Las mujeres ya son criaturas ansiosas, y cuando se trata de los hijos aún más. Antes incluso de nacer ya son capaces de imaginar cada etapa del desarrollo, de cómo será un placer verles descubrir el mundo y cada parte de su cuerpo. Cada fase es una parte deliciosa de la maternidad y una de ellas es cuando el bebé empieza a sentarse. Por lo tanto, no debemos apresurar el desarrollo y mucho menos exigir que hagan lo mismo que otros bebés. Al fin y al cabo, cada uno tiene su tiempo de descubrimiento y de sentirse seguro para lograrlo y solo cuando los músculos de la espalda y del cuello estén suficientemente fortalecidos para soportar el peso del cuerpo, se arriesgarán a intentar una nueva posición.
Para quienes no aguantan la ansiedad y suelen poner a su pequeñito aún muy inmaduro a intentar sentarse, deben saber que eso es extremadamente perjudicial para la columna, ya que quien debe sentirse seguro, preparado y fortalecido para el siguiente paso del desarrollo es el bebé, y él lo mostrará cuando ya sea posible, intentándolo hasta lograrlo. No existe un mes exacto en el que se indique que el bebé empezará a sentarse, pero en torno a los 4 a 7 meses de vida van estando más firmes, ya logran sostener la cabeza con el cuello más fuerte y ya se atreven incluso a girar de un lado a otro. Pero será sobre los 8 meses cuando conseguirá sentarse sin ningún apoyo, sin balancearse ni caerse por falta de equilibrio como es tan común al principio.
Ayudarle mediante actividades y juegos para fortalecer los músculos también es una buena opción, y puedes empezar a hacerlo a partir de los 4 meses de vida. Colocarle boca abajo sobre la cama o en una manta en el suelo mostrando juguetes que llamen su atención, haciendo que levante el cuello para mirar, es un excelente ejercicio de fortalecimiento. Además, podrás constatar que su audición y visión se están desarrollando de forma adecuada y respondiendo a estímulos.
Si tu bebé ya tiene 6 meses de vida y aún no consigue soportar el peso de la cabeza con el cuello, debería consultarse a un pediatra. Aunque cada bebé tenga su propio ritmo de desarrollo, en esta etapa ya deberían tener los músculos del cuello fortalecidos, lo que será un paso esencial para poder gatear y posteriormente soportar el peso de todo el cuerpo al dar los primeros pasos. Recordando que los bebés prematuros suelen tardar un poco más en su desarrollo, por lo que el pediatra o especialista debe ser consultado para evaluar el caso.
¿Y cuándo empieza a caminar el bebé?
Cada paso es un paso, cada fase de desarrollo un nuevo descubrimiento, y así será con los primeros pasos. Como en todas las demás etapas, no existe una época ni edad adecuada, sino una previsión de cuándo ocurrirá y los padres pueden tomar como base el nivel de desarrollo de la coordinación motora en que se encuentra su bebé. El bebé empieza a caminar solo cuando esté preparado, confiado y seguro de que lo conseguirá y deberá pasar por todas las demás fases del desarrollo para que cada músculo de su cuerpo esté fortalecido y pueda soportar todo su peso.
Alrededor de los 8 meses el bebé suele sentirse más independiente y ya se atreve a ponerse de pie sujetándose en algunos muebles. Existen aquellos precoces que sienten tanta firmeza y seguridad en sus piernas que se sueltan y empiezan a caminar rápidamente en esta etapa, pero la gran mayoría entrena mucho para lograr sostenerse del todo. Alrededor de los 10 meses, gran parte de los bebés ya están más estables e incluso logran atreverse con los primeros pasos sin sujetarse a los muebles. Algunos pueden hacerlo solo cerca de cumplir el primer año de vida, pero es absolutamente normal que los bebés tarden hasta los 18 meses de vida en empezar a caminar. Por tanto, si tu bebé aún no lo ha conseguido y está siendo acompañado por un pediatra, no hay motivo de preocupación; solo hay que esperar su momento.
Los padres pueden ayudarle a ganar más confianza para dar los primeros pasos; para ello, prescinde del uso del andador. Contrariamente a lo que se pensaba, el andador no ayuda en el desarrollo del bebé, sino que impide que aprenda a caminar correctamente, además de ser señalado por especialistas como perjudicial para los músculos de las piernas. Tómale de las manos y deja que sus pequeños pies caminen al principio, eso estimulará y fortalecerá sus piernitas.
Otro consejo es ponerse delante del bebé y abrir los brazos llamándole, haciendo que el pequeño se suelte y vaya hacia ti. El uso de juguetes para atraerle también se utiliza mucho en este método. Evita ponerle zapatos en esta etapa, aunque sean bonitos y estilosos, interfieren en el proceso de seguridad al dar los pasos. Así que, si es posible, deja que el bebé esté descalzo durante los intentos, eso le ayudará con el equilibrio.
Este es un momento de mucha ansiedad para los padres, ¡pero prepárate! Porque cuando aprenden, ¡ya nadie les detiene! Si ya exploraban todos los ambientes de la casa, al caminar tienden a sentirse más libres y con más ganas de explorar el mundo. ¡Por eso todo cuidado es poco!
Ver también: Primeros pasos del bebé
Fotos: Emily, sean dreilinger







