La infección urinaria es una de las infecciones más comunes en la infancia, principalmente en los bebés más pequeños, debido a que su tracto urinario aún está en desarrollo, lo que facilita la entrada de microorganismos. No siempre se presentan señales de que algo está mal.
Por eso debemos estar alertas a la cantidad de veces que el niño va al baño y también si siente alguna molestia al orinar. Normalmente presentan los siguientes síntomas:
- Malestar
- Fiebre alta
- Falta de apetito
- Orina con olor fuerte
Las fugas de pis en la ropa cuando el niño ya dejó el pañal hace algún tiempo, también pueden ser un signo de alerta. Estudios reportan que en promedio el 8% de las niñas y el 2% de los niños hasta los ocho años presentan infección urinaria al menos una vez.
¿Qué es la infección urinaria?
La infección urinaria se diagnostica cuando se detecta en la orina o en cualquier parte del aparato urinario como los riñones, vejiga y uretra la presencia de microorganismos1. Los exámenes solicitados serán para evaluar y diagnosticar qué tipo de microorganismos está causando la infección, y así se indicará el tratamiento adecuado para cada caso. El diagnóstico se realiza a través de un análisis de orina (orina tipo I y urocultivo con antibiograma), donde en el laboratorio se verificará la presencia de bacterias extrañas. El resultado del análisis es rápido, para que el tratamiento se inicie de inmediato.
¿Cuál es el tratamiento para la infección urinaria en niños?
El medicamento utilizado para combatir la infección urinaria es un antibiótico por vía oral, pero en algunos casos más serios puede ser necesaria la hospitalización para recibir la medicación por vía intravenosa. Normalmente el tratamiento dura en promedio 10 días y aunque el niño muestre mejoría en los primeros días, la medicación debe tomarse hasta el último día indicado2.
¿Cómo se contrae la infección urinaria y cómo prevenirla?
Cuando son bebés, el niño tiene más probabilidades de presentar infección urinaria que las niñas, debido a la forma de los genitales3. Como los niños nacen con la piel cubriendo la punta del pene, esto dificulta la limpieza y puede quedar residuo de orina, lo que termina creando bacterias que causan la infección. Ya de mayores, cuando la piel se retira o si no se realiza la famosa cirugía de fimosis, este problema disminuye considerablemente.
En las niñas, que no presentan tantos casos cuando son bebés, sufren más este problema de mayores (después de dejar el pañal), ya que la uretra femenina está muy cerca del ano, lo que favorece la proliferación de bacterias hasta la vagina, provocando la infección urinaria. Algunos cuidados de higiene son importantes, como cambiar los pañales con frecuencia, limpiar correctamente la zona genital y evitar que el niño pase largos períodos sin orinar, pues el acúmulo de orina en la vejiga puede producir bacterias. Recordando también que los niños no deben sentarse en inodoros públicos; si es necesario, utilice asientos sanitarios desechables, que hoy en día se consiguen fácilmente en farmacias a bajo costo y se pueden llevar normalmente en el bolso.
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Foto: Ivan de Paula







