La gran preocupación de las mujeres cuando descubren el embarazo es en relación al parto. Algunas pasan 9 meses llenas de ansiedad, miedo y mucha inseguridad ante lo desconocido, intentando imaginar cómo será ese momento. Otras, ya seguras y decididas sobre lo que desean, ni siquiera piensan mucho en el tema, dejando que ocurra cuando llegue la hora. Sin embargo, si la mujer posee conocimiento sobre el tema y sobre algunos cuidados durante la cesárea, por ejemplo, se pueden evitar muchas molestias, como la cefalea post-raquídea.
La cefalea post-raquídea o cefalea post-raquianestesia1, como también la llaman los médicos, ocurre en algunos casos después de realizar la cesárea debido a la baja de la presión interna del cráneo, recibiendo el nombre de hipotensión del líquido cefalorraquídeo. Como la raquí es una anestesia utilizada para realizar el parto por cesárea, así como en otras cirugías como legrados, vasculares, urológicas y otras intervenciones ginecológicas, posteriormente se deben observar ciertos síntomas que son considerados normales después de algunas horas de realizado el procedimiento2.
Mucha gente cree haber adquirido el problema de dolores de cabeza o migraña intensa tras haberse sometido a una cirugía en la que se utilizó anestesia raquídea, pero los estudios ya han demostrado que el dolor de la cefalea post-raquídea es totalmente diferente de los dolores de cabeza comunes que el ser humano sufre a lo largo de su vida. Y la gran diferencia se nota incluso en la postura, pues la cefalea post-raquídea desaparece completamente en cuanto la mujer se acuesta y regresa instantáneamente en cuanto se sienta o se levanta, diferente de los dolores de cabeza convencionales que, incluso estando acostada, continúan presentes. El dolor suele ubicarse en la parte frontal y posterior de la cabeza, como una fuerte presión.
¿Por Qué Ocurre y Cuál Es el Tratamiento para la Cefalea Post-Raquídea?
Durante la aplicación de la anestesia raquídea, se introduce una aguja en la meninge donde se coloca un analgésico en el espacio subaracnoideo, inyectándose directamente en el líquido cefalorraquídeo. Esto causa un bloqueo instantáneo del sistema nervioso y la pérdida de movimientos y sensibilidad de la parte inferior del cuerpo, de modo que de ombligo para abajo no se siente absolutamente nada. Los estudios indican que la principal causa de la cefalea post-raquídea está relacionada con el grosor o calibre de la aguja utilizada y con la edad de la mujer que se somete al procedimiento. La incidencia es mayor en mujeres jóvenes y también influye la experiencia del anestesista.
Si ya tienes programada una cirugía o parto por cesárea, no dejes de agendar una cita con el anestesista y aclarar todas tus dudas respecto al antes y después, la preparación y los posibles síntomas posteriores al procedimiento. Esto te proporcionará tranquilidad y conocimiento sobre los cuidados, riesgos y la forma en que pueden evitarse. Cabe recordar que los riesgos de intoxicación por el uso de la anestesia raquídea son casi nulos, aunque puede aparecer una leve dificultad respiratoria después de la aplicación que, sin embargo, es fácilmente solucionada por el equipo médico.
Tras finalizar la cirugía, se recomiendan algunos cuidados precisamente para disminuir el riesgo de cefalea post-raquídea o incluso para evitar otras molestias y complicaciones. El propio médico pedirá que no intentes levantarte ni mover la cabeza durante algunas horas; la paciente permanecerá en una sala de recuperación siendo observada hasta que la anestesia comience a perder efecto y la sensibilidad retorne. Algunas mujeres, durante la recuperación, sienten mucha necesidad de orinar y, como no pueden levantarse, este problema se soluciona mediante una pequeña sonda que vacía la vejiga sin dolor y, créelo, aporta un gran alivio.
El tratamiento para la cefalea post-raquídea es sencillo y depende únicamente de la paciente. Además del uso de medicamentos comunes para aliviar el dolor como el paracetamol, el reposo es indispensable. La paciente debe guardar reposo absoluto y evitar levantarse, estirarse y moverse demasiado; la ingesta abundante de líquidos también ayudará a la recuperación y mejoría del cuadro. En el 98% de los casos, este tratamiento es totalmente eficaz3. Si los síntomas persisten, debe consultarse al médico para el análisis y la indicación de un tratamiento alternativo. En algunos casos puede recomendarse el «parche hemático epidural», donde se extrae sangre del brazo y se coloca en el lugar donde se aplicó la raquídea, rellenando el espacio dejado por la anestesia. El procedimiento dura entre 20 y 30 minutos y resuelve el problema de manera inmediata.
Ver también: Anestesia Raquídea – Aclarando los Mitos







