¡Esta es para mamás de niños, claro! Jaja. Cuando recibimos la tan esperada noticia del sexo del bebé durante el embarazo, ¡es un momento muy feliz! Sea niño o niña, pero con los niños hay ciertas cosas que una mamá primeriza no siempre sabe que pueden ocurrir con su precioso niño. Fimosis, esa palabra puede asustar tanto a las mamás como a los papás. Es un problema tan común hoy en día que se ha vuelto muy sencillo de resolver, incluso en los casos más severos de fimosis en bebés.
¿Qué es la Fimosis?
La fimosis no es más que un exceso de piel en el prepucio del pene, que impide que el glande (la cabeza del pene) salga completamente como debería. La fimosis puede ser parcial, como en la mayoría de los casos, o en otros más graves, total, llegando a comprometer la salida de la orina. En esos casos, el pediatra recomienda la cirugía lo antes posible.
¿Qué la puede causar?
Si no se trata, la fimosis puede causar algunos problemas al niño cuando crece, como dolor en la erección, dolor durante la relación sexual, inflamaciones en la zona del pene por la mala higiene que la fimosis puede provocar. Cuanto antes se trate la fimosis mejor y más fácil es, pero hay casos en que la fimosis aparece a lo largo de la vida. Son factores aislados y algunas patologías las que la causan. Las irritaciones severas también pueden provocar fimosis.
¿Cómo tratarla?
En la mayoría de los casos, la fimosis más simple se puede tratar en casa. Se realizan masajes en el pene del bebé cuando es muy pequeño, siempre en el baño, con mucho cuidado para no hacerle daño. El acto de retraer suavemente la piel hace que el glande quede más expuesto y la fimosis vaya desapareciendo con el tiempo. Estos masajes deben hacerse con mucho cuidado para no producir fisuras ni heridas graves al bebé. En algunos casos, hay que hacer una cirugía de fimosis, que es un procedimiento sencillo.
La retirada del prepucio mediante intervención quirúrgica es muy rápida: basta con un día de hospitalización y a veces se realiza en el propio consultorio médico, todo dependerá del grado de fimosis del bebé. El posoperatorio deja el pene sensible y se requiere mucho cuidado para una buena recuperación, aunque, como cualquier procedimiento quirúrgico, no es nada tan complicado. Probablemente el médico indicará una pomada para la fimosis en el posoperatorio.
Normalmente, el pediatra orienta a la madre en la consulta. Así fue en mi caso: la fimosis de mi hijo era bastante cerrada y con el ejercicio que el médico me orientó a hacer diariamente, empezó a ceder y hoy está casi normal. Digo casi porque todavía queda un rastro de la fimosis de cuando era más pequeño, pero ahora él mismo sabe hacer el ejercicio para facilitar la salida del glande. ¡Lo importante es seguir las orientaciones médicas, y si es necesario hacer la cirugía, el médico lo dirá!
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Un beso
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Foto: Bren







