Cuando pensamos en un bebé, enseguida nos viene la imagen de un pequeñito con un chupete en la boca, pues se ha vuelto característico de esta etapa. Pero el uso del chupete es un tema muy debatido entre padres y pediatras, y su uso ha ido disminuyendo cada día más debido a los relatos de problemas asociados con su uso.
El uso del chupete está relacionado con la succión que el bebé tiene desde el vientre materno y que se considera un calmante para ellos. Surgió como una forma de calmar al bebé permitiéndole «chupar» algo en un momento de agitación, por ejemplo, o incluso para evitar que esté succionando el pecho de la madre. Como muchos bebés tienen la costumbre de dormirse sólo mientras maman, las madres recurren a este recurso para hacer el cambio y que así pueda dormir normalmente, siendo incluso más fácil durante la noche.
Sin embargo, debido a diversas situaciones observadas durante el nacimiento de la dentición de los bebés, como dientes y arcada dental torcidos por el uso del chupete, la gran mayoría de los pediatras no recomienda su uso para que se eviten estos trastornos en el futuro. Pensando en estos detalles, las empresas responsables de la fabricación de productos infantiles han desarrollado cada vez más productos que no impidan ni afecten el desarrollo correcto del bebé, incluidos los dientes. Pero, ¿realmente funciona? ¿No afecta a la dentición? Hoy en día es posible encontrar con mucha facilidad una gran variedad de chupetes ortodónticos que fueron desarrollados considerando esta cuestión, respetando todo el espacio bucal y disminuyendo el riesgo de desalinear los dientes. Es importante señalar que en el empaque de cada modelo se indica la edad adecuada para ese modelo y tetina, y es una recomendación que debe ser respetada debido al tamaño y material del chupete.
¿Qué problemas puede generar el uso del chupete?
La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda que el uso del chupete se dé a partir del sexto mes de vida del bebé. Así no interfiere con la lactancia materna que debe ser exclusiva durante este período. Al fin y al cabo, el uso del chupete y de su tetina, diferente al pecho materno, puede interferir y confundir al bebé, dificultando su alimentación e incluso pudiendo afectar su ganancia de peso, algo tan importante en esta etapa. Otro factor señalado por los especialistas es el vínculo entre el uso del chupete y la otitis constante en el bebé. El uso prolongado del chupete puede ser responsable de otitis media o dolores de oído en el bebé. Esta relación se debe a que el chupete puede ser un canal de transporte de bacterias y posibles infecciones que pasan a través de la garganta al canal auditivo, zona que está totalmente conectada. Obviamente, otros tipos de infecciones también son más fáciles de ocurrir debido al contacto, como por ejemplo, infecciones en la garganta y también virosis que causan fiebre, vómitos y diarrea.
Y el motivo más discutido entre todos los problemas es la cuestión de los dientes. El uso prolongado del chupete, especialmente en la fase de cambio de dientes de leche, afecta de manera inevitable el crecimiento de los dientes permanentes, guiándolos incorrectamente en la encía. Los bebés y niños que usan chupete durante este periodo en adelante probablemente necesitarán tratamiento ortodóntico para corrección de la arcada dental. Esto sin mencionar que incluso puede interferir en el desarrollo de huesos como la mandíbula y la cara en general.
El uso del chupete también se señala como un factor que inhibe el habla y el correcto desarrollo del lenguaje. Este problema puede reducirse si el uso del chupete se limita únicamente a la hora de dormir. Otro punto es la alimentación o la lactancia, que, como mencionamos antes, puede ser interrumpida o dificultada debido al hábito. Si decides ofrecer el chupete a tu bebé, debes seguir algunas recomendaciones para minimizar las probabilidades y riesgos de desarrollar los problemas mencionados anteriormente. Como la higiene y esterilización del chupete antes de dárselo al bebé, incluyendo también las cajas donde se guardan, preferentemente una vez al día para que no proliferen bacterias en el lugar. Descartar los chupetes desgastados, viejos o rotos y cambiarlos por uno nuevo y acorde a la edad del bebé. Jamás sumergir, untar o frotar el chupete en alimentos antes de darlo al bebé. Este acto puede provocar caries en el bebé, además de aumentar la posibilidad de proliferación de bacterias en la tetina del chupete.
Intenta crear rutinas para el uso del chupete, de preferencia ofréceselo solo a la hora de dormir. Así el bebé no tendrá el chupete en la boca durante todo el día, evitando interferir en su desarrollo y disminuirá el riesgo de infecciones, además de ser más fácil cuando decidas retirarlo. Recuerda, quitar el chupete es un momento muy difícil, igual que para un adulto dejar un hábito. La costumbre y la rutina asociadas al uso del chupete deben modificarse con tranquilidad y con mucha paciencia. Disminuye cada vez más los momentos con el chupete, habla y explica lo mayorcito o mayorcita que ya es para seguir usándolo y, si esto funciona, ¿por qué no proponer un trueque? Ofrece un peluche o quizá una mantita. Lo importante es mostrarle a la niña o al niño que ya no necesita más el chupete y que puede dormirse tranquilamente con nuevos hábitos.
Ver también: ¿Chupar dedo – Quitar o dejar?
Fotos: Quinn Dombrowski, Hamed Saber







