Muchas mujeres, al sentir síntomas sospechosos o incluso tener un retraso menstrual, rápidamente sospechan de embarazo. Sin embargo, al primer signo de menstruación o de un sangrado afirman que todo no era más que una falsa alarma, lo que no siempre es verdad. En muchos casos, la mujer pasa por un aborto natural y ni siquiera lo imagina.

El aborto natural o aborto espontáneo como se denomina, es una de las complicaciones más comunes en el embarazo y ocurre hasta las 20 semanas de gestación, siendo más común en torno al 80% de los casos que suceden entre la semana 10 y 12. Normalmente el hecho ocurre debido a que el feto no se está desarrollando correctamente y el propio útero lo elimina. Aunque se considere un factor común de la gestación, no siempre es un momento fácil de asimilar para la mujer que lo atraviesa y en muchos casos es necesario el acompañamiento psicológico. Algunos factores indican un mayor riesgo de que la mujer sufra un aborto natural, como mujeres de edad avanzada, mujeres con problemas uterinos o con antecedentes de abortos previos, uso de ciertos medicamentos así como hábitos no considerados saludables como beber y fumar en exceso.

Las señales de un aborto natural no siempre pueden ser notadas, por lo que muchas veces pasan desapercibidas. Para algunas, un simple sangrado fácilmente confundido con la menstruación puede ocurrir. En cambio, para otras, los síntomas pueden ser dolorosos y traumáticos, como cólicos intensos acompañados de un sangrado abundante. Tras la realización de un análisis de sangre posiblemente se constatará el embarazo, pero a través de una ecografía se confirmará la inexistencia del embrión o, en caso de un aborto retenido, la falta de movimientos del mismo. En el caso de aborto retenido la mujer debe decidir junto a su ginecólogo el mejor método para resolver la situación, teniendo en cuenta su estado físico y emocional. Las opciones son la curetaje, la aspiración o esperar el aborto espontáneo, donde medicamentos pueden ayudar a acelerar el trabajo del cuerpo.

¿Qué Provoca un Aborto Natural?

Para las mujeres que están en la búsqueda de su tan esperado positivo, algunos cuidados pueden tomarse con el fin de disminuir los riesgos de aborto natural. Si ya has tenido abortos, en primer lugar tu ginecólogo debe ser informado y si ya sabes el motivo del aborto anterior, facilita aún más el tratamiento adecuado. En gran parte de los casos, el problema que resulta en el aborto natural es una malformación del embrión y no necesariamente se debe a problemas con los genes de los padres. La malformación puede ocurrir en el momento de la división de las células o de los cromosomas, lo que impide que el feto se desarrolle según lo esperado. En otros casos, puede ocurrir un embarazo anembrionado en el que el embrión ni siquiera llega a formarse o en el embarazo molar que es un raro error que puede ocurrir durante el momento de la fertilización.

Factores como trabajar durante el embarazo, practicar ejercicio físico, tener relaciones sexuales y asustarse no son considerados causas para el aborto natural. ¡Obviamente, siempre dentro de las medidas de salud para una gestante! Mujeres que están expuestas a productos químicos y tóxicos en el trabajo o a alta radiación pueden presentar problemas en la gestación, así como también sufrir un aborto natural. En caso de aborto natural debido a problemas en el cuello uterino, el ginecólogo puede solicitar una sutura o, como se conoce, una cerclaje en el lugar para mantener el cuello cerrado hasta que el bebé esté listo para nacer. Por eso todo cuidado y el seguimiento médico, así como el historial de salud y de complicaciones anteriores, son necesarios para ofrecer un tratamiento adecuado y disminuir los riesgos de aborto.

Mujeres con problemas de salud como diabetes descontrolada, trombofilia, tiroides, enfermedad renal y obesidad, así como la presencia de algunas infecciones o portadoras de rubéola, sífilis, gonorrea, listeriosis y VIH, presentan mayores riesgos de aborto natural.

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Fotos: Hugo Chinaglia, André Ferreira