Una parte del bienestar del bebé en su nuevo hogar ya puede y debe ser realizada por los padres antes del nacimiento. Dejar la habitación lista, la ropa lavada y planchada, la cuna impecable y el baño en su debido lugar crea todas las condiciones necesarias para ello. El momento de la llegada es una mezcla de sentimientos con mucha alegría, emoción, ansiedad y también miedos. A partir de ese momento, el bebé es total responsabilidad y cuidado de los padres y el temor de saber cuidar de algo tan pequeño y frágil en un ambiente desconocido ocurre de forma natural. A la hora de amamantar, en los primeros días siempre la tensión domina a la madre. El bebé no siempre agarra el pezón con facilidad, a veces debido al dolor que siente la madre o incluso por no haber formado aún el pezón. Con insistencia y paciencia y con el paso de los días, la lactancia se tornará algo placentero tanto para la madre como para el bebé. La salud del bebé compensa el esfuerzo.
La higiene del bebé en casa debe realizarse con atención, principalmente en la zona del ombligo donde todavía se encuentra el cordón umbilical. El cordón debe limpiarse adecuadamente con un hisopo y alcohol al 70% y mantenerse siempre seco para que caiga más rápido. Este procedimiento debe realizarse en cada cambio de pañal. Orejas, nariz y ojos merecen cuidados con hisopos apropiados para bebés o con la ayuda de una gasa. Todos los pequeños pliegues deben limpiarse con cuidado, inclusive detrás de las orejas.
Los bebés necesitan cuidados especiales y su única forma de comunicación es el llanto. A través del llanto comunican que algo está mal, ya sea un pañal sucio, hambre, posición incómoda, cólicos o por estar demasiado inquietos. En los primeros días, las visitas, que serán frecuentes, deben ser breves justamente para evitar la agitación del bebé. Las personas resfriadas, que estornudan o tosen, pueden posponer la visita hasta que se recuperen. Al cargar al bebé, es necesario lavarse las manos y no se debe besarlo, ya que su piel aún es muy sensible y puede presentar irritabilidad. En cuanto a las heces, es natural que los bebés evacúen después de cada toma, especialmente en las primeras semanas. Algunos tienen más dificultad y pueden pasar hasta dos días sin hacer caca, siendo más común en el caso de niños alimentados con lactancia artificial.
El bebé crece rápido y su desarrollo va a la misma velocidad. Con el paso de los meses irá descubriendo el mundo y ya empieza a sujetar objetos que le atraen, especialmente los que se mueven. El siguiente descubrimiento será voltearse solo y sentarse y, al sentirse firme en los movimientos, comenzará a gatear. En esta fase, los padres deben tener el doble de cuidado, alejando todo objeto peligroso del alcance del bebé, incluidos productos de limpieza. Los enchufes deben estar tapados y los objetos frágiles retirados de su vista. Están en fase de descubrimiento y tocarán, abrirán, esparcirán e incluso treparán a todo lo que puedan. El siguiente paso es aprender a ponerse de pie. Irán escalando y sujetándose de un mueble a otro y esto puede durar meses, hasta que sientan total confianza para soltarse. Algunos logran caminar pronto a los 9 o 10 meses. Pero la gran mayoría consigue dar sus primeros pasos con seguridad a partir de los 12 meses.
Cuando empiezan a caminar, se inicia un mundo nuevo y también nuevos cuidados. Ahora nadie los puede detener y van donde quieren. Armarios y cajones empiezan a descubrirse y todo llama la atención en esta etapa. Dejar una caja de juguetes atractivos a su disposición es una forma de entretenerles y evitar accidentes domésticos.
Foto: Paul-W