Nuestros hijos siempre nos preocupan con sus molestias. A veces un resfriado, otras una fiebre sin motivo o incluso un vómito y diarrea que aparecen de repente. Todo esto forma parte de la infancia y los padres deben estar preparados para saber cuándo es necesario estar en máxima alerta, especialmente tratándose de vómito en niños cuando se asocia a otros síntomas. Muchas veces el malestar es pasajero y con un remedio tópico, un cuidado especial con la alimentación (y un mimo, que les encanta) todo se soluciona. Ahora bien, siempre conviene prestar más atención cuando los síntomas vienen acompañados de otros signos relacionados con enfermedades más graves1.
Causa Principal
En la gran mayoría de los casos, el vómito en niños es resultado de una mala digestión, una virosis o incluso una reacción tras haber ingerido algún alimento contaminado. Un punto que merece atención cuando suceden estos episodios de vómito en niños es la hidratación2. Otro motivo de alerta es si junto al vómito el niño presenta síntomas importantes como dolor de cabeza, fiebre alta, entre otros que detallaremos en este artículo.
¿El vómito es grave?
El vómito en niños en general no representa ningún problema de mayor gravedad. Pero recuerda: si es persistente o si notas alguna otra señal preocupante, consulta al médico pediatra para que evalúe el caso y pueda darte un diagnóstico preciso. Así estarás más tranquila y podrás cuidar mejor de tu pequeño.
Cuándo Preocupa el Vómito en Niños
Primero, es importante que sepas que, independientemente de la causa del vómito, sobre todo si no está acompañado de ningún otro síntoma como dolor de cabeza, fiebre alta y decaimiento, no hay motivos para salir corriendo al servicio de urgencias. Mantén la calma porque puede tratarse de un episodio pasajero de malestar y lo más probable es que mejore pronto. El vómito en niños puede estar ocasionado por diversos factores y generalmente es consecuencia de una intoxicación alimentaria, sinusitis, virosis o incluso migraña. Por supuesto, cada caso es diferente y debes evaluar si hay alguna otra condición que pueda haber provocado la crisis de vómito, como la ingestión accidental de algún medicamento inadecuado o tras una caída fuerte con golpe en la cabeza. En estos casos sí es importante acudir al médico. El vómito en niños suele ser un malestar común y no requiere mayores preocupaciones. Sin embargo, cuando ocurre junto a otros síntomas, los padres deben estar atentos porque puede ser una señal de alguna enfermedad grave como meningitis, traumatismo craneoencefálico o alguna alteración intestinal o gástrica que necesite atención médica. Si el niño ya lleva vomitando más de un día y con signos de deshidratación como debilidad, sin orinar durante más de 6 horas (y orina oscura) o con los labios resecos, busca ayuda médica para que puedan examinarlo. Pero no te desesperes, la buena noticia es que estos casos son la minoría. Además, tú conoces a tu hijo mejor que nadie y, aunque aún no tenga edad para comunicar todas sus molestias, sabrás distinguir entre un simple malestar con crisis de vómito y algo más serio de lo que realmente debas preocuparte.
¿Tu hijo está vomitando? Qué hacer
Durante el episodio de vómito debes sentar al niño, cuando sea posible, apoyar una mano en su tronco para inclinarlo hacia adelante y poner la otra mano sobre su frente, evitando que se atragante. Si está tumbado, intenta girarlo de lado para reducir el riesgo de asfixia. Una de las principales preocupaciones respecto al vómito en niños es que, independientemente de la causa, si las crisis son persistentes pueden causar deshidratación. Para evitarlo, se deben tomar ciertas precauciones:
- No ofrezcas alimentos sólidos durante las 2 horas siguientes al episodio de vómito;
- En ese periodo ofrece muchos líquidos (agua, agua de coco o zumo natural);
- Existen soluciones de hidratación a la venta en farmacias específicas para niños. Ofrécelas en pequeñas cantidades;
- Si el niño no acepta la solución, prepara suero casero.
Tras 2 a 3 horas después del vómito puedes volver a ofrecer alimentos al niño, pero prioriza comidas ligeras como sopa, papilla o caldo de pollo y en pequeñas cantidades. Evita en este primer momento los alimentos grasos y de difícil digestión. Si el niño aún es un bebé, no debes insistir con la lactancia justo en el momento del vómito. Pero en la siguiente toma ofrece la leche y observa si ya la acepta normalmente. Sólo presta atención a dejarlo de lado después de mamar para que, si vomita otra vez, no corra el riesgo de atragantarse.
Dolor de cabeza y vómito
Cuando un niño se queja de dolor de cabeza, los padres naturalmente se preocupan, ya que muchas enfermedades graves suelen manifestarse con cefalea. Hay quien dice que esto es un problema de adultos, pero no es así. Muchos niños tienen crisis de dolor de cabeza de forma aguda o crónica y en muchos casos puede indicar migraña. Los padres deben observar algunos factores para intentar identificar si son señales de algo más serio, especialmente si se sospecha de meningitis3. Lo más importante es evaluar si el vómito en niños y los dolores de cabeza están asociados a otros síntomas, cuál es su frecuencia e intensidad.
Formas de Evaluación
Si el niño es muy pequeño y no sabe expresar el grado del dolor, hay formas de valorar si, de hecho, el dolor de cabeza es preocupante:
- Observa si interrumpe sus actividades habituales, especialmente las de ocio;
- Identifica si la luz y el ruido le molestan;
- Comprueba si los dolores son más frecuentes en días laborables (durante el periodo escolar);
- Prueba con un mimo para ver si es solo por la mañana;
- Valora si hay algún otro síntoma que pueda provocar dolor de cabeza como sinusitis, fiebre o infección viral.
Si el vómito en niños viene acompañado de episodios de dolor de cabeza, puede ser consecuencia de cuadros virales, problemas de visión o incluso síntomas de migraña. Pero para todas las situaciones hay solución y tratamiento. Si los dolores persisten y siempre van acompañados de vómito, sin motivo aparente, consulta con el médico para que realice los exámenes y recete la medicación adecuada, si es necesario, para asegurar la mejoría del cuadro. Algunas veces es necesario poner suero intravenoso, solamente así mejoran los vómitos. Como conclusión, el balance no es negativo. Por lo general, la mayoría de los casos de vómito en niños no indican nada serio, sólo un malestar pasajero. Pero si notas que algo no va bien con tu pequeño, sigue tu intuición de madre y busca una opinión profesional. Consulta también: Dolor de Barriga en Niños – ¿Qué Puede Ser?







