El color de la piel del recién nacido cambia a medida que pasan los días. Al nacer, muchos padres se sorprenden, ya que el tono de la piel del bebé suele ser diferente del que tendrá cuando sea mayor. Esto ocurre porque la piel del recién nacido es muy sensible y varía según la situación, como cuando llora, duerme o por la temperatura del ambiente. Pero, con el paso de los días, se estabiliza y empieza a adoptar su color definitivo.

¿Por qué cambia el color de la piel del recién nacido?

Al nacer, la mayoría de los bebés, independientemente de la raza, son hasta cierto punto morados o rojizos. Los bebés que nacieron por parto vaginal suelen nacer más morados debido al esfuerzo que hacen al pasar por el canal de parto. Sin embargo, lo habitual es que se normalice algunas horas después. Los bebés nacidos por cesárea presentan un color más rojizo, pues no pasaron por ese esfuerzo. Después de uno o dos días, el color púrpura se vuelve más rosado, debido a los vasos sanguíneos visibles a través de la piel muy fina del bebé recién nacido. En ese momento, el color de la piel del recién nacido cambia, algunos adquieren un tono amarillento debido a la ictericia fisiológica; bastante común en bebés pequeños1. Los pies del recién nacido pueden permanecer morados por un tiempo, debido a la circulación sanguínea que todavía no está madura. Pero al final, el color de la piel del recién nacido cambia porque está controlado por los genes, y es algo que no podemos controlar.

¿Pero qué significa esto?

Durante los siguientes seis meses, el color de la piel del recién nacido cambia y se desarrollará el verdadero color de la piel del bebé. Sin importar el aspecto que tenía al nacer. Es muy común escuchar relatos de padres de ascendencia negra que cuentan que sus bebés nacieron claritos o rosados y oscurecieron de uno a tres tonos durante los meses, hasta llegar a un color igual o parecido al suyo. Lo que ocurre es que a medida que el bebé va creciendo, aumenta la cantidad de melanina (el pigmento responsable del color de la piel, que aparece de acuerdo con las características hereditarias, sin la influencia de los rayos solares). Esa melanina proviene de la mezcla de los genes paternos y también de la ascendencia, es decir, el color de la piel es un ejemplo de herencia poligénica, lo que significa que varios genes influyen de forma colectiva en las características fenotípicas2. En realidad, existen varios genes diferentes que regulan una serie de procesos de producción de melanina, así que, no importa de qué color nazca, el color de la piel del recién nacido cambia, o cambiará con el paso del tiempo.

¿Cómo ocurre este cambio?

Si lo anterior aún no te resulta claro, intenta pensar de otra forma. Como una analogía curiosa, imagina una habitación con varios interruptores de luz que controlan diferentes grupos y cantidades de luces. Cuando todos los interruptores están apagados, la habitación está oscura. Cuando todos los interruptores están encendidos, la habitación es luminosa. Cuando algunos interruptores están encendidos y otros apagados, la habitación está parcialmente iluminada, y puedes alterar cuán clara u oscura está, dependiendo de qué interruptores decidas dejar encendidos o apagados. Los diferentes colores de piel se muestran de forma semejante, porque varios genes se manifiestan de distintas maneras. Es un ejemplo imperfecto, pero ilustra de forma sencilla que la herencia del color de piel es más compleja de lo que parece.

¿Y el color de los ojos del bebé, cambia?

Al igual que el color de la piel del recién nacido cambia, lo mismo ocurre con el color de los ojos. Cuando nacen, especialmente los de piel clara, tienen ojos azulados, verdosos o grisáceos, ya que hay poca melanina en ellos. La cantidad de melanina en el iris, la parte coloreada del ojo, es la que determina el color de ojos de una persona. La genética controla la cantidad de melanina (o pigmento) que una persona tendrá en su cuerpo. El ADN que el bebé recibe de la madre y de su pareja determina si sus ojos serán azules, marrones, verdes u otro color3. Puede nacer con ojos azules (porque mientras el bebé está en el útero, los ojos no producen, o a veces producen una cantidad muy pequeña de melanina), pero después del nacimiento, la luz estimula la producción de melanina, y por eso el color de los ojos puede oscurecerse o cambiar con el tiempo. Es importante entender que el cambio no se debe al color del pigmento. No hay pigmento azul, gris, verde ni avellana en los ojos. El único pigmento que tenemos en el ojo es marrón, y es la cantidad de ese pigmento la que determina si los ojos de una persona serán claros u oscuros. Normalmente, el mayor cambio ocurre en los primeros 6 a 9 meses de vida. Durante varias semanas o meses, se puede notar que los ojos del bebé se vuelven más oscuros. El cambio es tan gradual que muchas veces los padres ni se dan cuenta, hasta que, un día, el bebé despierta y los sorprende con un color de ojos diferente. En 12 meses, la mayoría de los bebés tendrá su color definitivo de ojos. Así que no te preocupes por la piel de tu bebé, recuerda que el color de la piel del recién nacido cambia, pero tu amor por él no. ¡Así que disfruta de este momento! Ver también: Estrabismo en bebés – ¿tiene reversión? Fotos: Pixabay, torbakhopper