¿Qué mujer no quiere vivir la experiencia del embarazo, luciendo hermosa, derrochando salud y mostrando su hermosa barriga con varios modelos de ropa sin preocuparse por tener unos kilitos de más y aún así salir deslumbrante en las fotos que van a registrar ese momento? Mantener el peso ya es una tarea difícil y complicada durante toda la vida, ¡imagina durante la etapa en que el hambre se triplica y el deseo de comer de todo al mismo tiempo aumenta aún más?
¿Será que existe una fórmula secreta para no engordar durante el embarazo o al menos mantener el aumento de peso durante ese periodo? Y la respuesta es, ¡lamentablemente no! Pero la buena noticia es que a través de hábitos saludables es posible controlar, aunque esos kilos de más sean inevitables ya que tu cuerpo va a crecer y cambiar totalmente para poder desarrollar un feto sano y nutrirlo adecuadamente. El problema no es no engordar durante el embarazo sino ganar peso en exceso de forma que pueda perjudicar la salud de la madre y generar trastornos también después del parto, además de volverse totalmente incómodo caminar, sentarse, acostarse y hacer todas las actividades rutinarias estando por encima del peso y con una barriga enorme. Por eso, los médicos en la primera consulta prenatal ya verifican el peso inicial y suelen calcular el IMC indicando cuánto peso está recomendado ganar hasta el final del embarazo, y cuánto se debe ganar cada mes, haciendo un control regular a través de la cartilla prenatal.
Para aquellas que tienen el IMC por debajo de lo recomendado, los obstetras indican un aumento de peso de unos 15 kg dentro de los 9 meses de embarazo, para quienes tienen el IMC considerado normal el aumento de peso puede variar entre 11 y 15 kg. Pero para las que ya tienen un IMC por encima, el aumento de peso no debe superar los 11 kg durante toda la gestación. El control del aumento de peso también servirá para reducir los riesgos de problemas de salud durante el embarazo como la eclampsia o incluso la diabetes gestacional. Algo en lo que rara vez las mujeres piensan es en hacia dónde va todo ese peso adquirido en los 9 meses de embarazo. Si aumentas 10 kilos durante el embarazo y tu bebé nace con 3 kg, ¿y el resto? ¿Todo eso se convirtió en grasa localizada? ¡La respuesta es, por supuesto que no!
Normalmente los bebés nacen pesando en promedio 3 kg, tu útero que habrá triplicado su tamaño pesará al final del embarazo alrededor de 1 kg, la placenta que es responsable de nutrir al feto también puede alcanzar un peso promedio de 700 gramos, además del aumento de los pechos que se están preparando para la lactancia y que pueden aumentar el peso en hasta 400 gramos. El volumen sanguíneo que circula por el cuerpo también se duplica y se considera una ganancia de 1 kg más. Todo esto sumado al líquido amniótico donde se encuentra el bebé y todo el líquido retenido por el organismo, además de la grasa que el cuerpo necesita para generar energía y que termina acumulándose durante esta fase. ¿Listo, resuelta la duda de a dónde ha ido tanto peso?
¿Qué hacer para controlar el aumento de peso?
El embarazo no es época para comenzar una dieta para adelgazar ni está recomendado esforzarse en el gimnasio haciendo ejercicios aeróbicos pesados para quemar toda la grasa del cuerpo. Obviamente, si ya tienes una rutina de ejercicios, puedes continuar tras la evaluación y autorización de tu obstetra, pero empezar después de saber que estás embarazada, jamás.
Existen ejercicios adecuados para embarazadas y recomendados para garantizar la buena forma y la salud durante esta etapa. Son ejercicios que no comprometen la salud de la madre y del bebé y tampoco el curso del embarazo, y aún ayudan a preparar el cuerpo para el parto. Hidrogimnasia, caminatas leves, yoga, pilates y natación son algunas de las opciones recomendadas para embarazadas, aunque siempre se debe tener cuidado y buscar gimnasios o instructores especializados en embarazadas, ya que no todo tipo de ejercicio es apto para una mujer embarazada.
Además de los ejercicios, una alimentación adecuada, saludable y sin excesos garantizará un aumento de peso sin exageraciones. Una frase que debes borrar de tu mente es el viejo dicho de que hay que comer por dos, eso no existe. Debes comer alimentos nutritivos y ricos en vitaminas que cubran las necesidades de tu organismo y ayuden en el desarrollo del feto. Un consejo es hacer varias comidas al día en pequeñas porciones incluyendo frutas, legumbres y verduras, esto hará que no sientas hambre y que te alimentes correctamente, evitando comer en exceso en la próxima comida.
Sé más exigente con los alimentos que consumes en esta etapa. Da preferencia a los alimentos ricos en fibra, que además de ayudar al buen funcionamiento intestinal proporcionan sensación de saciedad más rápido que otros alimentos. Reducir el consumo de sal y de dulces también es una forma de controlar el peso. ¡Claro que comer un chocolate de vez en cuando no hace daño a nadie! Mastica varias veces todos los alimentos para ayudar en la digestión y bebe muchos líquidos para mantener el cuerpo hidratado. En general, disfruta de tu embarazo sin preocupaciones, alimentándote de forma saludable y aprovechando este momento único y mágico.
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Fotos: Scott Sherrill-Mix, il-young ko







