Afortunadamente, la preeclampsia es un problema que afecta a un pequeño porcentaje de las embarazadas. Pero yo misma ya fui diagnosticada como una candidata seria a esta enfermedad y fui tratada de cerca y con mucho cuidado por el ginecólogo.
Al principio me asusté mucho con el diagnóstico de preeclampsia. Poco a poco mi médico me fue tranquilizando y explicando que es un caso en el que se deben tener cuidados redoblados, atención triplicada, seguir la dieta al pie de la letra, pero que sí es posible llegar a las 40 semanas como yo llegué.
La preeclampsia es el aumento excesivo de la presión arterial de la embarazada, que puede llevar a la eclampsia propiamente dicha y causar convulsiones por daño neurológico, afectando incluso la salud del bebé.
Síntomas de la preeclampsia
A partir de la semana 20, es posible notar los síntomas de la preeclampsia, como: presión alta, hinchazón en partes del cuerpo (rostro, pies, piernas y manos), además de dolor de cabeza y, en algunos casos, visión borrosa y destellos de luz2. Además de esto, la embarazada empieza a perder proteína por la orina, lo que puede ser detectado mediante un análisis de orina solicitado por el ginecólogo.
Cómo diagnosticar la preeclampsia
Si el médico sospecha que la embarazada ha desarrollado preeclampsia, solicitará una serie de exámenes, tales como:
- Análisis de proteína (proteinuria) de 24 o 48 horas, que no es más que toda la orina recogida en ese periodo. Este examen indicará si la cantidad de proteína es o no normal para tu organismo. El valor de referencia puede variar de un laboratorio a otro, pero generalmente el límite es de 300mg por 24 horas.
- Plaquetas (normal por encima de 250 mil)
- Urea
- Sodio
- Potasio
Puede que el médico solicite con más frecuencia la ecografía doppler de la placenta, así se puede detectar alguna fisura en las arterias uterinas debido al aumento excesivo de la presión. En este examen también es posible verificar si la cantidad de sangre es suficiente para el crecimiento del bebé.
Factores que pueden llevar a la preeclampsia
- Obesidad previa o adquirida durante el embarazo
- Problemas en el sistema circulatorio
- Embarazo gemelar
- Tabaquismo
- Tendencia genética
En caso de ser diagnosticada con preeclampsia, el médico orientará una dieta baja en sodio3 y un medicamento apropiado para embarazadas (como la Metildopa), para ayudar a controlar la presión. En mi caso, llegué a tomar la dosis máxima de Metildopa (2 mil mg por día), 1 comprimido cada 6 horas.
El medicamento para la eclampsia tuvo el efecto prometido, ya que controló la presión en el último mes de embarazo, pero esa dosis fue siendo aumentada con el tiempo por el ginecólogo que, al principio, sugirió el parto a las 37 semanas, que son 9 meses. Pero con el control de la presión, acabó ocurriendo en las 40 semanas. Mi presión llegó a 14×11, lo que es altísimo para una embarazada.
¿Existe cura?
La preeclampsia es realmente un caso delicado, que requiere dedicación total de la futura madre y también del profesional que está acompáñando el embarazo. La preeclampsia sólo se soluciona en el momento del nacimiento y, en algunos casos, puede persistir hasta 3, 4 días después del parto, pero en esos casos ya no existe tanto riesgo.
Sin embargo, el médico acompañará a la parturienta hasta que el problema de la preeclampsia esté totalmente resuelto. No es culpa de la gestante tener este problema. En la época en que el médico me dio el diagnóstico, me sentí destrozada pensando que había hecho algo mal. Pero, según él, es un factor aislado sobre el que no tenemos control. La preeclampsia simplemente aparece y sí, es posible controlarla.
No todos los embarazos de una mujer tendrán este problema. Según una investigación, de cada 5 mujeres que tuvieron preeclampsia, sólo una vuelve a presentar este problema. Estén muy atentas y cuiden mucho de la alimentación. Y realicen el control prenatal religiosamente. Un beso y ¡buena suerte!
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