiento.

Ser madre de tres es volverse loca tres veces más, dormir tres veces menos, lavar y planchar tres veces más, pero también es recibir amor, cariño y dedicación incondicional, multiplicados por tres.

Ver también: La Tercera Cesárea – Relato de Parto

Foto: Chris