El bebé, cuando es muy pequeño, aún no tiene noción de la existencia de las cosas a su alrededor. Pero al igual que en la vida de cualquier persona, los bebés también pasan por etapas. Alrededor de los seis meses de vida, empieza a notar no solo las cosas que lo rodean, sino a reconocer a las personas con las que convive.

Y el vínculo materno en esta etapa se vuelve aún más fuerte para el niño, pues se siente más apegado a la madre. Un minuto que ella esté lejos no será entendido así por el bebé, él siente que no la verá más, por eso el llanto intenso cuando se separan.

Al mismo tiempo que empieza a notar todo lo que lo rodea, el bebé también se vuelve más independiente, queriendo hacer las cosas a su manera. Comienza a percibir el mundo y quiere explorarlo. Esta etapa de percepción del bebé se llama Ansiedad por Separación. Y es una fase que requiere un poco más de paciencia, ya que puede ser una etapa difícil tanto para el bebé como para los padres1.

Síntomas de la Ansiedad por Separación

En esta etapa, que comienza cerca de los 6 meses, el bebé que antes iba en brazos de todos, especialmente de las personas más cercanas, ahora no quiere saber de nadie que no sea su padre o su madre, en este caso más específicamente la madre.

El bebé pasa a ser consciente de las personas y de las cosas a su alrededor, y percibe así que él y su madre no son la misma persona. Esa percepción que obtiene lo angustia, pues aunque percibe la existencia de las cosas y de las personas, el bebé aún no comprende esto muy bien.

Por no comprender la existencia de las cosas y de las personas y mucho menos distinguirlas, incluso si están en su campo de visión, el bebé termina sintiéndose confundido. La ausencia de la madre genera angustia y hace que el bebé comience a llorar de forma constante y se calme al verla de nuevo. El regreso de la madre le proporciona una tranquilidad instantánea.

La madre es para el bebé su consuelo y refugio seguro; al nacer ya tienen un vínculo entre sí que se va fortaleciendo cada vez más. A medida que los pequeños se desarrollan su percepción aumenta, y pronto notan cuando se separan de sus madres.

Es una fase que inicia alrededor de los 4 meses de vida y se intensifica a partir de los 6 meses. A medida que la madre se aleja, la sensación predominante será de ansiedad al notar que ella no está cerca.

Los bebés al tener esa percepción comienzan a llorar y rápidamente descubrirán que a través del llanto serán atendidos por su madre. Así nace el entendimiento de que toda acción siempre tendrá una reacción, y que al reaccionar ante cosas que no les gustan, serán consolados después del llanto2.

IMPORTANTE: Si el bebé llora mucho y aparentemente sin motivo, se recomienda hablar con el pediatra. Muchas veces puede estar ocurriendo algo que requiere investigación más detallada.

Es importante que durante esta etapa la madre le demuestre al bebé que puede ausentarse, pero que regresará pronto. Salir a escondidas no facilita el proceso como algunos piensan. Es necesario que le haga entender que siempre estará ahí, aunque tenga que salir, ir al baño o realizar otras tareas, incluso domésticas. Él va a llorar y eso no será el fin del mundo, recuerda que este es solo uno de los muchos procesos de cambio que tendrá a lo largo de su vida.

No es necesario dejarle llorar durante horas, basta con que aprenda que no todo ocurre como espera y que, por lo tanto, es necesario soportar cuando algo está fuera de su voluntad. El bebé se volverá más independiente y su identidad empezará a formarse, pues eso es lo que los cambios hacen en las personas, las moldean según la intensidad de ese cambio.

Proceso de Separación

El bebé pasará por etapas, y la ansiedad de separación también tiene fases y pasa por variaciones que van de menos intensas a más intensas.

De 1 a 6 meses

Durante los primeros meses, como ya se dijo, el bebé no tiene ninguna noción en cuanto a la percepción de las cosas y menos aún de las personas. El bebé empezará a notar las cosas a su alrededor a los cuatro meses, cuando también se volverá más independiente. Notará cuando la madre se ausente o personas con quienes tiene apego, llorará por pensar que no les verá más y percibirá también que a veces el llanto funciona como solución para su angustia, ya que instantáneamente alguien acudirá a atenderlo.

De 7 meses a 1 año

A los 7 meses, la percepción del bebé estará aún más aguda y con ello, será más independiente, pues ya es consciente de su existencia. Y en esta etapa de Ansiedad por Separación la angustia es todavía más intensa, ya que al mismo tiempo que es más independiente, también se vuelve más dependiente.

Independiente porque comienza a explorar el mundo y dependiente porque es consciente de las cosas y las personas a su alrededor y sabe, por tanto, que existen.

De 1 a 2 años

En esta etapa los bebés ya pueden percibir e identificar, por ejemplo, que su reflejo en el espejo son ellos mismos. A esa edad seguirán llorando, esto ocurrirá hasta alrededor de los 2 años. Será menos intenso que en los primeros meses, pero aún así, podrá hacer berrinches o llorar cuando te vas o cuando lo dejas en la guardería, por ejemplo. Sin embargo, en esta fase, el bebé ya comprende que aunque le hayas dejado, la madre volverá.

De 2 a 3 años

Aquí el bebé caminará casi perfectamente, y por lo tanto, su independencia aumentará. Por lo tanto, la ansiedad de separación habrá disminuido porque el bebé estará cada vez más ocupado queriendo explorar el mundo a su alrededor.

¿Cómo Disminuir la Ansiedad por Separación del Bebé?

Es normal que el bebé llore cuando nota que la madre no está cerca, así como también es normal que intente acostumbrarse a la situación y sepa que la madre volverá pronto. Sin embargo, pensar que salir a escondidas será mejor para el bebé está mal. ¡Así que cuando lo note, empezará a llorar y además perderá la confianza en la madre!

Por lo tanto, cuando tengas que salir, hazlo, pero despídete del bebé cara a cara aunque llore, pues con el tiempo entenderá y confiará en que la madre se va, pero siempre regresa. Otro consejo interesante es que la madre no deje de hacer las cosas que debe hacer sola; haz lo que tengas que hacer, como salir, ducharte o lavar los platos3.

El bebé puede empezar a llorar y eso es natural, el mundo no se va a acabar por eso. Aunque tengas ganas de tomarlo en brazos, es importante que se acostumbre y comprenda que aunque la madre no esté en su campo de visión, seguirá cerca o volverá pronto.

Sin embargo, principalmente en los primeros meses del bebé, cuando lloren, no los dejes sin consuelo. Como se dijo antes, los bebés aún no perciben las cosas ni tienen noción de su propia existencia ni la de los demás. Por lo tanto, si llora mucho es por algún motivo como hambre, sed o dolor.

Es importante calmarlo, pues los bebés se sienten seguros cuando son consolados por sus padres, y así empiezan a tener más confianza. Esa confianza le ayudará en la construcción de su propia identidad y a superar todas las etapas sin traumas.

Ver también: Crecimiento del Bebé y sus Crisis

Foto: ben_kerckx