Doctor, Cuando me di cuenta de que estaba esperando un bebé, sentí que la vida estaba surgiendo de la manera más bendecida posible en mi vida. Para que ese momento ocurra de manera tranquila, siempre buscamos a algunos ángeles, médico ginecólogo obstetra que Dios puso en la tierra con ese propósito, de ayudar a que una nueva vida venga al mundo con salud y que todo salga bien con la mamá y el bebé.

Pero Doctor, últimamente hay tantos profesionales que estropean este momento tan hermoso… Además de los malos profesionales que buscan mucho más el dinero que recibirán por el procedimiento que la salud de su paciente. Existe un abismo de compatibilidad y respeto a las ideas sobre cómo ocurrirá el parto, que la confianza se ha ido debilitando cada día que pasa.

Hay tantos malentendidos entre la mamá y el médico, por más confianza que transmita el profesional. Estoy percibiendo que siempre hay un desencuentro de ideas y eso puede acabar afectando la relación de confianza entre paciente y médico ginecólogo obstetra. ¿Por qué tiene que ser así? Porque para mí, lo ideal es hacer de tu ginecólogo el mejor amigo que una mujer pueda tener, especialmente en la recta final del embarazo, que es cuando estamos más vulnerables y más frágiles.

parto humanizado
Todo tipo de parto es válido, siempre y cuando haya respeto hacia la mujer y atención a la salud de la paciente y su bebé.

Siempre que necesitamos ayuda y consuelo, buscamos a los médicos que nos acompañan, doctor, ese puerto seguro donde queremos depositar y entregar lo que tenemos de más preciado. El nacimiento es un acontecimiento único y queremos estar rodeadas de amor y de comprensión, y no solamente en un ambiente frío y profesional, helado y totalmente carente de calor humano. El cariño en este momento es un bien necesario, conforta, acoge y aún da magia al momento.

La humanidad se ha ido olvidando, principalmente en hospitales públicos que incluso en partos naturales vaginales, insisten en atar a la parturienta y también cortar el perineo sin el consentimiento de la mujer que está dando a luz. Falta humanidad en muchos casos, pero principalmente, falta cariño por la profesión que muchos (no todos, pero sí gran parte de los médicos actualmente) eligen solo por el retorno financiero que tienen. Los famosos «cesaristas» que me perdonen, pero inducir a una mujer a una cesárea innecesaria es para mí, sí, una prueba de mercenarismo.

Sabe Doctor, creo que es por eso que esta ola tan grande de partos domiciliarios ha crecido tanto y que la bandera de la humanización ha sido tan fuertemente levantada y acogida por tantas mujeres. Esa es una prueba de la falta que siente la gestante de sentirse protegida y respetada por el profesional que eligió para ese momento tan especial. Sin el debido respeto por la elección de la vía de nacimiento por la cual vendrá su hijo al mundo, sin poder de elección o voz activa ante cualquier procedimiento que vaya a ocurrir en ese nacimiento.

Al final Doctor, ¡lo que realmente queremos es tener un parto exitoso, sí, con un nacimiento inolvidable y lo más saludable posible! Poder tomar al bebé en brazos apenas nazca, verlo, sentirlo y amarlo así que salga de la barriga. Poder ofrecerle el pecho así que llegue a mis brazos… Falta humanidad en el momento del parto y, lamentablemente, ese camino parece estar lejos de llegar a su fin. ¿De quién depende, o de qué depende, para que ese respeto y cariño vuelvan a existir en relación a las opciones de la parturienta? ¿Será justo empujar una cirugía a la fuerza a una mujer que tiene perfectas condiciones de salud para tener un parto natural como siempre soñó sin ni siquiera intentarlo?

Estoy de acuerdo en que un parto exitoso es aquel en el que la madre y el bebé están sanos y felices, sin embargo, falta un poco de compasión y hay mucho egocentrismo profesional cuando el tema es ganar tiempo. Lo mejor para la madre y el bebé debe hacerse el 100% de las veces, pero eso no significa que siempre deba ser una cesárea electiva forzada, y mucho menos un parto normal agresivo, donde la madre permanece atada durante todo el trabajo de parto.

ginecologista obstetraBasta con que puedan pensar un poco, ponerse en el lugar del marido o incluso en el lugar de esa mujer que esperó 9 meses por este momento. ¿Qué es lo que ella quiere? Solo con esta pregunta ya se puede hacer del parto el momento más humano posible, respetando todos los deseos y limitaciones impuestos por la condición de salud de la mujer o en condiciones perfectamente saludables.

Nos queda a nosotras las mujeres elegir al médico ideal y exigir a quienes no respetan este momento que cambien de opinión y pasen a tomar en consideración los deseos de cada mujer. ¡A los buenos profesionales, una felicitación! A los malos profesionales, mi pésame… Si no amas la profesión de ginecólogo obstetra y estás en ella solo por la comodidad y el dinero y no por amor, recomiendo respetuosamente que busques otra especialización. Todas las formas de parto y nacimiento son válidas, lo importante es el respeto con el que se realiza. Para humanizar el parto, debemos humanizar a los profesionales antes que nada.

Gracias por todo Doctor, espero que el próximo parto sea lo más humano posible.

Patricia Amorim, mamá de 3 y 2 cesáreas necesarias, otra innecesaria pero por imposición médica, y aun así agradecida por haber encontrado en su tercer parto un excelente profesional que ayudó para que todo saliera bien a pesar de la preeclampsia.

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Fotos: Daniel Lobo, SantaRosa OLD SKOOL