Viajar con bebés nunca es tarea fácil, siempre requiere de los cuidadores mucha atención y precauciones. Sin embargo, el grado de dificultad varía según la etapa de la vida. Para los recién nacidos, por ejemplo, etapa que se extiende hasta los 2 meses de vida, no se recomienda viajar.
Todavía se encuentran en una fase muy prematura de la vida, con un sistema inmunológico poco desarrollado, además de una estructura muscular y ósea frágil. Los padres también pueden estar con poca energía y ánimo en esa etapa — especialmente la madre, que quizás aún esté recuperándose físicamente.
¿A partir de cuántos meses puede viajar el bebé?
A partir de los 3 meses, el panorama empieza a cambiar, ya que el bebé ya no es tan frágil, pero tampoco tiene autonomía motora — es decir, no camina ni gatea. Esto le otorga una gran “portabilidad”, lo que facilita cargar al niño en brazos. Es más tranquilo viajar con el bebé, aunque todavía no es lo ideal.
En las etapas posteriores del niño, con el desarrollo progresivo para gatear y caminar, el reto de los padres ya no está en la comodidad del viaje, sino en mantener la atención sobre las actividades del hijo. Conviene elegir destinos que no necesiten restringir la curiosidad exploratoria del bebé con constantes “no”.
¿Puede viajar el bebé en avión?
Generalmente, las compañías aéreas no permiten que los bebés recién nacidos, con menos de una semana de vida, embarquen. Existe una recomendación del sector médico de que, salvo que el viaje sea urgente, solo se realice después de los 2 meses o más.
Hay algunos riesgos involucrados en este tipo de viaje que justifican que no se recomiende a los recién nacidos. Tienen un sistema inmunológico menos desarrollado que el de los adultos, ya que aún no han recibido todas las vacunas, lo que hace que el espacio del avión, donde varias personas comparten el mismo aire, sea desfavorable para su salud.
Precauciones a tomar al viajar en avión
Otro riesgo, del que el adulto tampoco está inmune, es la exposición a nuevos virus y enfermedades presentes en la región de destino. A pesar de esta contraindicación médica, el recién nacido con más de una semana de vida ya puede, según las reglas, viajar en avión. Sin embargo, si esto va a suceder, es importante tomar algunas precauciones, como:
- Asegurarse de que la aeronave cuente con cabina presurizada;
- Comprar también billete para el bebé, para que pueda tener su propio asiento, y llevar el asiento de seguridad infantil.
Es necesario que el avión tenga cabina presurizada, que es una estructura presente en casi todos los aviones comerciales grandes, porque su finalidad es mantener dentro del avión una presión similar a la del suelo.
Allá arriba, hay una alteración en la presión del aire, disminuyendo la cantidad de oxígeno. En el caso de los bebés, cualquier posible disminución del oxígeno se siente más, ya que cuanto más pequeño es el niño, menos oxígeno tiene. Por eso, la reducción de oxígeno deja al bebé más vulnerable al ingreso de otras enfermedades o puede empeorar una enfermedad preexistente.
¿El bebé en brazos o en su propio asiento del avión?
Cuando los padres viajan con sus bebés, también pueden tener la duda: ¿el recién nacido debe ir en brazos del responsable, o en un asiento, tipo silla de seguridad infantil, colocado en otro asiento del avión?
La duda surge porque las compañías aéreas permiten que los niños menores de 2 años no paguen billete o, si se paga, sea solo el 10% del valor de la tarifa, y el niño debe ir en el regazo del adulto responsable.
Sin embargo, cuando nos referimos a los recién nacidos, no se recomienda que vayan en brazos durante el vuelo. En los primeros 2 meses de vida, el bebé no logra mantener el cuello firme, siendo recomendable usar el asiento de seguridad infantil con protector de cuello para mantenerlo más estable y seguro durante el viaje. El coste económico de comprar un billete entero, en vez de la gratuidad de ir en brazos, se compensa por la mayor seguridad para el bebé.
IMPORTANTE: Las empresas normalmente no proporcionan el asiento de seguridad infantil, corresponde a los padres llevarlo de casa para la seguridad del bebé durante el viaje.
Lugares para viajar con el bebé
La elección de un destino de viaje para el bebé varía según las posibilidades financieras de los padres. Sin embargo, la gratuidad o el bajo coste para niños de brazos puede hacer incluso que las opciones más caras, como el avión, resulten interesantes en términos económicos, pese a los cuidados que ya mencionamos.
Para quienes viajan en autobús, los niños de hasta 5 años (hasta la víspera de cumplir 6 años) pueden viajar sin pagar billete, siempre que no ocupen un asiento específico para ellos, es decir, yendo en brazos del responsable.
De todas formas, al elegir el lugar es importante considerar la duración del viaje, buscando evitar desplazamientos de muchas horas y en condiciones desfavorables, como rutas de montaña o carreteras mal mantenidas.
Una opción que resulta viable desde el punto de vista estructural son los cruceros, que cuentan con pequeñas cabinas funcionales. Para el ocio de quienes aún usan pañal y, por lo tanto, no pueden entrar a la piscina, hay espacios con agua disponibles especialmente para los más pequeños.
El problema de los cruceros es la edad mínima, que no es universal sino que varía según la compañía. Esta edad mínima puede variar de 4 meses a 1 año, depende de la empresa y/o nave. Cuando el bebé aún está en la fase “portátil” (cargado en brazos), por ejemplo, sobre los 3 meses, normalmente no puede embarcar, para pesar de los padres.
Otra opción menos restrictiva y más tranquila son los hoteles rurales, que acercan a la familia a la naturaleza. El bebé podrá explorar el ambiente corriendo o gateando, entrando en contacto con plantas, árboles y animales, siendo una excelente alternativa para quienes viven en la ciudad. Los padres también disfrutan de las actividades y de la atmósfera tranquila, haciendo de este un destino relajante. No hay edad mínima para hospedarse.
También existe un fenómeno reciente: los hoteles y posadas ‘baby friendly’. En ellos hay una amplia estructura para los pequeños, desde una cocina abierta 24 horas, llena de todo lo que el bebé puede necesitar, hasta un menú especial en el restaurante con papillas y sopa, además de cuna y bañera en la habitación.
Esta oferta personalizada según las necesidades de los bebés hace que el viaje sea mucho más económico en cuanto a la cantidad de maletas y cosas para el bebé que normalmente tendrías que llevar.
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Foto: Anna Langova







