No es raro ver relatos de mujeres embarazadas desde hace poco tiempo, incluso antes de completar 8 semanas, que han tenido un sangrado1. Cualquier sangrado de escape durante las primeras semanas de gestación es muy preocupante, debido al riesgo de aborto. Sin embargo, sangrar durante cualquier etapa del embarazo no es normal.

La primera actitud en estos casos es acudir a la urgencia de una maternidad para averiguar qué está pasando. Al llegar allí, el médico realiza todos los exámenes necesarios, incluido el tacto. Y el diagnóstico: cuello del útero cerrado. Pero, ¿cómo ocurre el sangrado si el cuello del útero está cerrado? ¿Por qué aparece? ¿Existe riesgo de aborto? ¿Es señal de parto cuando el embarazo está en una etapa avanzada2?

El sangrado de escape puede ocurrir por diversos motivos. Normalmente un sangrado externo es la explicación cuando el cuello del útero está cerrado. El motivo principal de sangrado cuando el cuello está cerrado es la ruptura de algunos vasos en el cuello del útero. Esto puede deberse a su crecimiento.

El útero posee varios vasos y venas llenos de sangre. Se hincha mucho durante el inicio del embarazo, y esta hinchazón puede forzar a que los vasos pequeños se rompan. Esta ruptura causa sangrado, que sale por la vagina dando la falsa impresión de que el sangrado proviene del interior del útero. La vagina es un órgano igualmente repleto de vasos sanguíneos. Cuando ocurre el embarazo, se hincha bastante y, si se rompe uno de los vasos dentro de la vagina, también puede producirse sangrado.

Otra causa del sangrado incluso con el cuello del útero cerrado es la implantación3. El sangrado de implantación puede ocurrir en varios casos y, al salir en gran cantidad por la vagina, también puede asustar a la gestante. Normalmente, este tipo de sangrado ocurre como máximo hasta las 6 semanas de embarazo y es perfectamente normal, aunque conviene estar atenta.

Además de la implantación, otra razón para el sangrado incluso con el cuello del útero cerrado es la fijación de la placenta. Este es diferente de la implantación por nidación. En caso de sangrado en una etapa más avanzada, cerca de 10 semanas, puede deberse a que la placenta se está adhiriendo a una de las paredes del útero.

Este sangrado en el embarazo puede ocurrir alrededor de las 10 semanas, ya que el bebé tiene el soporte del saco vitelino. Tras la fijación de la placenta definitiva, este empieza a encogerse hasta desaparecer. Cuando la placenta realmente asume la nutrición del feto, ya está completamente implantada. En este caso, es posible que la mujer sangre en pequeña cantidad, aun teniendo el cuello del útero cerrado. Estos sangrados mencionados anteriormente no conllevan riesgo de aborto.

Aunque el cuello del útero esté cerrado, ¿qué sangrados son preocupantes?

El sangrado más preocupante es aquel abundante y de color rojo vivo. Si además tiene coágulos, debe ser evaluado lo antes posible por el médico. Normalmente una ecografía puede detectar la causa de este sangrado. Sin embargo, los coágulos son señal de que el endometrio, necesario para el embarazo, está saliendo en gran cantidad.

En ese caso, el médico debe valorar la posibilidad de administrar medicamentos a la gestante y mantenerla en reposo absoluto, incluso con abstinencia sexual. Aunque el cuello del útero esté cerrado, ese sangrado abundante acompañado de muchos cólicos puede ser una señal de que el embarazo no continuará por riesgo de aborto. Por ello, habla con tu médico y pide su opinión honesta sobre tu situación.

También son comunes los sangrados marronosos, elásticos y con aspecto de borra. Estos sangrados pueden ser causados por baja concentración de progesterona (hormona secretada por el cuerpo lúteo y responsable de la integridad del endometrio). Si se sospecha esta causa, el médico suplementará la cantidad de progesterona con los medicamentos adecuados, para mantener el cuello del útero cerrado y el endometrio íntegro.

Tanto en embarazos recientes como más avanzados, puede haber sangrado después de la relación sexual. Este sangrado puede producirse por la rotura de los vasos sanguíneos de la vagina o del cuello del útero. No es un cuadro preocupante. También puede ocurrir si la mujer tiene placenta previa. En este caso es posible notar sangrados constantes, pero sin grandes riesgos para el embarazo.

Se recomienda acudir a tu médico o sala de urgencias si tienes cualquier señal de sangrado. Puede que no sea nada grave, pero siempre es mejor averiguar qué está pasando.

Consejo importante: Las mujeres con embarazo reciente deben tomar vitaminas adecuadas con Metilfolato, la forma activa del ácido fólico. FamiGesta es la vitamina indicada y una de las primeras desarrolladas con Metilfolato. Conoce más sobre FamiGesta aquí.

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