¿Qué padre o madre nunca se ha sorprendido observando el sueño de su hijo, y ha pasado horas y horas sentado contemplando a su bien más preciado? Es un placer verles dormir, tranquilos, soñando y, muchas veces, incluso esbozando sonrisas. Pero, en algunos casos, el sueño puede convertirse en una preocupación si se nota en exceso y surge la pregunta inevitable: ¿Es normal que el bebé duerma mucho? ¿Cuánto tiempo es normal y qué no lo es?

No hay una regla para el sueño del bebé, al fin y al cabo, cada bebé tiene su propia manera de reaccionar y un organismo diferente. Algunos duermen más profundamente, mientras que otros, para desesperación de los padres, tienen más dificultades para dormir. Pero, cuando son más pequeños, en los primeros meses, las horas de sueño inevitablemente son más intensas y van disminuyendo progresivamente a medida que el bebé crece y, hasta cumplir un año de vida, dormirán hasta la mitad del tiempo que dormían en los primeros días de vida1.

Tiempo de sueño durante los primeros 12 meses

En los primeros días de nacido, el bebé suele dormir en promedio de 16 a 20 horas al día, obviamente con intervalos para la lactancia, el cambio de pañales y la higiene adecuada. Al cumplir el primer mes de vida, este periodo ya baja a 16 a 18 horas al día y, en el segundo mes, de 15 a 16 horas al día.

Al llegar al 4º mes de vida, el bebé permanecerá más horas despierto, durmiendo en promedio entre 9 y 12 horas por la noche con 2 siestas a lo largo del día con una duración de 2 a 3 horas. Con 6 meses, el bebé duerme unas 11 horas por la noche y mantiene sus siestas de la tarde con una duración de 2 a 3 horas.

Con 9 meses, el sueño nocturno sigue estabilizado durando unas 11 horas durante la noche, pero sus siestas empiezan a reducirse, durando solo entre 1 y 2 horas. Al cumplir el primer año de vida, el bebé podrá dormir de 10 a 11 horas con siestas más cortas de 1:30 a 2 horas de media.

Cada bebé tiene su propio ritmo, pero es necesario que los padres ayuden a crear una rutina saludable2. Establecer horarios adecuados para ir a la cama, así como crear la rutina del baño, el silencio y el ambiente adecuado es esencial para que consigan relajarse y dormir tranquilamente y como se espera. Cabe resaltar que el sueño es esencial para el crecimiento y desarrollo de bebés y niños.

¿Qué puede dificultar el sueño del bebé?

Algunas costumbres y malos hábitos pueden dificultar el sueño del bebé y afectar la calidad y también la cantidad de horas. Por ejemplo, las siestas a última hora de la tarde afectan el sueño nocturno, que debe ser más largo e intenso. Una casa muy agitada a la hora de dormir también puede perjudicar el sueño del bebé, aún más si está acostumbrado a dormir en un ambiente tranquilo y sin ruidos.

La radio y la televisión con el volumen muy alto, perros que ladran sin parar, pueden ser aliados desde el embarazo. Si acostumbras a tu bebé a dormir incluso en medio del «caos» tendrás menos problemas con los sonidos externos que interrumpan la siesta de tu recién nacido.

Una gran villana de las noches de sueño tranquilas de los bebés y de los padres también son los temidos cólicos3. Normalmente ocurren en los primeros meses de vida y causan llantos incontrolables y desesperantes para los padres, sobre todo para los primerizos. Al principio no se sabe qué está ocurriendo, qué les molesta o dónde les duele y nada calmará al bebé ni conseguirá que deje de llorar.Te darás cuenta de que estira las piernitas, suelta una serie de gases y llora con muchas lágrimas y créelo, la barriguita le duele de verdad y esto puede durar toda una noche hasta que logres aliviar al bebé para que pueda dormirse. Los cólicos ocurren debido a la inmadurez del sistema digestivo del bebé y las crisis aparecen con mayor frecuencia alrededor de la 6ª semana de vida del bebé, desapareciendo normalmente al llegar al tercer mes de vida.

Tampoco podemos olvidar la alimentación del bebé, que es el momento de despertar para llenar su barriguita. Algunos bebés suelen despertarse automáticamente cuando sienten hambre, esto suele ocurrir en promedio cada 3 horas para los que son amamantados. Para los que se alimentan con fórmulas el intervalo puede ser un poco mayor, hasta 4 horas. Pero algo no cambia: cuando tengan hambre llorarán para avisar.

Otro problema que puede interferir en las largas horas de sueño del bebé (unas 6 horas seguidas) es el clima. Si el ambiente está demasiado caluroso, puede dificultar un sueño agradable. Lo ideal es no abrigar demasiado al bebé para dormir en días de temperaturas altas ni dejarlo demasiado libre confiando solo en la manta en días muy fríos.

También alguna enfermedad pasajera, como resfriados o nariz tapada, puede afectar la calidad del sueño y hacer que el bebé se despierte de vez en cuando, además de para alimentarse. Es importante recordar que una noche completa de sueño solo será posible cuando el organismo del bebé esté adaptado y preparado para ello.

Si está bien alimentado, un bebé puede dormir hasta 8 horas seguidas sin ningún problema, pero esto a partir del 2º o 3º mes de vida. Mientras tanto, toma cada día tal como viene y las noches mal dormidas igual.

Fotos: Lou Haach