Pocos temas son tan delicados como hablar de traumas sexuales. Muchas personas evitan hablar de ello, desvían la conversación, intentan cambiar de tema, pero la verdad es que es necesario romper este tabú y superar los traumas para seguir adelante con la vida. Hablar sobre traumas sexuales es importante para quienes los sufren, para que esto no se internalice y se transforme en problemas mucho mayores a lo largo de toda su vida. Por supuesto, esto no es algo que se supere solo, siendo necesaria mucha ayuda profesional y también de las personas que conviven contigo. Y si este tema es tan delicado, necesitamos abordarlo poco a poco, explicando cuidadosamente qué es un trauma sexual y señalando cuáles son las mejores formas de lidiar con este tipo de problema.
¿Qué es el Trauma Sexual?
Se puede definir el trauma sexual como resultado de cualquier tipo de abuso, haya sido físico o psicológico, que afecta las condiciones de convivencia de una persona a lo largo de su vida1. En otras palabras, es aquello que queda marcado como una experiencia sexual negativa. Puede ser una violación o cualquier acto de violencia que genera consecuencias pasajeras o que perduran toda la vida, afectando a la persona para tener una vida saludable y relaciones sanas. Aprender a lidiar con estos traumas es esencial para cualquiera que haya pasado por ellos porque es la única forma de que la persona afectada consiga tener una vida mejor, sin miedos, sin bloqueos y pueda tener experiencias positivas en este sentido.
Síntomas del Trauma Sexual
Una persona que sufre traumas sexuales normalmente presenta diversos tipos de síntomas, la mayoría de ellos psicológicos y que muchas veces se traducen en síntomas físicos2. También existen traumas que el cuerpo recibe, como en casos de violación, por ejemplo, en que órganos como el útero, el canal vaginal y el ano pueden resultar heridos. Los casos de traumas sexuales son delicados tanto en hombres como en mujeres, pero lamentablemente son mucho más comunes en mujeres, y por eso hablaremos de los síntomas que ellas suelen presentar. Ellos son:
- Sentimiento de culpa – La persona muchas veces tiende a culparse por lo ocurrido, lo que muchas veces es resultado de la vergüenza, que a su vez es producto del tipo de educación que ha recibido.
- Asco de sí misma – Muchas mujeres que han sufrido algún tipo de abuso sexual tienden a usar ropa holgada y a ducharse en exceso. Estas actitudes indican cierto asco de sí mismas y vergüenza de su propio cuerpo.
- Pesadillas constantes sobre el tema – Esto es muy común, ya que incluso si intentas ocultarlo, algo que marca tu inconsciente de forma tan pesada termina saliendo a la superficie.
- Memoria reprimida – Es un mecanismo de defensa que sirve para intentar ocultar los recuerdos de lo que realmente sucedió. La persona con memoria reprimida puede tener comportamientos fuera de lo común cuando se enfrenta a este tipo de memoria.
- Desconfianza – Las personas que han sufrido traumas sexuales, sobre todo cuando son jóvenes o niños, suelen no confiar en nadie que conozcan. Es un mecanismo de defensa bastante común.
- Agresividad – Surge también de la desconfianza y del miedo que la persona puede sentir hacia desconocidos. El comportamiento agresivo funciona como un arma para evitar cualquier decepción o nuevo trauma.
- Vómitos regulares – Estos también son más frecuentes cuando la persona intenta ocultar el tema a sí misma. El inconsciente, una vez más, termina manifestando síntomas.
Como puedes ver, son diversas las formas en que nuestro cuerpo y nuestra mente se manifiestan ante los traumas sexuales y, precisamente por eso, es necesario buscar ayuda.
¿Cómo Lidiar con los Traumas Sexuales?
Quien sufre algún tipo de abuso necesita necesariamente buscar ayuda para aprender a lidiar y superar los traumas sexuales. Es sumamente importante que la persona aprenda a expresarse y a abrirse, hasta porque, como ya hemos comentado, el inconsciente da señales que pueden ir desde sueños hasta síntomas físicos como vómitos constantes, sin contar las innumerables señales psicológicas que afectan a las personas. Por eso, para lidiar con un trauma sexual, la persona necesita, en primer lugar, ayuda médica. Es el psicólogo quien va a ayudar a dar los primeros pasos para abrirse y para la convivencia normal en sociedad. Es importante encontrar un psicólogo dispuesto a hacer el tratamiento completo y, si es posible, especialista en sexualidad. De esa forma, esto generará no solo más confianza, sino también un mayor confort y, en consecuencia, un mayor avance en el tratamiento. El tratamiento no solo servirá para aliviar los traumas, sino también para que la persona consiga aumentar su autoestima, mejorar la relación consigo misma y con su propio cuerpo, además de mejorar la comunicación y la relación con otras personas, aprender a tener confianza y convivir mejor en sociedad. 
¿Cómo Lidiar con los Bloqueos?
A medida que avanza el tratamiento psicológico, la persona irá aprendiendo a manejar los bloqueos sexuales, físicos y psicológicos que tiene. En ese momento, es muy importante que la familia y los amigos estén presentes, pues el apoyo de las personas cercanas es, sin duda, una de las cosas más importantes para que la persona se sienta cómoda para hablar sobre su trauma. Incluso para expresarse y para aprender o reaprender a convivir en sociedad. No es una tarea fácil ni algo que ocurra de la noche a la mañana. El papel de la familia y de los amigos también es no dejar que la persona desista, piense que no tiene solución o que es mejor no tratarse. Los momentos de recaída ocurren y las personas cercanas deben estar ahí para hacer lo mejor para quien sufre el trauma sexual. Lamentablemente, cosas malas pueden ocurrir en nuestras vidas. En un mundo ideal, nunca tendríamos que hablar sobre traumas sexuales y sobre cómo lidiar con este tipo de problema, pero la verdad es que existen. Y es necesario abrirse, hablar, buscar ayuda y entender que muchas veces lo que sientes es solo el reflejo de algo malo que te ha pasado. Querer ser ayudada es un paso enorme en la búsqueda de superar este trauma, mostrarse dispuesta a abrirse y hablar sobre lo que sientes, tus miedos y tus inquietudes es otro paso en esa dirección3. No es algo sencillo que se resuelva de la noche a la mañana. Muchas veces son años de tratamiento hasta que la persona consigue convivir con la facilidad de antes del trauma, pero es importante que este tratamiento sea constante y que la ayuda provenga no solo de los profesionales, sino también de las personas cercanas a ti. De esta manera, saber convivir con el trauma será más fácil y superarlo será una tarea menos difícil. Ver también: Traumas de la Infancia – Acciones que Impactan para Siempre Foto: Canon EOS 600 d







