El periodo del embarazo es una etapa mágica porque vemos el milagro de la vida sucediendo ante nuestros ojos. Pero no siempre todo ocurre como se espera y, lamentablemente, los abortos suceden. Es muy difícil lidiar con un aborto, aún más cuando sucede en parejas que llevan mucho tiempo esperando el tan deseado positivo. ¡¡El mundo parece derrumbarse!! Pero, al fin y al cabo, ¿cómo ocurre el proceso de implantación del embrión y por qué suceden fallos? ¿Existe alguna manera de evitarlos?
La implantación del embrión, conocida en medicina como nidación, ocurre cuando se adhiere a la pared uterina1. Todo el proceso desde el desplazamiento de las trompas hasta la fijación en el útero puede llevar, en promedio, de 4 a 15 días y algunas mujeres sangran cuando ocurre la implantación. Ese sangrado suele confundirse con la menstruación, pero está relacionado con la ruptura de pequeños vasos en la región.
¿Qué sucede después de la implantación del embrión?
Después de la implantación el proceso de desarrollo de las estructuras embrionarias comienza. Se forman la placenta, el saco amniótico y el cordón umbilical y, sólo después de la quinta semana de gestación, el estrógeno y la progesterona se sintetizan con el fin de mantener el endometrio y cesar la producción de HCG.
Cómo ayudar a la fijación del embrión
Muchas mujeres que han sufrido abortos deben preguntarse si existe alguna forma de ayudar en la implantación del embrión. Y la respuesta es sí, existe. Sin embargo, es necesario que varios factores ocurran al mismo tiempo para que todo salga como se espera.
La combinación de buenos óvulos con buenos espermatozoides, por ejemplo, resulta en buenos embriones y, cuanto más jóvenes y saludables sean esas células, más rápido ocurrirá la fecundación. Pero eso no está relacionado únicamente con la edad del hombre o de la mujer, sino también con sus hábitos diarios, que influyen directamente en la salud de los gametos2.
Personas que fuman, que consumen bebidas alcohólicas en exceso o que consumen grandes cantidades de cafeína, por ejemplo, pueden ver afectada la producción de óvulos y espermatozoides. Por eso, adquirir buenos hábitos, evitando esas sustancias y manteniendo una alimentación saludable y equilibrada, es el comienzo ideal para las parejas que buscan embarazo.
La suplementación con vitaminas también está muy recomendada para ayudar en el fortalecimiento de los óvulos3. Las vitaminas C, D, A, B6 y B1, además del Metilfolato (forma activa del ácido fólico), son esenciales para todas las mujeres que buscan embarazo. Para los hombres, las más indicadas son C, D, E y Metilfolato, además del zinc. Los estudios muestran también que ciertos alimentos como la piña, la gelatina, el agua de coco y la hoja de frambuesa roja, ayudan en la propia fijación del embrión, evitando abortos.
Síntomas de implantación del embrión
Y cuando la pareja está a todo gas en los intentos, ¿cómo saber si ha funcionado? ¿Existen síntomas de fecundación y implantación? ¡Y la respuesta también es sí! Claro que no es una regla y no todas las mujeres lo sienten de la misma forma ni en el mismo período. Algunas pueden tardar bastante en sentir algo o simplemente no sentir nada, ya que cada cuerpo y organismo reacciona a su manera.
El síntoma más común, sin embargo, es el sangrado de implantación. Normalmente, este sangrado de implantación es en poca cantidad, como si fuera una mancha marrón y de color amarillento. Su espesor también es más ligero que el de la sangre menstrual.
Suele ocurrir entre el día 10 y el 14 tras la fecundación y dura entre 2 y 3 días, por lo que puede confundirse con una menstruación adelantada o irregular. Otro síntoma común durante la implantación del embrión es el cólico.
Debido a que el embrión está penetrando cada vez más profundamente en el endometrio, es normal que la mujer sienta molestias y cólicos leves durante el proceso. Sin embargo, como cualquier síntoma, no es una regla y no todas las mujeres lo sienten. Es importante destacar que mareos y vértigos, especialmente matutinos, también son posibles debido a la dilatación de los vasos sanguíneos, resultando en una bajada de la presión arterial.
IMPORTANTE: muchas mujeres, llevadas por la ansiedad del positivo, terminan haciéndose la prueba de embarazo demasiado pronto y se enfrentan a un falso negativo. Esperar el momento adecuado es fundamental.
Por otro lado, la temperatura basal es el síntoma más controlado por las mujeres que buscan embarazo. Todas saben que tras la ovulación la temperatura corporal tiende a elevarse y sólo vuelve a la normalidad cuando ocurre la menstruación. Sin embargo, cuando sucede la fecundación la temperatura basal varía en 1 grado, tanto por encima como por debajo de la normalidad. Esto ocurre porque el propio cuerpo trabaja en la regulación de la temperatura para favorecer la implantación del embrión.
Como cada mujer funciona de manera diferente, es posible sentir sólo algunos de los síntomas o simplemente ninguno. Confundirlo con la menstruación también es algo bastante común, ya que los síntomas del síndrome premenstrual son muy parecidos.
Cómo saber si se produjo la implantación
La mejor manera de estar segura de que ha funcionado y estás embarazada es haciendo una prueba de HCG después de, al menos, 15 días tras la ovulación. Si el resultado es negativo, puedes repetirla unos días después para confirmación. Es importante resaltar que hacer el examen demasiado temprano puede dar negativo incluso si la mujer ya está embarazada, por eso, mantén la calma y espera el tiempo adecuado.
Ver también: Síntomas de Nidación – ¿Cuándo Ocurre la Implantación?







