Quienes acaban de conocer Famivita no saben lo loca, realmente loca, que era cuando llevaba la vida de una buscadora. Fui una buscadora ansiosa y llena de dudas y algunas veces irresponsable con mis actos impulsivos. Es curioso cómo la vida de quien busca un embarazo nos atrapa de tal manera que ni siquiera podemos hacer, pensar o respirar en otro ambiente en el que intentar tener un bebé no sea uno de los temas más comentados. ¡Yo deseaba que alguna amiga me hablara sobre embarazo, así podría desahogar mis angustias y sentir que no estaba sola en esta jornada como buscadora.

Confieso que los porqués rondaban por mi cabeza, tanto como en la de quienes aún están en esa vida. La batalla y la espera para quienes quieren quedar embarazadas pueden convertirse en una verdadera tortura para algunas mujeres. Pero al final de todo aprendí a transformar esa frustración en fuerza para continuar con los intentos y los innumerables ensayos.

¿Alguna magia o milagro? No, queridas amigas, simplemente aprendí que sufrir por adelantado solo hace que el camino y la vida de buscadora sean peores. Ya había sufrido demasiado, incluso más de lo que muchas otras pueden soportar. Más de una vez desistí de intentar quedar embarazada de nuevo. Hubo épocas en las que ni siquiera podía oír hablar del tema y aquí, con vosotras, abro mi corazón: Lloraba cuando alguna mujer cercana a mí decía que estaba esperando un bebé. Le preguntaba a Dios si aquello era un castigo. ¿Qué hacía mal yo para no conseguir quedar embarazada?

El dolor de saber que otras personas podían quedar embarazadas mientras tú seguías esperando tu momento puede parecer absurdo, pero quien está en la vida de buscar un embarazo sabe perfectamente que ese sentimiento existe y es comprensible. ¿Quién no ha sentido un poco de envidia por la nueva futura mamá? Lo confieso, fueron muchas veces las que me pasó. Me alegraba por esa amiga que acaba de conseguir su positivo, ¡pero soy humana! Nos sentimos heridas, dolidas de verdad… Pero sabes, esa sensación pasa, confía en mí.

La vida de una buscadora no es fácil

Aunque hacía todo bien, me realizaba los exámenes a tiempo, el positivo parecía no llegar nunca. El tiempo pasaba de forma cruel y veloz, llevándose un poco de mis esperanzas como buscadora con él. La frustración y el dolor llegaron a ser tan grandes que ni siquiera me acercaba al ordenador, porque en él guardaba la mayoría de mis controles de fertilidad.

Pero superé todo eso y no fue fácil, pero creo que soportar los negativos me fortaleció de tal manera que ya no me afectaban tanto como al principio. Antes de acostumbrarme a los negativos seguidos, sangraba. La herida era demasiado profunda, pero cicatrizó. Por grande que fuera el dolor de que aún no llegaba mi hora. Mi momento de gestar un bebé no llegaba, pero el dolor siempre pasaba, de una manera u otra, pero pasaba. El dolor se transformaba en esperanza para un nuevo comienzo.

La espera me consumía en cada ciclo negativo y esperar se volvió una rutina para mí. Saber que había más mujeres en la misma situación me ayudaba a lidiar un poco con la ansiedad que tenía, aunque los tests siempre estaban presentes en mi vida. En medio de tantas frustraciones, me reconfortaba en queridas amigas que me apoyaban. Así fue pasando el tiempo, y se volvió algo natural. La angustia ya no era tan grande y entonces, un buen día, como por arte de magia ¡llegó el positivo! Llegó lleno de dolores, cólicos e incertidumbres. Era mi turno, ¡yo estaba esperando un bebé! Estoy segura de que muchas chicas se han sentido como yo me sentía antes, con unas ganas locas de estar en el lugar de otra. Por respeto a mis amigas buscadoras, me contuve mucho para que mi embarazo no les resultara una ofensa, pues así era como me sentía cuando aún era buscadora y otra aparecía con su test positivo.

¡Pero la vida de buscadora no eran solo sentimientos negativos! A pesar del dolor de la espera, fue muy bueno conocer personas y hacer amistades que perduran hasta hoy. Fue a través del sufrimiento que descubrí verdaderas amigas que me acogieron como parte de la familia y sin todo lo que pasé no existiría este espacio que hoy sirve para ayudar a tantas chicas con las mismas dudas que tenía. Afrontar el dolor de la espera no siempre es fácil, pero intenta transformar la frustración de un negativo en un impulso para que nuevos ciclos estén llenos de esperanza. No siempre es fácil, pero lo entiendo perfectamente. No hay magia ni truco para pasar esta fase de buscadora ilesa, pero existe la fe y esa nunca debe faltar. Me alegra poder ayudar a las amigas buscadoras y sabed que no estáis solas. ¡Contad siempre conmigo!

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