En cada consulta con el ginecólogo escuchamos sobre la importancia de los exámenes preventivos en la vida de las mujeres. Algunos de ellos resultan incómodos e incluso un poco vergonzosos, pero la verdad es que son pruebas de suma importancia y deben realizarse como mínimo 1 vez al año y como máximo cada 2 años, especialmente en mujeres sexualmente activas, ya que no todas las enfermedades e infecciones dan señales de que algo anda mal. Y cuanto antes se descubran, más rápido y eficiente será el tratamiento.
La infección en el cuello uterino, por ejemplo, no siempre alerta de que algo está ocurriendo. Puede no presentar señales, ni dolores ni molestias para la mujer y, con el paso del tiempo, agravar la situación y la infección se puede extender a otras áreas cercanas como los ovarios y trompas. Los síntomas que usualmente aparecen en la infección del cuello uterino son:
- Flujo vaginal maloliente, que puede presentar distintos colores (marrón, amarillento, blanco o grisáceo)
- Sangrados intermenstruales, principalmente durante o después de las relaciones sexuales.
- Dolor y ardor en la vagina, durante las relaciones sexuales y al orinar.
Algunas mujeres sienten dolor en la parte baja del abdomen, una molestia persistente que recuerda a un cólico fuerte y, en algunos casos, incluso retraso menstrual.
¿Cuáles son las causas de la infección en el cuello del útero?
- Alergia a preservativos, espermicidas y diafragmas.
- Un número elevado de parejas sexuales
- Gérmenes contraídos durante el acto sexual (VPH1, Gonorrea, Clamidia) o incluso gérmenes normalmente presentes en la vagina como la Candida albicans2
Muchos de los casos también son debidos a mala higiene íntima e incluso a lesiones ocasionadas durante el parto vaginal o al hacerse duchas vaginales.
¿Cómo tratar la infección en el cuello del útero?
Una vez detectada la causa de la infección en el cuello uterino, el ginecólogo prescribirá el tratamiento adecuado. En casos de infección causada por gérmenes o microorganismos, normalmente se indica un tratamiento con antibióticos o antifúngicos y, en algunos casos, se prescribe también para la pareja sexual, aunque no presente ningún síntoma.
En cuanto al tratamiento para las causas alérgicas a productos como preservativos, diafragma y productos como espermicidas, el tratamiento consistirá en suspender el uso de estos productos3. En casos que también se agravan por la demora en el diagnóstico y tratamiento de la infección en el cuello del útero, y que ya han alcanzado el endometrio, el tratamiento continuará con medicación inyectable o por vía oral. Recordando que la infección en el útero puede acabar dejando a la mujer estéril y, si ocurre durante la gestación, debe ser tratada adecuadamente y lo antes posible, para que no sea transmitida al bebé durante el parto.
Véase también: Infección urinaria durante el embarazo – ¿y ahora?
Foto: Hey Paul Studios








