La expectativa que trae el embarazo por el nacimiento es una sensación única. Solo quien ha esperado un bebé, sea de su vientre o de su corazón, sabe lo que es esperar a que llegue a casa el mayor amor de su vida, disfrutar de su habitación, su ajuar. Para aquellas que salen de la maternidad con sus bebés en brazos, es un desafío aparte. El nacimiento es un verdadero hito en la vida de las madres y los padres, pero, entre madre e hijo, es algo muy particular, porque junto con el bebé, llega una avalancha de sentimientos, nuevas emociones, incluso si no es el primer hijo. El bebé, un ser muy amado pero aún desconocido, entra en modo de adaptación, igual que su familia y todos a su alrededor. Es normal y muy común que todos organicen sus días en torno al nuevo miembro de la familia, y aun así, en algunos momentos, parece que todo va a salir mal, sobre todo para padres primerizos.
En la maternidad todo parece más fácil, es la verdad. Sin embargo, la llegada a casa no siempre refleja la vivencia de la madre en el hospital. Allí todo parece más sencillo, el bebé parece más «fácil», incluso las tomas de leche son menos estresantes. Pero una vez en casa, la realidad puede caer encima de los padres. El bebé que antes solo lloraba por hambre o pañal sucio, pasa a ser otra personita. Llora sin parar, las dudas sobre cómo cuidar al bebé aparecen a montones, y las soluciones escasean. Los consejos de tanta gente alrededor pueden incluso confundir aún más a la nueva mamá. ¡Pero no te desesperes! Sigue estos consejos de una mamá más que experimentada que seguramente te ayudarán de alguna forma a facilitar la adaptación y la nueva experiencia de salir de la maternidad y el gran acontecimiento de la llegada del bebé a casa.
¿Cómo Enfrentar la Salida de la Maternidad y la Llegada a Casa?
Al llegar de la maternidad, el bebé seguramente «notará raro» el ambiente. Los sonidos alrededor, las voces de las visitas, el movimiento que es distinto al de la maternidad, en fin, es literalmente otro mundo. Eso sin contar la cantidad de visitas que llegan a casa para conocer al nuevo miembro de la familia, y también el ir de brazo en brazo, puede dejar al bebé con el cuerpo dolorido y más llorón e incómodo. Imagínate, tú que antes estabas en un ambiente tranquilo, con sonidos amortiguados, escuchando el mejor sonido del mundo (el corazón de mamá), ¿ahora en este mundo lleno de novedades y tanta gente admirada con tu belleza? Bueno, para mamás primerizas (o no), los mejores consejos son:
- Haz que el ambiente sea lo más tranquilo posible.
¿Cómo es eso? ¿Y qué hago con las visitas, con la familia? ¡Organízate! Antes incluso del nacimiento, avisa a todos que las visitas solo se harán a partir de tal día o solo con previo aviso y consentimiento. No es una falta de educación ni de amabilidad por parte de la madre, es solo una forma de prevenir que todas las visitas lleguen de una sola vez, lo que podría dificultar la adaptación entre madre e hijo.
- Disponibilidad
Asegúrate de que tendrás total disponibilidad para tu bebé. Tener tiempo disponible facilitará la adaptación y también las tomas. Al principio, puedes incluso preguntarte si tu vida se reducirá solo a esto: amamantar, cambiar pañales, ropita, etc., y sí, lo será. Al menos mientras des lactancia exclusiva y tu bebé dependa al 100% de ti. Mejor asumir la idea de dejar las tareas domésticas en segundo plano, al menos por ahora. Aprovecha y llama a la suegra, hermana, madre, cuñadas y amigas para que te ayuden en casa, al fin y al cabo, en este momento necesitas mucha tranquilidad y, sobre todo, estar disponible para tu bebé.
- Ten en cuenta que aparecerán dificultades e imprevistos.
Por más que te hayas preparado con teorías antes del nacimiento, nada es igual a ponerlo en práctica. ¡Cuidar de un recién nacido es todo un trabajo! Ten claro que tus días girarán en torno a él y que, al menos por un tiempo, tu vida será respirar y experimentar el mundo infantil. No te sientas mal si, por casualidad, no logras alcanzar una meta, como por ejemplo, amamantar o cualquier otro plan trazado durante el embarazo o antes. Grietas en el pecho, algún problema con el bebé, sustos, imprevistos, forman parte de la aventura de la maternidad.
No siempre las cosas salen como pensamos, planeamos o queremos. Tampoco creas que no serás una buena madre solo porque no tuviste experiencia previa con niños o bebés. Parece que el instinto materno provee cualquier necesidad, incluso nos prepara para lo que salga mal. Nadie tiene la obligación de ser la mejor madre del mundo en el primer mes de vida del bebé ni de tener el cuerpo más bonito del planeta. Vive intensamente tus experiencias sin crear expectativas idealizadas como en un anuncio de crema para rozaduras. Ser madre es aprender cada día, poco a poco, junto a tu bebé.
- ¡El bebé se adaptará, sí!
Puede que pienses que nunca volverás a dormir una noche entera, que las tomas serán cada hora, que los cólicos no se acabarán nunca. Pero el tiempo es amigo de todos y, a medida que el bebé crece, los pequeños problemas se vuelven más fáciles de manejar. Llegará un momento en que dormirá toda la noche, podrás ducharte por más de 30 segundos, los pechos dejarán de doler y los dolores del parto o posparto serán solo un vago recuerdo. El ritmo del bebé se irá acercando al de la familia en poco tiempo.
- Permite la implicación del papá
No dejes al papá solo con la parte divertida de la historia. Los padres que quieren ser compañeros quieren participar y la mamá debe dejarle espacio. Si tiene miedo o no quiere participar mucho, dile que es muy importante que se involucre. ¡Deja al bebé con él y échate una siesta! Si quiere bañar al bebé, permítelo, mudar el pañal, igual. Participar es fundamental.
- Filtra los comentarios
No todos los consejos que se escuchan en esta etapa de la vida son lo que nos gustaría oír. Por eso, aprende a filtrar y no a tomarte en serio ciertas “críticas”. Por más absurdo que parezcan, esos consejos son para intentar ayudar, guarda solo lo que te aporte y descarta lo que no encaje con la forma en que decidiste cuidar de tu bebé.
En fin, disfruta mucho este momento. Por más que tengas otros hijos, cada uno es único y la adaptación será exactamente así, única. Vive intensamente y haz muchas fotos, los bebés cambian mucho desde que nacen, y, al final del primer mes, ya será otro bebé completamente diferente.
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Fotos: Scott SM







