El embarazo de por sí ya está lleno de emociones, sentimientos de altibajos, cambios de humor, llanto fácil, etc. Cuando no es planeado por una pareja, el tiempo va acomodando las cosas y el deseo se va transformando y siendo aceptado y bien recibido en la mayoría de los casos. Cuando el embarazo ocurre en mujeres que realmente no pensaban en esa posibilidad, al principio acaba siendo visto como un problema, como algo que vino a interrumpir los planes, los sueños de carrera y estudio, en fin, es no deseado… ¿qué hacer ahora con el resultado positivo en las manos?
La falta de apoyo familiar y de una pareja lleva a algunas mujeres a optar por el aborto, que existe y todas sabemos que es clandestino, que lamentablemente es algo muy peligroso, ¡justamente por ser ilegal! Y que termina siendo una salida inmediata al problema, y que suele causar dolor, sufrimiento y arrepentimiento después del acto, justamente por ser culturalmente tratado como un tabú1!
Hay también quienes deciden ocultar el embarazo el mayor tiempo posible, negándose muchas veces a sí mismas la existencia de un ser en formación en su vientre, no realizan el acompañamiento prenatal, no hablan sobre el tema y no aceptan los cambios corporales que mes a mes se vuelven más evidentes. Los daños psíquico-afectivos en estos casos pueden ser grandes, ya que cada vez más estudios señalan que el bebé percibe las emociones maternas dentro del útero y un bebé rechazado desde la gestación llevará estos sentimientos consigo, sin entender por qué los siente, además de que el vínculo madre/bebé, la lactancia y el apego también pueden verse afectados por estos sentimientos durante el embarazo2.
Suelo decir que la mejor opción es aceptar y vivir este momento como una oportunidad de reconocerse y de reevaluar tus relaciones con tus padres, tu pareja y contigo misma y a partir de ahí desarrollar y permitirte sentir lo mejor que este momento puede ofrecerle a la mujer y sintonizar con el bebé que depende de ti en tu vientre.
No digo que será fácil, pero con control de la ansiedad, los miedos, ¡lo conseguirás! Recomiendo acompañamiento prenatal especializado y terapia para afrontar mejor este momento, pues todo este período gravídico-puerperal (que abarca todo el embarazo hasta el final del puerperio, básicamente el primer año del bebé) es una fase delicada para el psiquismo de la mujer, requiriendo de apoyo, atención, cuidado y cariño, para que tu bienestar y el del bebé prevalezcan durante todo este proceso, ayudando a formar un vínculo sano y una aceptación.
Por Ariela Malaquias
Psicóloga clínica de mujeres que buscan embarazo, gestantes, madres/bebés, parejas y familias.
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Foto: Martin Pilote, ROBERTO CARLOS PECIN







