En la extensa lista de logros y hitos importantes en la vida de un niño, se encuentran los primeros pasos del bebé. Tras meses de preparación y entrenamiento, se sentirá listo y dejará de agarrarse a los muebles, aprendiendo a caminar y, cuando menos lo esperes, ¡a correr por toda la casa! Desde el nacimiento, el bebé está en constante desarrollo de la coordinación motora. Cada mes trae un nuevo descubrimiento, un nuevo paso y un nuevo aprendizaje. Cada detalle es de suma importancia para la maduración del niño, que necesitará perfeccionarse día a día. Al principio, se arrastran de manera graciosa y, al fortalecer los músculos de las piernas, empiezan a gatear.
Gateando logran llegar a lugares antes no explorados y les resulta más fácil así agarrarse a sofás, camas y ponerse de pie. Irán por toda la casa sujetándose y de esta forma estableciendo cada día más el equilibrio. Normalmente este momento es esperado con mucha emoción por los padres y abuelos, pero muchas veces el estímulo que da la familia termina siendo exagerado y puede acabar provocando inseguridad e incluso desarrollar problemas graves en la estructura ósea del niño, además de lesiones en las piernas y la columna vertebral. Los primeros pasos se darán en el momento adecuado y solo ocurrirán cuando el bebé se sienta seguro y confiado. Algunos estímulos saludables son bienvenidos, para que el bebé sienta cada vez más firmeza en sus piernas, lo que ayudará a mejorar el equilibrio cuando se sienta preparado.
Cómo incentivar y ayudar al bebé a caminar
El uso del andador, que antiguamente se utilizaba con bebés a partir de los 8 meses de edad para darles más libertad, hoy en día está prohibido tanto su venta como su uso. Estudios han demostrado que el andador causa daños en los músculos superiores de las piernas y afecta la habilidad de equilibrio, además de enseñar al bebé a caminar de forma incorrecta, sobre las puntas de los pies. Los estímulos saludables pueden darse incluso durante el juego. Los bebés suelen imitar las acciones de los padres, y durante la diversión, agacharse y levantarse es una forma de enseñarle y fortalecer los músculos de sus piernas. Otra forma bastante habitual y que a ellos les encanta es empujar juguetes, ya sea un carrito de supermercado de juguete o incluso una silla. Pero este tipo de estímulo debe hacerse bajo la supervisión de un adulto, ya que el riesgo de caídas y lesiones es mayor.
Normalmente a las mamás les encanta comprar zapatos de varios modelos, colores y suelas diferentes, pero lo que no saben es que los bebés en esta etapa también necesitan andar descalzos para mejorar su percepción de dónde pisan y sentir el suelo, algo que con zapatos es imposible. Con los pies descalzos, el bebé logra sentirse más seguro y percibir dónde está pisando. Otro punto muy importante es no evitar que el bebé se caiga cuando pierde el equilibrio. Las caídas ayudan en el desarrollo, y es a través de ellas que los niños aprenderán a levantarse y a volver a equilibrarse. Y el mejor estímulo de todos: llama al bebé y haz que vaya hacia ti. Sostener juguetes en las manos puede llamar su atención para que vengan a cogerlos; al principio pueden comenzar acercándose gateando, pero con el tiempo ganarán confianza y se soltarán en el momento adecuado.
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Foto: sean dreilinger, Nathan LeClair







